martes 23 de abril de 2024
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A lo que apunta Javier Milei: un país para pocos

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Javier Milei, durante su discurso de asunción.

Allá por 1861, sobre la derrota militar del interior, luego del triunfo del porteño general Bartolomé Mitre en la batalla de Pavón gracias a la traición del gobernador entrerriano Justo José de Urquiza (cualquier semejanza con otros gobernadores en la actualidad no es mera coincidencia), comenzó una nueva etapa del país. Que pasó a vertebrarse propiamente como tal en lo que se denominó un “proyecto agroexportador”; manejado por los grandes terratenientes y de “relaciones carnales” con Inglaterra.

Primero con la llegada del tucumano Nicolás Avellaneda a la presidencia en 1874, que incorpora a dicho proyecto de Nación a las oligarquías del interior; en momentos donde el crecimiento de la clase obrera inglesa requería de más y mejores alimentos, sumado al avance de los barcos de vapor para cruzar rápido el océano. Luego con la “Campaña del Desierto” en 1879, que agrega enormes territorios arrebatándoselos por la fuerza a los pueblos pampa, ranquel, mapuche y tehuelche. La Argentina entra de lleno en la exportación de granos y carnes, complementado con la importación de manufacturas inglesas. Se despliega un modelo dominante y hegemónico de país hasta la crisis internacional de 1930.

¿En qué consistía la Nación que se fue diseñando en esa segunda mitad del siglo 19, a la cual el actual presidente Milei alaba una y otra vez diciendo que era el paraíso al que deberíamos volver?

Con una población escasa, de dos millones de habitantes cuando asumió Julio Argentino Roca la presidencia en 1880, y un extenso territorio para el desarrollo de la ganadería y la agricultura, producción muy demandada en el exterior, el proyecto oligárquico fue gestar un país para pocos; en el que las capas altas de la sociedad vivieran muy bien, tirando manteca al techo como se decía, y concentrarán, además, los saberes en la élite. Mientras que el resto de la sociedad, muy mayoritaria pero no muy numerosa, de elevado analfabetismo y que vivía sobre todo en el campo, se ubicaba en un nivel mucho más bajo de ingresos y nivel de vida.

En concreto, con una espantosa distribución de la riqueza, el modelo era un país de dos pisos altamente autoritario, la democracia era solo para los de arriba. Funcionaba porque las riquezas de la agro exportación eran muy grandes para una población chica, con que los ricos drenaran un poco para abajo alcanzaba; como en los países árabes con el petróleo.

Las cosas se les empezaron a complicar cuando por necesidades del propio modelo empezó a crecer una clase media entre los ricos y el pueblo de abajo. Para poder abordar el negocio de la agricultura y vender trigo (las vacas que proveían de carne engordaban solas en las grandes estancias), se promovió la inmigración europea. Una parte de la misma fue al campo de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires a cultivar en tierra arrendada a los terratenientes. En unos años esas personas se organizaron, y con lucha elevaron su nivel de vida y de cultura.

La democracia era solo para los de arriba.

Paralelamente, con el aumento de la población (en 1914 ya éramos 8 millones), creció el comercio y el tamaño del Estado. Elevando también por esa vía, una parte de la población, muchos hijos de inmigrantes, su nivel de vida.

Esta clase media que fue incrementándose al interior del modelo agroexportador, empezó a exigirle a la oligarquía gobernante y dominante su lugar en el país; y a reclamar que se distribuyera mejor la renta nacional. El radicalismo yrigoyenista devino en su expresión política. Fundado en la Revolución del Parque de 1890, fue ganando fuerza hasta llegar al gobierno en 1916.

Una clase media en ascenso que pedía lo suyo, una incipiente clase trabajadora que empezaba a pelar por sus derechos, una oligarquía que se negaba a ceder sus enormes ganancias y, finalmente, la crisis mundial de 1930, pusieron en crisis irreversible ese primer modelo de país para pocos que tuvimos los argentinos/as. Ese que ama Milei.

Luego, la obligada sustitución de importaciones de la década del treinta por la escasa capacidad de compra de nuestras exportaciones, fue agrandando el tamaño de la clase obrera. Proceso que dio un salto después del 46’ ya con Perón, y vino acompañado de un fuerte protagonismo político y social de los laburantes en la vida del país.

Así se terminó por gestar una sociedad donde sus mayorías populares conquistaron derechos y una vida mejor. La clase media con el radicalismo de Yrigoyen y la trabajadora con el peronismo del General. Ambas, de una u otra manera, de allí en adelante no estuvieron dispuestas a sacrificar lo conseguido volviendo para atrás. Se conformó así una sociedad con importante conciencia solidaria y de igualdad. La justicia social nunca fue por estos pagos, mal que les pese a los que hoy están en la Rosada, una palabra hueca.

Por supuesto que las clases altas nunca aceptaron esto. Siempre estuvieron convencidas que para mantener sus riquezas, sus lujos y sus niveles de vida, este país debía ser como en el siglo 19: para pocos y gobernado por ellos y sus aliados del exterior (cambiaron a Inglaterra por los EE.UU. a mediados del siglo 20, conforme se modeló el mundo posterior a la segunda guerra).

Desde el golpe de la Libertadora en 1955 en adelante lo intentaron una y otra vez. Primero con Aramburu, luego con Frondizi, más tarde, en 1966, con el general Onganía y la “Revolución Argentina”. Solo cosecharon fracasos; no era fácil volver a un gobierno y un proyecto típico de la oligarquía con una sociedad muy distinta, que ya no lo aceptaba.

Habida cuenta de esa realidad, en 1976 decidieron tratar de imponerlo otra vez con los militares, pero con niveles de violencia inauditos. No pudieron, se fueron repudiados.

Entonces, tenaces, lo hicieron fracasar a Alfonsín y otra vez buscaron la manera de imponernos un país de dos pisos: los ricos y poderosos arriba y el resto abajo. Recurrieron para ello al engaño menemista. Avanzaron no poco esa vez, dejaron consecuencias y desgracias durables, pero finalmente fueron derrotados por la resistencia popular.

Incansables, sobre los graves errores del kirchnerismo en los gobiernos de Cristina, se montaron para volver a la carga; en esta oportunidad con uno del riñón ellos: Macri; el que se veía a sí mismo como un nuevo Roca. Cosecharon otro fracaso. El rechazo a su gobierno se extendió en la mayoría de la sociedad y perdieron duro las elecciones presidenciales del 2019.

No obstante, inteligentes como son y con poder como tienen, con el muy mal gobierno del Frente de Todos vieron la oportunidad y montaron este invento de Milei; para engañar hábilmente a una parte importante de la sociedad angustiada por la crisis económica, la inseguridad y tantos otros males, entre ellos la lamentable conducta de parte de la dirigencia política.

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Milei habla desde la Casa Rosada, en diciembre, el día de su asunción.

Así estamos entonces. Otra vez vienen los orcos con plata a la carga para ver si de una vez por todas logran imponernos una nación para minorías. Donde los ricos sean muy ricos y vivan bien y felices, las multinacionales y los grandes bancos se hagan de una parte sustanciosa de la renta nacional, y en el que la mitad de los argentinos/as sufran la pobreza, el desempleo y la marginación social, no tengan adecuado acceso a la vivienda, la salud y la educación, pierdan sus derechos y conquistas, y sean avasallados por la fuerza si levantan su voz contra la injusticia. Si hasta quieren volver al voto “calificado”, donde la democracia sea solo para la “gente bien”. Y la república, donde el Congreso es un “nido de ratas”, solo un garabato sin valor en la Constitución.

Ese es el proyecto de Milei, que vende como nuevo, pero nació de la mano oligarca hace 160 años.

Nunca las clases altas de este país, y sus empleados como el hoy Presidente, aceptaron que tengamos un país para todos. Siempre nos quieren volver a una Nación para pocos, sin justicia ni equidad social, sin soberanía ni democracia, con la menor cantidad de libertades y derechos posible.

No podrán, aunque nos hagan padecer por un tiempo, se van a tener que ir otra vez con el rabo entre las patas.

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Libres del Sur: “Con mentiras y violentando la Constitución, quieren regalarle el país a las Multinacionales, los monopolios y los ricos”

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El Decreto de Necesidad y Urgencia propone la derogación de leyes como la Ley de Alquileres, la Ley de regulación del Fuego, la Ley de Góndolas, entre otras.
Créditos: El Cronista.

El presidente acaba de anunciar un Decreto de Necesidad y Urgencia con más de 300 medidas que afectan otras tantas leyes, algo manifiestamente anticonstitucional; como el “Protocolo antipiquetes” de días atrás. Parece que el mandato de “las fuerzas del cielo” está por encima de la república y la democracia.

Pero, además, es visible que el quebrantamiento de los dictados de la Constitución y las leyes apunta, montados sobre mentiras flagrantes, a la construcción de un país de minorías (falta que vuelvan con el voto calificado); manejado por las empresas multinacionales, los monopolios locales y los ricos vernáculos.

Las mentiras: 

a) Que la Argentina era la primera potencia mundial hace cien años y que fue arrojada a la decadencia por las ideas colectivistas, socialistas y comunistas. Nunca fuimos una potencia mundial, ese es el verso de los viejos oligarcas y sus herederos actuales. Pero, además, de 1930 a la fecha, un período de 93 años, tuvimos gobiernos liberales como Milei durante 54 años, es decir el 58% del tiempo. Parece que esos no tuvieron nada que ver en lo que hoy sucede.

b) Que la libertad de mercado y un Estado chico es lo que hace grande a las naciones. Desde hace 150 años el capitalismo ha ido dejando de ser de libre competencia en todo el mundo. Por ello, en las naciones mejor desarrolladas, en todo sentido, el Estado interviene en la economía regulándola; para que esta no sea manejada por los monopolios empresarios en función de sus intereses y en contra de los del país y la sociedad. El capitalismo sin control, salvaje y financiero es la principal causa de las crisis de años a esta parte. 

c) Que la causa única de la inflación es el déficit fiscal, para justificar el salvaje ajuste que se lleva delante de los gastos del Estado. Cómo si la falta de dólares, las permanentes devaluaciones, el manejo monopólico de los precios, el traslado a precios internos de los precios internacionales, los manejos de las empresas importadoras comprando a dólar oficial y vendiendo a dólar blue, y la timba financiera no jugaran ningún papel en la inflación. Que cínicos e hipócritas.

El país que pretenden hacer:

a) Liberan los principales mercados para que los grandes empresarios incrementen la concentración monopólica de los mismos y sus ganancias; eliminando la competencia, afectando seriamente a las pequeñas y medianas empresas, y manejando así a su antojo los precios. 

b) Abren la economía descaradamente a las multinacionales y les sacan toda restricción para disputar el mercado interno (en los medicamentos, por ejemplo). Y para apropiarse de la renta de los recursos naturales, que deberían servir para el desarrollo de la nación. 

c) Les facilitan a los grandes empresarios el control del mercado de la salud, de la aeronavegación, hasta de apropiarse de los clubes de fútbol.

d) Redoblan la flexibilización laboral que inició Menem, con el objetivo de garantizarle mayores ganancias a las  las grandes empresas nacionales y extranjeras a costa de los derechos de los trabajadores. Con el falso argumento que ya usó Cavallo, que es para beneficiar la creación de empleo y a las pymes, algo que nunca sucedió.

e) Buscan entregar al capital privado las últimas “joyas de la abuela” de las empresas del Estado, para que las usufructúen en su beneficio. En particular YPF en medio del crecimiento de Vaca Muerta

f) Hasta en el terreno de los alquileres, en un país con un tremendo déficit de vivienda propia, dejan a los inquilinos en manos de los propietarios.

En resumidas cuentas, lo que acaban de decirnos desde el gobierno, es que el país que pretenden es directamente uno de dos pisos con una minoría de ricos en el de arriba, y, abajo el resto de la sociedad: clases medias, trabajadores y pobres, sobreviviendo como pueda. Manejada la Argentina, ciertamente, por sus dueños y sus fieles empleados en el gobierno.

Libres del Sur está decididamente en la vereda de enfrente de Milei.

Por la dirección nacional:

Humberto Tumini – Jesús Escobar – Silvia Saravia – Isaac Rudnik – Daniela Gasparini.

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El manifiesto fracaso de Cristina y el Kirchnerismo

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Según Tumini, la Argentina está en plena crisis, pero tiene el agro, Vaca Muerta, el litio, la minería, entre otros recursos, para salir adelante reindustrializándose y fortaleciendo con un sentido federal las economías regionales. Crédito: gentileza Humberto Tumini.

Por qué necesitamos un nuevo y fuerte partido popular ante

El manifiesto fracaso de Cristina y el Kirchnerismo.

Hace ya muchos años atrás, en el 2014, cuando su segunda gestión de gobierno era visiblemente mala desde los intereses populares, Cristina Kirchner lanzó una desafiante frase frente a las crecientes críticas que recibía su gobierno: “A mi izquierda está la pared”, dijo.

Eran tiempos en que, producto de la devaluación de principios de ese año, la economía entraba en recesión, los precios habían pegado un salto y la pobreza crecía. Axel Kicillof buscaba acuerdos en el exterior para que bancos o el FMI le prestaran plata, y para ello les garantizaba fortunas al CIADI, a Repsol y al Club de París. Ya habían hecho el acuerdo secreto con Chevron para explotar Vaca Muerta y, encima, a esa altura era manifiesto que la corrupción era uno de los signos distintivos de la administración K; con la tragedia de Once como una de sus manifestaciones brutales.

En ese marco, la actual vicepresidenta se veía obligada a tener que explicar que su gobierno era progresista, que las críticas que recibía eran injustas y a reafirmar que el proyecto que encabezaba seguía, supuestamente, expresando al pueblo argentino.

En realidad, eso ya no era así. A esa altura, la argumentación tenía un elevado componente de “relato” para no perder base política a su izquierda; producto de llevar adelante medidas y conductas que eran habituales cuando gobernaba la derecha. Carlos Menem, por ejemplo.

Lo real, en concreto, es que el proyecto nacional y popular que en su momento encabezó Néstor Kirchner iba, en el segundo gobierno de Cristina, en franco retroceso.

La llegada de Mauricio Macri el 2015, facilitada claramente por la muy deficiente administración previa, disimuló el agotamiento del proyecto que encabezaba y encabeza CFK. Una derecha tan agresiva y torpe como la de Cambiemos, que condujo el país rápidamente a una nueva y gran crisis, les permitió esconder en parte el fracaso anterior y retener la suficiente tonicidad política como para, finalmente, armar una alianza extendida, el Frente de Todos, y poner el candidato, Alberto Fernández, para volver a la Casa Rosada.

Pero claro, eso significaba tener que mostrar, gobernando, que aquello de que a la izquierda de ella solo estaba la pared, era cierto. Que lo sucedido en su segundo gobierno había sido producto fundamentalmente de las dificultades del contexto económico mundial y del hostigamiento del establishment como sostenían. Para regenerar confianza dijeron entonces “volvimos mejores”, en aquel momento de euforia de finales del 2019.

Ya llevan tres años de gobierno, con Cristina como la dirigente con más poder dentro del mismo, qué duda cabe. ¿Y cómo estamos? A las pruebas me remito: 100% de inflación, 40% de pobreza, 10% de indigencia, 50% de los laburantes en negro, en la informalidad o desocupados, retrocesos en los salarios y las jubilaciones, una economía sin crecimiento y, todo indica, en retroceso este 2023; además de una enorme deuda en dólares, en pesos y un largo etcétera.

Cierto que pasamos la pandemia y también que el establishment sigue crítico con ellos y presionándolos (no todos los grandes empresarios, a decir verdad). ¿Pero el gobierno del Frente de Todos y particularmente CFK, qué hicieron para que el pueblo y la nación no estén en esta tremenda debacle? Se arrodillaron frente a los factores de poder: fueron para atrás con Vicentín, convalidaron la estafa de Macri y acordaron pagarle al FMI con el ajuste de la economía y el sufrimiento de la mayoría, aceptaron el saqueo de los monopolios formadores de precios y el chantaje de los sojeros, les garantizaron enormes ganancias a los bancos; hasta permitieron que Sergio Massa les tirara besitos a los yanquis otra vez.

Ah, pero Alberto…. dicen Cristina y los principales dirigentes camporistas; incluidos algunos charletas como Juan Grabois, que siempre boquea por izquierda y banca por derecha. Sin embargo, lo del presidente es solo un pretexto, si ellos han sido parte del gobierno y de todas las decisiones desde un principio; la última, poner al actual ministro de economía.

Lo cierto es que el proyecto del kirchnerismo, que empezó allá por el 2003 con tantas esperanzas y posibilidades, terminó siendo dilapidado. El gobierno actual solo ha puesto negro sobre blanco ese agotamiento, que ya venía desde el 2012 con la conducción de Cristina. La única verdad es la realidad.

Así las cosas, debemos también decir que no es bueno para los pueblos llorar sobre la leche derramada mientras las desgracias se abaten sobre ellos. Eso es para pusilánimes. Las y los verdaderos patriotas, en esas circunstancias, se ponen sobre sus hombros la responsabilidad de construir una nueva fuerza política que interprete y defienda los intereses de las mayorías. Como alguna vez hizo Hipólito Yrigoyen, luego el General Perón y finalmente intentó Néstor Kirchner, aunque sin la necesaria convicción.

La Argentina está en plena crisis, pero tiene el agro, Vaca Muerta, el litio, la minería, entre otros recursos, para salir adelante reindustrializándose y fortaleciendo con un sentido federal las economías regionales. La derecha, las multinacionales, los yanquis y el “círculo rojo” nativo, lo saben y van por esas riquezas; así como se apropiaron con Menem en los noventa de las “joyas de la abuela”, las empresas del Estado. Si lo logran, concentrarán más todavía la plata en pocas manos y profundizarán esta Argentina de dos pisos en que vivimos.

Hay que darles batalla y ganársela. Para eso hay que construir una nueva y gran fuerza política popular; el kirchnerismo ya no es eso, con Cristina se ha agotado.

Humberto Tumini, Presidente de Libres del Sur.

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El viaje de Massa a los EEUU y la estrategia norteamericana para nuestra región

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El pasado miércoles, Massa fue recibido en la Casa Blanca por Jake Sullivan, Mike Pyle y Juan González, consejeros del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. Crédito: Twitter Sergio Massa.

El nuevo Ministro de Economía ha viajado a los EEUU. Acorde a lo que se ha informado fue para destrabar créditos del BID; algo que ha conseguido, todo indica, gracias a que el hombre de Trump en dicha institución, Claver-Carone, le ha concedido el mérito que no le reconocía antes a Guzmán.

También se reunirá con Kristalina Georgieva, Directora del FMI, a los efectos de ratificarle que cumplirá a rajatabla el acuerdo de la Argentina con dicha institución. Tal como han señalado voceros del presidente Biden, al que el gobierno nacional viene pidiéndole apoyo hace rato, hay que “solidificar ese compromiso”.

 Además, acorde a los que se informa desde su delegación, ha ido para entrevistarse con directivos de empresas norteamericanas interesadas en nuestro Litio, en el petróleo y el gas de Vaca Muerta, en la minería y en la industria del conocimiento. Seguramente analizará también temas de seguridad con el gobierno norteamericano, ya que tiene agendadas reuniones con el actual Asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan; no parece casual que tengan todavía retenido el avión iraní.

Para entender en profundidad este viaje y adónde apunta en lo que a alineamiento internacional de nuestro país refiere, es bueno analizar el telón de fondo del mismo. Que, si bien de nuestra parte es principalmente la crisis económica que agobia al gobierno del Frente de Todos; del otro lado, donde no dan puntada sin hilo, está la estrategia que vienen desplegando de Trump en adelante, para ver de reposicionar a los EE.UU en el mundo y en nuestra región.

Como se sabe, la hegemonía económica norteamericana ha venido declinando desde principios de este siglo y en particular desde la crisis de las hipotecas del 2008/2009. Mientras que, paralelamente, China ha ido creciendo hasta comenzar a desafiar el dominio mundial del imperio. 

En ese contexto es que llega Trump, planteando ponerle fin a la globalización tal como estaba establecida y volver a una estrategia de fortalecer su país tras la consigna “América primero”. Esto, en esencia, tenía dos aspectos principales: a) Traer de nuevo a los EEUU la mayor parte de las inversiones en otros países, para que renazca su industria; b) Confrontar con los chinos en todos los terrenos, en particular en la alta tecnología, para ponerles un freno.

En ambos terrenos alcanzó logros no desdeñables. Pero, cuando se orientaba a una segura reelección, llegó el Covid. El impacto en la economía de la pandemia, sumado a errores políticos en el manejo de la misma, le hicieron perder las presidenciales. 

Su sucesor, Joe Biden, dijo que venía a cambiar 180º el rumbo de su país. Pero, en los dos años de mandato que lleva, en el terreno internacional ha mantenido una visible línea de continuidad con aquel ex presidente. Mantuvo e incluso incrementó la agresividad hacia China. A lo que le ha sumado el hostigamiento desde la OTAN a Rusia que ha terminado en la actual guerra de Ucrania, donde los EE.UU han subordinado a Europa a sus políticas e intereses.

En ese marco, de romper con la antigua globalización, como planteó Trump, se han producido otros dos fenómenos que empujan de hecho en la misma dirección. En primer lugar, la pandemia, que mostró de múltiples maneras las dificultades para los países desarrollados de tener, en función de abaratar costos y ser competitivos, líneas de aprovisionamiento y logística muy extendidas y distantes. Y, en segundo lugar, la guerra de Ucrania, que indica hasta ahora la inconveniencia de que aquellas no solo sean distantes, sino, encima, inseguras. Se profundiza entonces un escenario de reacomodo económico mundial, que los EEUU buscarán contribuya a la recuperación de su hegemonía.

En ese contexto, un capítulo especial ocupa la estrategia yanqui para nuestra región. Donde, como sabemos, también su dominio viene paulatinamente declinando. Esto ha sido producto, en lo esencial, de dos cuestiones: que la economía norteamericana no es complementaria en general con las nuestras, nos venden, pero no podemos venderles (recordemos la historia reciente del biodiesel y los limones argentinos); y que, por otro lado, los chinos les vienen tomando la delantera en los productos industriales, ganándose mercados. 

El país imperial del norte, gobernado por Trump antes y por Biden ahora, frente a esa realidad, ha tomado la decisión de buscar recuperar lo que durante muchas décadas fue su “patio trasero”. Incluso busca hacerlo con planteos propios de la guerra fría, respecto de que los gobiernos latinoamericanos deben optar si están con los EE.UU o contra ellos en el conflicto con China. Vuelve así la Doctrina Monroe: “América para los americanos”. 

¿Qué ofrecen a nuestras burguesías para que vuelvan al redil del que se han ido alejando? Que, en el nuevo reordenamiento mundial en marcha, a los efectos de acortar las distancias de aprovisionamiento de bienes intermedios y terminados para su propia producción interna y consumo, van a traer sus inversiones lejanas (de Asia, por ejemplo) a la región. Que, al mismo tiempo, abrirán su mercado interno para que exportemos hacia allí lo que produzcamos. Como hace años hacen con Canadá y Méjico y, también, más recientemente, con las armadurías de Centroamérica. Esa es la zanahoria. 

Siempre tienen a mano, además, para convencer a nuestra vacilante y miedosa dirigencia, la doctrina del Gran Garrote de Theodore Roosevelt. Adecuada a las nuevas realidades por supuesto, en principio, solo en principio, sin cañoneras. 

Por eso, referido a nosotros, la Argentina, hablan del Litio, de Vaca Muerta, de la industria del conocimiento, de seguridad alimentaria y demás yerbas. Quieren poner a nuestra economía bajo su órbita en el nuevo mapa planetario. Y blanden, si no nos subordinamos, la amenaza de ponernos “afuera del mundo”; verso que gustan comprar unos cuantos, de la oposición de derecha y del oficialismo también, por estos pagos.

Es referido a todo esto que detallo arriba, que tenemos que analizar la visita de Massa a los EE.UU, con el apoyo de Cristina Kirchner. No está solo relacionada a cuestiones de coyuntura, que las hay, sino a otras de mediano y largo plazo mucho más complicadas y graves.

Ya conocemos lo que significa, por experiencia propia, que nos subordinen a los intereses imperiales; como sucedió, para no ir tan lejos, en los años noventa con el Consenso de Washington
No fue por casualidad que el expresidente mejicano, Porfirio Díaz, dijo, conocedor del tema: Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

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La lamentable dirigencia kirchnerista

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«Se movilizan buscando impunidad frente a la corrupción, como alguna vez ellos se la dieron a Carlos Menem haciéndolo senador e impidiendo su desafuero», expresaron desde la dirección de Libres del Sur. Crédito: Facundo Esmereles para Nota al Pie.

Los dirigentes del kirchnerismo han resuelto convocar a movilizarse a plazas y parques, defendiendo a Cristina Kirchner de las acusaciones de corrupción que le hace la justicia. 

Digamos al respecto, que pocas dudas caben que los jueces y fiscales de derecha suelen recurrir al lawfare para con sus adversarios, acá y en muchos otros países; esta no es la excepción. 

Como que, además, gran parte de la Justicia argentina mira para el otro lado cuando la corrupción viene de los Macri y compañía; abundan los ejemplos de la impunidad que les dan, desde hace añares.

Pero es justo y necesario expresar también que tuvimos llamativos niveles de corrupción durante los gobiernos de la ex presidenta; que la involucran a ella por supuesto. 

Por lo que no es difícil de ver, que la manera en que se rasgan las vestiduras ahora frente a las acusaciones judiciales, tienen como objetivo victimizarse frente a hechos tan visibles y contundentes, que no se pueden ocultar así como así.

Sin embargo, no queda allí el relato y el doble discurso de esta dirigencia K, que argumenta “defender a Cristina es defender al pueblo, a sus derechos y conquistas”. 

Resulta que es la misma que aceptó calladamente y sin movilizarse como ahora, que se le pagarán 7.500 millones de dólares al FMI, desde que asumió el gobierno del Frente de Todos hasta marzo de este año. Lo que significaba, muy claramente, que avalaban con esos pagos la estafa de la deuda que había dejado Macri.

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La dirección de Libres del Sur reflexionó al respecto de la dirigencia kirchnerista: «Es la que nunca movilizó a su gente en serio para que el gobierno frene la inflación, poniéndole límites a las grandes empresas formadoras de precios». Crédito: Facundo Esmereles para Nota al Pie.

Es la misma dirigencia que solo criticó el acuerdo con el Fondo de palabra, sabiendo lo que iba a representar para el país y millones de argentinos y argentinas en el presente y el futuro. ¿O alguien los vio llamar a sus simpatizantes a la puerta del Congreso cuando se estaba aprobando, como hacen hoy en la casa de Cristina? No decían en ese momento, que recordemos, “si acuerdan con el FMI qué quilombo se va a armar”.

Es la que, encabezada por CFK, promovió la llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía para aplicar un ajuste antipopular a lo Cavallo. La misma que hizo mutis por el foro con la designación de Gabriel Rubinstein, un neoliberal promotor de la dolarización y del recorte del gasto público a ultranza.

Es la que nunca movilizó a su gente en serio para que el gobierno frene la inflación, poniéndole límites a las grandes empresas formadoras de precios. Es la que ahora mete violín en bolsa respecto de tarifazo que se viene, después de haber hecho alharaca que nunca lo aprobaría.

Se movilizan buscando impunidad frente a la corrupción, como alguna vez ellos se la dieron a Carlos Menem haciéndolo senador e impidiendo su desafuero. Callan frente a políticas económicas de su gobierno y del ministro que pusieron, que solo incrementarán los sufrimientos de las mayorías populares en los tiempos por venir. 

 Dicen ser progresistas, nacionales y populares. Qué lejos están de eso.

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Trelew: Ahí estuvo, está y estará por siempre la Patria

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Humberto Tumini
“Nunca entendieron demasiado la historia de los pueblos que se rebelan contra la injusticia a que los someten quienes oprimen”. Crédito: Libres del Sur.

Los milicos los mataron a mansalva para escarmentar a los que osaban desafiar el orden establecido por ellos. Nunca entendieron demasiado la historia de los pueblos que se rebelan contra la injusticia a que los someten quienes oprimen. Hicieron lo mismo que cuando los bárbaros españoles descuartizaron a Túpac Amaru, pensando que así conservarían sus colonias en estas tierras.

Pero esos muchachos y muchachas que se habían fugado de la cárcel de Rawson, eran el emergente de todo un pueblo que se levantaba contra la dictadura en puebladas y con las armas. El 25 de mayo de 1973 hocicaron aquellos uniformados y se tuvieron que ir por la puerta de atrás.

Entonces los dueños de todas las cosas y su guardia pretoriana, las FFAA, comenzaron a preparar un regreso mas salvaje todavía. Tenían sus perversas razones, claro: para cuidar sus privilegios, sus propiedades y su poder, había que terminar con aquella insolente juventud que los desafiaba.

Hombres y mujeres que eran corajudos, rebeldes y decididos como el Che. A los que no se podía comprar, porque no militaban por mezquinos intereses personales o materiales, sino por su país y su gente; hasta estaban dispuestos a dar su libertad o su vida por sus ideales. Gente que no peleaba por un cargo o para hacer carrera política al servicio de los empresarios; sino que estaba convencida que para dar vuelta la tortilla había que conquistar el poder, echando de allí a los ricos que lamían la bota yanqui.

De allí lo sanguinarios que fueron luego los Videla y compañía. Había que extirpar ese mal ejemplo para las generaciones venideras.

Algo lograron. Con mirar adónde han llevado los gobiernos a la nación en estos años, se descubre eso. Basta contemplar a casi toda la lamentable dirigencia política actual para percibirlo. Como recitaba el gran Atahualpa Yupanqui: “Viento de injustas arenas fueron mi huella tapando, lo que antes fue clara senda se enllenó de espina y barro”.

Pero nunca olvidemos que don Ata también nos dijo: “Parece que no hubo nada si se mira sin mirarlo, todo es malezal confuso, pero mi huella está abajo. Desparejo es el camino, hoy ando senderos ásperos, piso la espina que hiere, pero mi huella está abajo”.

Dieciséis rosas rojas nacidas de madrugada florecerán cada agosto en la patria liberada, dice el poema. La patria no es libre, ya sabemos. Peor aun, sigue siendo agredida y arrastrada por el fango como en aquel lejano 1972. Pero, sin embargo y pese a ello, las rosas florecieron todos y cada uno de los 50 años que pasaron desde entonces. Así seguirá sucediendo hasta que los sueños de aquellos héroes se cumplan.

Porque la huella está abajo, siempre habrá argentinos y argentinas dispuestos a defender a su pueblo y a la nación de las minorías entreguistas y sus sirvientes. Hasta poder echar a esa lacra.

HUMBERTO TUMINI

Presidente de Libres del Sur

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El porqué de Jesús Presidente 

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Caricatura Jesus Creditos Horacio Tiseira
Caricatura Jesus – Creditos Horacio Tiseira

  • Escrito por Humberto Tumini, Presidente de Libres del Sur

Este martes 9 de agosto Libres del Sur presentó a Jesús Escobar, joven pero experimentado dirigente neuquino de nuestro Partido, como el candidato que llevaremos en las presidenciales del año que viene. ¿Cuáles son las razones que nos condujeron a tomar esta decisión?

En primer lugar, el rotundo fracaso del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Después de la lamentable administración de Cambiemos, le tocó el turno al Frente de Todos. Acorde a sus discursos al llegar a la Rosada y a lo que necesitaba con urgencia la nación, venían a cambiar el rumbo neoliberal de Macri y a sacarnos de la crisis en que estábamos desde el año 2012.

A esta altura no son necesarias muchas explicaciones para mostrar que, en lugar de marchar en la dirección prometida, nos hundieron mas en el pozo; en particular a las mayorías populares: los laburantes, las clases medias, los humildes.

Cierto es que Macri dejó una economía bien dañada, como cada vez que gobierna la derecha por estos pagos, y que luego vino la pandemia. Pero el problema de fondo no son esas situaciones para explicar el desastre que hoy afrontamos. Lo que nos ha llevado en lo fundamental a la actual realidad es la debilidad manifiesta de estos gobernantes frente a los que concentran el poder. 

Si decimos que vamos a salir del modelo neoliberal en dirección a un país distinto y mejor, hay que afectar la concentración de los ingresos en pocas manos, el manejo monopólico y la extranjerización de la economía, la especulación financiera y la pérdida de la soberanía a través del fraudulento endeudamiento externo. Porque esa es la esencia de aquel modelo de ricos y poderosos, que ha llevado para atrás esta nación desde los años setenta a la fecha.

Producir ese cambio de rumbo significaba enfrentar a quienes se benefician con el actual modelo de país y resisten. Nuestra historia, de la independencia para acá, es muy explícita y transparente al respecto. Pero eso es exactamente lo que no hicieron desde este gobierno.

Empezaron yendo para atrás con Vicentín y de ahí no pararon de hacer concesiones al establishment. Recularon frente a las grandes empresas formadoras de precios, aceptaron la sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones que se llevan los escasos dólares de las reservas. Se resignan al chantaje de los sojeros, que ganan fortunas, aceptándoles condiciones.

Les aseguran las ganancias a los bancos con tasas de interés por las nubes que frenan la economía. Y, lo peor de todo, avalaron la estafa de Macri en el acuerdo que hicieron con el FMI, que hipoteca el presente y el futuro de los argentinos.

¿A dónde están las diferencias que dijeron tener con el gobierno de Cambiemos?

No son muy diferentes y, peor aún, hasta se parecen en echarle la culpa a los pobres de lo que sucede. Les hacen auditorías para ver si trabajan a cambio de los miserables planes que tienen, mientras les aceptan a los ricos y a los grandes empresarios las trampas y evasiones impositivas por miles de millones. 

Demonizan a las organizaciones sociales diciendo que con sus protestas “extorsionan” a la sociedad, dándole letra a la derecha que pide represión y, donde puede, busca meter presos a los dirigentes de aquellas.

Lo que necesitábamos luego de la catástrofe macrista era un gobierno popular, que llevara adelante un nuevo proyecto nacional, soberano, en función de los intereses de las mayorías, no de las minorías pudientes y los dueños del poder. Eso es exactamente lo que no ha sido el de Alberto Fernández; mucho menos el pro yanqui que dibuja Sergio Massa ahora, que le está asfaltando el camino al regreso de los reaccionarios.

En segundo lugar, la candidatura de Jesús es porque la salida de la crisis no es por derecha. Ya conocemos largamente lo que sucedió en la Argentina con los milicos, con Menem, De la Rúa y finalmente con Macri. El camino es por izquierda, popular, progresista, o no es.

Sobre los restos del mentiroso relato de Cristina Kirchner y los de la Cámpora, hay que redoblar el paso en dirección a una representación política genuina del campo popular. Pertrechada del necesario coraje y voluntad de salirse de una vez por todas del modelo neoliberal que instauró la dictadura, y no se cambió en lo sustancial hasta estos días; que es la causa principal de nuestra decadencia.

Si predomina la derecha ante el fiasco de este gobierno, van a utilizar los recursos naturales que tenemos en su beneficio y no para desarrollar la Argentina. Como ya lo hicieron los oligarcas en el siglo 19, como el menemismo con las empresas del Estado en los ’90, como viene sucediendo desde hace 10 años con el petróleo, el gas, la minería, la pesca y el campo.

Hay que impedirlo. Tenemos condiciones para ello y para poder, apoyándonos en nuestras riquezas, construir en los próximos años un país nuevo: desarrollado, igualitario y justo; para todos y todas las compatriotas, no solo para los ricos como sucede ahora.

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Dice Batakis: “No hay plata”

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Creditos Horacio Tiseira Belu Guillan
“Recortar o no tomar gastos en medidas que benefician a los 18 millones de pobres que tiene el país no parece lo mejor, ni propio de un gobierno que se dice progresista”, expresó Tumini respecto a la gestión del gobierno actual. Crédito: Horacio Tiseira.

  Frente a los reiterados y extendidos reclamos sociales de que se apruebe un salario universal que atenúe, en parte, aunque sea, la extendida pobreza e indigencia que hoy sufren millones de compatriotas, la nueva ministra de economía, Silvina Batakis, respondió rápidamente: “no hay plata”.

 Analicemos primero si son adecuados los reclamos que se hacen y, luego, si es cierto lo que dice la nueva funcionaria.

 Empecemos por el salario universal. Al respecto voy a reiterar lo que ya he dicho no hace mucho: 

  Es bueno poner en claro que en nuestro país se arrastra una crisis de crecimiento desde hace por lo menos 10 años; con Cristina, Macri y Alberto. Que se ha profundizado severamente desde el 2018 hasta la fecha, más allá del rebote del 2021 luego del derrumbe del año anterior. 

  La consecuencia de ello es la visible expansión de la pobreza y la indigencia. Como así también una durísima situación laboral. Tenemos en blanco solo la mitad de las personas en condiciones de trabajar: 6 millones en el sector privado, 4 millones en el público y 2 millones en forma independiente; de los cuales al menos el 30% tienen salarios por debajo del nivel de pobreza que determina el Indec.

 A ello debemos sumarle que en el restante 50% están los que trabajan en negro y en la informalidad, en su enorme mayoría con ingresos bien debajo de los que tienen empleo registrado. Como así también los dos millones de desocupados.

  Es en esa realidad laboral concreta que tenemos, que en lo fundamental ha sido gestada por los gobiernos neoliberales, donde radica la enorme pobreza que nos agobia. ¿Adónde va a ir a trabajar entonces, en esta situación, en mejores condiciones, la gente que tiene planes sociales, como plantean los sátrapas de la derecha que piden dejar de otorgarlos?

  Qué duda cabe que de la pobreza y la marginación actual se sale con trabajo. ¿Qué organización social desconoce eso? ¿O acaso no hay un reiterado planteo de sus dirigentes, de que se debe generar empleo para terminar con los planes sociales? Ahora bien, a dónde están hoy las condiciones para hacer ese tránsito ya o en el corto plazo. Solo con manifiesta mala fe e intencionalidad encubierta de echarle la culpa a los pobres de lo que pasa en la economía del país, se puede decir eso.

  En realidad, los planes sociales, como los Potenciar Trabajo o los salarios universales que se reclaman, no solo son una necesidad sino, además, una política anticíclica indispensable para no agudizar los tremendos problemas de pobreza por los que atravesamos. Por eso hay que mantenerlos, incrementarlos en su cantidad y en los montos que se pagan por ellos (miserables 22.000 pesos) para que cumplan su importantísimo rol económico y social. 

    Esto que sostengo arriba refiere al presente, pero si hablamos de futuro, digamos más claramente aún que la solución al agudo problema laboral de nuestra nación, la principal fuente generadora de la pobreza que nos afecta, no va a venir en lo esencial de la mano del mercado como argumentan los liberales. Solo puede provenir de la acción del Estado, o no tendrá arreglo.

  Por lo pronto, hay una porción de compatriotas, que son varios millones, a los que la prolongada crisis de desocupación y pobreza ha arrojado a una situación educativa y cultural que hace muy difícil su inserción en el mercado del trabajo; aun cuando este se vaya recomponiendo. A esas personas el Estado debe brindarles formación y un piso de ingresos para que no profundicen su realidad de deterioro y marginación. No solo es una obligación moral obrar así, habida cuenta que no son ellos los responsables de estar en el fondo del pozo, sino que es culpa de los gobiernos de turno de décadas a esta parte. Es, además, una necesidad de la sociedad mitigar las consecuencias de distinto tipo que se generan para todos, al tener a una parte de sus integrantes en semejantes condiciones.

  A ello cabe agregar que el avance de la tecnología significa menos empleos. Particularmente en las actividades económicas importantes y necesarias para insertarse en el mercado mundial, expandir nuestras exportaciones y sustituir competitivamente importaciones. Esto sucede y sucederá aún cuando se genere trabajo en algunos quehaceres alrededor de las mismas. 

  Pero eso de que la tecnología afecta empleos sucede, además, también, en otros rubros que tienen que ver con el mercado interno como las finanzas, el comercio, los servicios, etc.

  Por tanto, el camino hacia adelante para resolver los problemas laborales que nos afectan, que también impactan sobre el sistema previsional como es sabido, debe orientarse sí o sí a desarrollar los segmentos económicos que más trabajo generan: las pequeñas y medianas empresas y la economía popular. No solo hay que tener estrategias para ello, sino que es determinante para que podamos tener éxito el rol que juegue el Estado en su apoyo; seguramente por muchos años. Eso muestran las naciones que han avanzado por este camino como Italia o Israel.

  Ahí, en ese universo de pymes y empresas de economía popular, con el Estado de columna vertebral, reside el corazón de las posibilidades de construir en definitiva otro país. Manifiestamente distinto a éste a que nos condujeron la derecha neoliberal y también el pseudo progresismo timorato los últimos cuarenta y pico de años. En el camino hay que tener todas las estrategias de contención social necesarias.

Libres del Sur 06
Creditos: Libres del Sur

  Vayamos ahora a lo que dijo Batakis, respecto de que no hay plata en el Estado para esas políticas sociales. Suponemos que lo dice por el elevado déficit fiscal y las exigencias del FMI de que lo bajen. Sin embargo, recortar o no tomar gastos en medidas que benefician a los 18 millones de pobres que tiene el país no parece lo mejor, ni propio de un gobierno que se dice progresista. Lo adecuado en este caso, sería achicar el déficit aumentando ingresos desde los sectores pudientes y los más poderosos económicamente, como hacen en los países desarrollados.

  Pero está a la vista que no es este gobierno del Frente de Todos, de Alberto y Cristina, los que van a ir para ese lado. De Vicentín para acá, es claro que confrontar con el establishment no es lo suyo. Si hay algo que lo pone negro sobre blanco es el acuerdo que hicieron con el FMI, aceptando cómo valida la estafa de Macri por 45.000 millones de dólares que, ahora, pagaremos todos y todas.

  Para demonizar a las organizaciones sociales que defienden a los más humildes se anota no únicamente la derecha opositora, sino que, además, hacen cola los funcionarios oficialistas: Cristina, Zabaleta, Kicillof, Berni, gobernadores e intendentes varios. 

  Pero, cuando los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros sobrefacturan importaciones y subfacturan exportaciones por miles de millones de dólares, cuando evaden impuestos por otro tanto y se fugan la plata al exterior bajo cuerda, cuando disparan la inflación, sobre todo en alimentos, con su manejo monopólico de los precios, cuando retienen la soja en los silos para forzar una devaluación que hará más pobres a la mayoría de los argentinos, ahí no hay grieta, gobierno y derecha opositora miran para otro lado

  En definitiva, según ambos y más allá del relato, la crisis la deben pagar los pobres, los trabajadores y la clase media, no los ricos que la generaron.

HUMBERTO TUMINI

Presidente de Libres del Sur   

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Que el Gobierno no choque el barco de la economía

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COLLAGE NAP
“Si actúan con cobardía frente a la derecha y los ricos, el pueblo y la patria se lo van a demandar”, analizan Humberto Tumini y Silvia Saravia. Crédito: Collage NAP.

El dólar blue a $337, con una brecha cambiaria enorme; los precios que escalan y la inflación apunta al 100% en el año; se agotan las reservas del Banco Central a pesar del récord de exportaciones y hay riesgo hasta de no poder importar gas en lo que resta del invierno.

En este contexto crecen las presiones de los sectores financieros y de los grandes grupos empresariales nacionales y extranjeros, para que el gobierno devalúe y ajuste duramente el gasto público. 

En definitiva, para que vayamos a un plan de “estabilización económica” como gusta denominar el FMI a estas políticas de shock, cuyas consecuencias, acorde a la larga experiencia al respecto en nuestro país, recaerá sobre las maltrechas espaldas de los sectores populares. Se contraen abruptamente los ingresos de la mayoría de la población, se frena la economía, cierran pequeñas y medianas empresas, crecen los despidos, también la pobreza y la indigencia.

Sería otra pésima decisión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner ir por ese rumbo, aceptando las recetas del famoso Círculo Rojo y del Fondo. Ya que, son medidas que buscan explícitamente que la crisis a la que nos han llevado la paguen los trabajadores, los más humildes y la clase media; no los verdaderos responsables.

Por el contrario, para que el gobierno no choque en definitiva el barco de la economía perjudicando a los más débiles, es decir, a la mayoría de nuestros y nuestras compatriotas, el camino es el inverso: hay que ponerse firme ante los poderosos.

*Se debe abandonar el acuerdo con el FMI y sus exigencias.

*Hay que obligar con instrumentos legales a que se exporte ya la cosecha de soja para aliviar el sector externo, so pena de expropiar el grano.

*Tiene que implementarse rápidamente el impuesto a la Renta Inesperada, para fortalecer las arcas del Estado. Paralelamente y con el mismo objetivo, subir las retenciones agropecuarias mientras persistan los altos precios internacionales.

*Congelar los precios de la canasta básica de alimentos mientras dure esta situación, para no afectar más todavía los bolsillos populares. En la misma dirección, no aumentar las tarifas del gas y de la luz por el período de un año. 

*Reprogramar el pago de la enorme deuda en pesos que se ha contraído, llevándolo a dentro de dos años para aliviar el déficit financiero del Estado, que es parte fundamental del déficit fiscal.

*Impedir que haya un mayor deterioro del que ya tenemos de los salarios, las jubilaciones y pensiones, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las distintas prestaciones sociales.

Si actúan con cobardía frente a la derecha y los ricos, el pueblo y la patria se lo van a demandar.

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Son los tiempos de la mentira política

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Libres del Sur 06
Creditos: Libres del Sur

La dirigencia política argentina ha hecho uso y abuso de la mentira; de allí, entre otras cosas, el descrédito que arrastra en la sociedad. Recordemos desde 1983 para acá, a Alfonsín diciendo “la casa está en orden”, a Menem asegurando que tendríamos “una revolución productiva y un salariazo”, a Eduardo Duhalde reafirmar “el que depositó dólares recibirá dólares” o a Macri aseverando que “la inflación es lo mas fácil de bajar”. 

Como se ve, una costumbre arraigada de la política criolla es mentir a sabiendas. Pero lo peor es que pareciera irse profundizando a límites insospechados. En estas semanas, por ejemplo, tuvimos la oportunidad de escuchar las siguientes declaraciones:

Cristina Kirchner: “El proceso inflacionario actual no obedece ni a la emisión monetaria ni al déficit fiscal”. “Perón usaba la lapicera en beneficio del pueblo”.

Máximo Kirchner: “Se abrazaron a Guzmán, los dejó tirados y ahí está Cristina poniendo la cara otra vez para sacar esto adelante”.

Andrés “Cuervo” Larroque: “La fase moderada del gobierno está agotada. La única dirigente que genera esperanza hoy es Cristina Kirchner; es la persona que todavía es creíble y está dispuesta a enfrentar al poder. Encarna un reaseguro de que hay límites que no se traspasan, gobernar es enfrentar al poder económico para permitir el desarrollo del país y garantizar la justicia social”.

Poco tiempo después de estas expresiones, pomposas si se quiere, Cristina se reunió luego de meses con el presidente y con Sergio Massa. Allí acordaron la designación de Silvina Batakis como ministra de economía. 

¿Qué nuevo plan empezaría con dicha funcionaria? Oh sorpresa, uno casi igual que el que tenía Guzmán; hasta un poco más a la derecha podríamos decir. Solo que ahora contó con el beneplácito de la vicepresidenta.

En resumidas cuentas, lo que dijo la declarada fiscalista Batakis el lunes pasado, es que al país supuestamente le hace falta una dosis mayor de ortodoxia liberal. Anunció entonces ajuste fiscal sin aumento casi de impuestos a los ricos; o sea, achicando el gasto (de salarios, jubilaciones, obra pública, ayudas sociales, etc). Tasas de interés mas altas para que los bancos y fondos de inversión renueven la deuda en pesos y no haya mayor emisión monetaria, aunque se frene la producción. Aumento de tarifas nomás y que proteste Basualdo. Defensa de la Competencia para la galería e inflación para todos y todas.

También, en forma destacada, le pese a quién le pese en el Frente de Todos, informó que el acuerdo con el FMI sigue vivito y coleando. Más aun, prometió acomodar los números que se han desajustado de acá a fin de año, porque “Es un acuerdo que firmamos como Estado y tenemos que cumplir”.

Por tanto, para ser mas precisos, lo que acordó Cristina Kirchner con Alberto la semana pasada no fue solo el nombre de la nueva ministra. Sino, sobre todo, que había que tratar de negociar con el Fondo y el establishment las políticas y medidas económicas a llevar adelante hasta el final del mandato de este gobierno. Lo puso negro sobre blanco el presidente: “Que los mercados entiendan que vamos a controlar el gasto público y a bajar el déficit fiscal”.

Sería interesante preguntarse si esto, como dijeron hace poquito CFK y los dirigentes camporistas, vendría a ser usar la lapicera en favor del pueblo. Aunque, a decir verdad y como se ha hecho costumbre en esta dirigencia, todo indica que dijeron mentiritas para posar de progres nac & pop y retener apoyo político en su base, sin percatarse de lo poco que durarían las mismas.

HUMBERTO TUMINI

Presidente de Libres del Sur  

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