
“Berlín, Berlín” de los guionistas franceses Patrick Haudecoeur y Gérald Sibleyras, tras conquistar Europa, desembarcó en el Teatro Apolo ( Avenida Corrientes 1372, Caba) con una gran recepción del público. Las funciones se realizan de miércoles a domingos en diversos horarios. Las entradas se pueden adquirir en la boletería o en Plateanet. Ganadora del Premio Molière 2022 a la Mejor Comedia, se estrenó en París en el año 2022. Propone una desopilante historia de espionaje y enredos ambientada en plena Guerra Fría.
La versión local cuenta con la dirección de Corina Fiorillo y un destacado elenco integrado por: Pablo Rago, Fernanda Metilli, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto, con Lucía Adúriz, Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone, protagonizan la puesta en escena de ritmo frenético y humor físico, que derriba muros a pura carcajada.
La historia de “Berlín, Berlín” se desarrolla en el Berlín Oriental de la Guerra Fría. Los personajes Emma y Ludwig, intentan escapar al otro lado del Muro usando un departamento que esconde un pasadizo secreto, pero el dueño es agente de la Stasi, (policía secreta) y además se enamora de Emma. Por otro lado, lo que parecía un plan perfecto se convierte en un caos absoluto, con espías, mentiras, delatores, enredos, trampas, confusiones y persecuciones. A un ritmo vertiginoso que no da respiro.
Corina Fiorillo revela las claves detrás del éxito de “Berlín, Berlín”
La directora teatral, habló con Nota al Pie sobre el desafío de adaptar el humor europeo al público argentino, el trabajo de precisión con el elenco, y el valor de la comedia como herramienta de reflexión. Fiorillo, quien además dirigió “Closer”, explicó que su participación en el proyecto surgió a partir de una propuesta de Gustavo Yankelevich, quien apostó por traer el exitoso material francés al público local.
“Gustavo tuvo la visión. Estoy agradecida porque me hayan convocado para tan maravilloso material”, señaló la Ganadora de Premio ACE de ORO como directora teatral, siendo la primear directora mujer en obtener dicha distinción).
Uno de los aspectos más destacados de “Berlín, Berlín» es su precisión escénica. Puertas que se abren y cierran, personajes que entran, salen constantemente y una maquinaria teatral que no puede permitirse errores.

Al respecto Fiorillo manifestó que lo logró, marcando muchísimo el tiempo de habla y corporal. “Ajustando como una partitura las entradas con las salidas. Todo está coreografiado hasta el más mínimo detalle”, explicó. Además, comparó la estructura de la obra con una composición musical donde cada movimiento debe ejecutarse en el momento exacto para que el efecto humorístico funcione.
¿Cómo se adaptó el humor francés al público argentino?
La versión local fue realizada junto a Fernando Masllorens y Federico González del Pino, reconocidos adaptadores teatrales. Según Fiorillo, uno de los principales cambios estuvo relacionado con la forma de construir los remates humorísticos. “Nosotros los argentinos tenemos fraseos más cortos, remates más directos, y no reiteramos igual que ellos. Hubo que encontrar equivalencias para que el humor funcionara naturalmente con nuestro público. El objetivo fue respetar el espíritu original, sin perder la cercanía cultural que exige una comedia para conectar con la audiencia argentina», describió Fiorillo.
La comedia como herramienta para reflexionar sobre la libertad
Aunque la historia transcurre durante la Guerra Fría y tiene como telón de fondo a la Stasi y el Muro de Berlín, Fiorillo considera que la trama aborda temas universales. “Siempre me parece que el humor es un medio poderosísimo de reflexión para el arte”, sostuvo. Consultada sobre la vigencia de la historia en la actualidad, destacó que el núcleo de la obra trasciende el contexto histórico.
“Tiene algo universal que es cómo reaccionamos los seres humanos ante la desesperación. Eso es adaptable a cualquier situación”, remarcó.

“Berlín, Berlín” cuenta con un gran elenco con experiencia en el humor físico y Corina Fiorillo, trabajó anteriormente con Fernanda Metilli y Juan Pablo Geretto, en la exitosa obra “Exit”. “Son comediantes maravillosos. Son creativos, eficientes, saben llegar al espectador, son trabajadores y me hacen divertir”, destacó.
Para Fiorillo, el éxito de una comedia de estas características, dependen en gran medida de contar con actores capaces de combinar precisión técnica y capacidad de conexión con el público.
La importancia del tiempo cómico
Uno de los mayores desafíos durante los ensayos fue encontrar el equilibrio entre el humor físico, y los diálogos para evitar que los gags se superpusieran. “Es repetir, probar, repetir y volver a probar hasta que de pronto todo se amalgama. El humor físico requiere mucha paciencia”, explicó.
También definió una diferencia fundamental entre dos formas de construir el chiste: “No es lo mismo tirar que dejar caer. Dejar caer es el punto más hermoso del humor y tirar es la eficiencia”.
Escenografía y movimientos: un engranaje perfecto
La puesta cuenta con una compleja estructura de puertas y pasadizos que exige una coordinación precisa entre actores y diseño escénico. Fiorillo destacó el trabajo conjunto con el escenógrafo Gonzalo Córdoba Estévez, colaborador habitual en sus proyectos.
“Hace años que trabajamos juntos. Nos entendemos y complementamos”, señaló. La directora aseguró que la organización fue fundamental para que el público pudiera seguir con claridad el constante movimiento de la trama.
Una dirección basada en la confianza de los actores
Lejos de imponer interpretaciones cerradas, Fiorillo apostó a que los intérpretes construyeran sus propios personajes. Las escenas son de los actores. Yo marco y ellos hacen. No suelo pedir que copien nada, sino que creen ideas propias”, manifestó. Sin embargo, aclaró que la configuración de la comedia es extremadamente precisa y debe respetarse para que funcione el mecanismo cómico. “La estructura en este caso fue una partitura y todos la cumplen de una manera increíble”.
Al momento de definir su impronta como directora dentro de esta producción, fue contundente. “El tempo y que todos logran ser uno solo”, resumió.
Una definición que refleja el espíritu de una pieza teatral donde cada movimiento, cada palabra y cada silencio forman parte de una maquinaria teatral diseñada para provocar risas sin perder profundidad.

