“Desear es mi derecho”: reseña sobre la guía nacida en comunidad para mujeres con discapacidad

Distintas organizaciones publicaron en noviembre un libro que brinda información sobre sus derechos en torno a la sexualidad.

Desear es mi derecho
La convención celebrada en el 2006 se transformó en ley en nuestro país el 2008. Crédito: Facebook REDI.

En nuestra sociedad no es raro que se dé un trato especial a aquellas personas que tienen alguna discapacidad. Por ejemplo, se suele ver o escuchar que las mujeres con discapacidades son concebidas como niñas, con un carácter angelical. En este marco, tal como informó Nota al Pie, en noviembre pasado se lanzó el libro “Desear es mi derecho. Sexualidad y autonomía de las mujeres con discapacidad”, que busca romper con la infantilización de las adultas.

De esta forma, hace visible que son personas que también tienen una sexualidad; que forman pareja; que pueden decidir tener hijes o abortar; tener distintas orientaciones sexuales e identificarse con otro género. A su vez, expone las dificultades que tienen que atravesar las mujeres con discapacidad en los centros de salud.

La guía para una sexualidad autónoma se gestó en talleres que son brindados por la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI) y la organización FUSA AC. El texto de 66 páginas brinda información con lengua franca sobre los derechos que tienen las mujeres con discapacidad y se puede descargar de manera gratuita a través de la página de REDI

El libro es el resultado de un aprendizaje en comunidad que se realizó bajo el proyecto DeSeAr con inclusión. Allí, las mujeres aprendieron a vivir su vida sexual con la capacidad de decisión. 

Igualdad de derechos

Desear es mi derecho consta de tres partes. La primera, titulada Derechos para nuestra autonomía”, enumera las facultades que poseen las mujeres con discapacidad. Algunas de las que menciona el escrito son el derecho a la no discriminación, y el derecho a la privacidad. Estos se relacionan con lo establecido por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).

El acuerdo firmado por varios países postula que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos y las mismas responsabilidades que las personas sin discapacidad.

Desear es mi derecho
Las personas no binarias son aquellas que no se identifican con el género mujer – varón; mientras que las personas que se identifican con el género asignado al nacer son cisgénero, cuyo prefijo “cis” significa que “no se mueve de lugar”. Crédito: Facebook REDI.

Durante el resto del capítulo, se ahonda y desarrolla de la mano de información corta y concisa, sobre qué implica ser una persona autónoma. Este tema parte deel testimonio de una participante del taller, que comenta sobre la anulación por parte de la gente cuando ellas quieren aprender a hacer cosas.

La participante sostiene que “sería más fácil si nos dejaran ser autónomas desde chicas. Porque cuando somos adultas dependemos de los demás, pero ya no nos quieren cuidar”.

Si bien explican la necesidad de ser personas autónomas también plantean que está bien aceptar el apoyo de otres, siempre y cuando no se involucren en la toma de decisiones de la mujer con discapacidad.

De la misma forma sucede con la privacidad, tienen el derecho a tenerla, lo que también se refiere a las consultas médicas. Ni les profesionales, ni la persona que acompaña tiene la facultad para divulgar sobre lo que acontece en la visita.

Derechos sexuales y reproductivos

La segunda parte del libro profundiza en la decisión sobre sus cuerpos y sexualidad. Como puntapié inicial, el capítulo desarrolla la Educación Sexual Integral (ESI) y su importancia, para luego tratar sobre las relaciones sexuales. El apartado explica a qué se refiere, e invita a que las mujeres conozcan sus cuerpos a partir de la observación; y, si lo desean, también desde la masturbación.

A su vez, enumera los derechos sexuales de cada persona que constan en decidir si quiere o no tener relaciones, como también con quién o quiénes y qué quiere durante el acto. Asimismo, explica los diferentes métodos anticonceptivos y su forma de uso. 

En el capítulo se detalla y conceptualiza sobre la identidad de género y la orientación sexual,  tópicos muy bien expuestos. Este apartado no solo es útil para las mujeres con discapacidad sino también para toda la población; ya que es muy común encontrarse con personas que no tienen la información correcta sobre qué implican estos dos temas.

Tal como expresa el texto, a algunas personas puede gustarles toda su vida solo un género, pero hay otras que pueden cambiar ese gusto. Las personas pueden tener una orientación heterosexual, es decir, atracción entre varón y mujer; lesbiana que es la atracción entre mujeres; homosexual que es la atracción entre varones; también pueden ser bisexuales lo que refiere a que puede haber atracción por varones y mujeres.

Por su parte también está la orientación pansexual y asexual. La primera es la atracción por una persona por cómo es sin importar su identidad de género, mientras que asexual refiere a que les interesa tener parejas pero no hay un interés por las relaciones sexuales. 

En vinculación con lo anterior, la identidad de género radica en cómo una persona se percibe. Como explica el libro, hay personas que nacen con vulva y son educadas como niñas, mientras que quienes nacen con pene son educados como varones. Sin embargo, muchas personas cuando crecen no se identifican con el género femenino o masculino. No se sienten cómodas con lo asignado al nacer, por eso deciden cambiarlo. Aquellas personas que lo hacen pueden ser transgénero, trans o travestis, o no binarias. 

En la última parte del capítulo tratan la importancia de que las mujeres con discapacidad conozcan sus derechos sobre el aborto, el formar una familia, el embarazo y el parto. 

Desear es mi derecho
Muchas instituciones de salud privadas y públicas no tienen lo necesario para que las personas con discapacidad se manejen de forma autónoma. Crédito: Facebook REDI.

Atención en Centros de Salud

En el último capítulo se pone el acento en cómo las mujeres son tratadas en las instancias de consultas médicas de todo tipo y la pobre accesibilidad que hay para que se pueda ejercer una adecuada comunicación con ellas. A su vez, plantean que bajo la ley de Derechos del Paciente y la convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad,  las mujeres tienen que ser atendidas al igual que las personas sin discapacidad en un marco de respeto y trato digno. 

Uno de los relatos que se puede encontrar en el capítulo es sobre una mujer que entró a la sala de parto sin audífonos y se le hizo imposible entender mediante la lectura de labios al personal debido a que hablaban todos al mismo tiempo. La mujer declaró: “La pasé muy mal. No me creían que era sorda, no me entendían. Tampoco buscaron la manera de comunicarse conmigo”.

No sólo pasan este tipo de situaciones, sino que también se las invisibiliza a la hora de hablar con les médiques para una consulta. Al respecto, el capítulo narra la experiencia incómoda de una de las participantes en la que el médico pregunta sobre sintomatología a la persona que acompaña, pero no a quien la padece.

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