Ago 22, 2022 | Nota de Opinión

Trelew: Ahí estuvo, está y estará por siempre la Patria

En el 50° aniversario de la masacre, el presidente de Libres del Sur, Humberto Tumini, reflexiona sobre el episodio de la historia argentina que hace ecos en el presente.
Humberto Tumini
“Nunca entendieron demasiado la historia de los pueblos que se rebelan contra la injusticia a que los someten quienes oprimen”. Crédito: Libres del Sur.

Los milicos los mataron a mansalva para escarmentar a los que osaban desafiar el orden establecido por ellos. Nunca entendieron demasiado la historia de los pueblos que se rebelan contra la injusticia a que los someten quienes oprimen. Hicieron lo mismo que cuando los bárbaros españoles descuartizaron a Túpac Amaru, pensando que así conservarían sus colonias en estas tierras.

Pero esos muchachos y muchachas que se habían fugado de la cárcel de Rawson, eran el emergente de todo un pueblo que se levantaba contra la dictadura en puebladas y con las armas. El 25 de mayo de 1973 hocicaron aquellos uniformados y se tuvieron que ir por la puerta de atrás.

Entonces los dueños de todas las cosas y su guardia pretoriana, las FFAA, comenzaron a preparar un regreso mas salvaje todavía. Tenían sus perversas razones, claro: para cuidar sus privilegios, sus propiedades y su poder, había que terminar con aquella insolente juventud que los desafiaba.

Hombres y mujeres que eran corajudos, rebeldes y decididos como el Che. A los que no se podía comprar, porque no militaban por mezquinos intereses personales o materiales, sino por su país y su gente; hasta estaban dispuestos a dar su libertad o su vida por sus ideales. Gente que no peleaba por un cargo o para hacer carrera política al servicio de los empresarios; sino que estaba convencida que para dar vuelta la tortilla había que conquistar el poder, echando de allí a los ricos que lamían la bota yanqui.

De allí lo sanguinarios que fueron luego los Videla y compañía. Había que extirpar ese mal ejemplo para las generaciones venideras.

Algo lograron. Con mirar adónde han llevado los gobiernos a la nación en estos años, se descubre eso. Basta contemplar a casi toda la lamentable dirigencia política actual para percibirlo. Como recitaba el gran Atahualpa Yupanqui: “Viento de injustas arenas fueron mi huella tapando, lo que antes fue clara senda se enllenó de espina y barro”.

Pero nunca olvidemos que don Ata también nos dijo: “Parece que no hubo nada si se mira sin mirarlo, todo es malezal confuso, pero mi huella está abajo. Desparejo es el camino, hoy ando senderos ásperos, piso la espina que hiere, pero mi huella está abajo”.

Dieciséis rosas rojas nacidas de madrugada florecerán cada agosto en la patria liberada, dice el poema. La patria no es libre, ya sabemos. Peor aun, sigue siendo agredida y arrastrada por el fango como en aquel lejano 1972. Pero, sin embargo y pese a ello, las rosas florecieron todos y cada uno de los 50 años que pasaron desde entonces. Así seguirá sucediendo hasta que los sueños de aquellos héroes se cumplan.

Porque la huella está abajo, siempre habrá argentinos y argentinas dispuestos a defender a su pueblo y a la nación de las minorías entreguistas y sus sirvientes. Hasta poder echar a esa lacra.

HUMBERTO TUMINI

Presidente de Libres del Sur

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