Sep 17, 2021 | Sociedad

Un libro x una oportunidad: solidaridad en tiempos de pandemia

Nota al pie dialogó con Cecilia Gallo y Marina Pelufo, creadoras de la iniciativa que brinda textos para quienes más lo necesitan

Melina, es una de las integrantes del proyecto. Su puesto se encuentra en la calle Ricchieri y Marcos Sastre, Tigre. Crédito: Cecilia Gallo

Frente a la pandemia del Covid-19 que azotó a nuestro país, surgió una iniciativa de dos jóvenes amigas quienes idearon una campaña para ayudar económicamente a personas en situación de calle. 

“Un libro x una oportunidades una cadena solidaria de Instagram ideada por la Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Cecilia Gallo y la Psicóloga, Marina Pelufo. Las dos amigas pensaron en una operación que consiste en entregar libros a personas en estado de vulnerabilidad para que puedan venderlos en la calle y así tener un ingreso mínimo.

Los libros que reciben deben ser textos vendibles para que quienes se encargan de venderlos en ciertos puntos de la ciudad, puedan hacerlo de una manera rápida. Los libros de cocina, los infantiles, las novelas o ejemplares en inglés son lo que más salida tienen.

En diálogo con las creadoras de la iniciativa, Nota al pie les consultó a Cecilia Gallo y a Marina Pelufo acerca de cómo surgió la campaña, como funciona y cuantos puntos de ventas hay en Buenos Aires.

¿Cómo surgió la idea de iniciar el proyecto un libro x una oportunidad?

La idea surgió en pleno contexto de pandemia, en marzo de este año. Camino al trabajo, veíamos cada vez más personas en situación de calle. Era una situación de mucha desesperanza, porque no sabíamos cómo ayudar. Una tarde Marina vio a un señor que vendía libros y se le ocurrió replicar la idea. Empezamos a recibir donaciones de libros y comenzamos a ofrecer el proyecto a algunas de las personas del barrio que ya conocíamos. 

Lo que más valoramos es que no se trata de un proyecto asistencialista, sino que el vendedor, a través de los libros, gestiona su propio ingreso. Los libros se transforman así en herramientas de trabajo que le permiten salir adelante.  Pensamos en los libros como producto porque todos tenemos libros dormidos en las bibliotecas…. Es algo que a la gente no le cuesta donar.

¿Cómo llegaron a que la campaña funcione?

El crecimiento de la cuenta de Instagram se acentúo a partir de un video que produjo y editó Verónica Bunge (es el segundo posteo de Instagram). Ese video se viralizó entre los chats de mamis de los colegios incluso antes de ser subido a Instagram y nos empezaron a llover donaciones. De 72 seguidores pasamos a 2300 en dos semanas. Con el tiempo, nos fueron llamando de algunos canales de TV, como el programa de Maju Lozano «Todas las Tardes» y el noticiero de Canal 13 «Arriba argentinos». Nos hicieron varias entrevistas por radio y eso también ayudó mucho.

Cecilia y Marina son quienes idearon esta campaña y quienes lograron que varias familias tengan un ingreso. Crédito: Cecilia Gallo

¿Cómo les hacen llegar los libros a los vendedores?, ¿Cómo es el proceso?

El proceso es muy sencillo. Tenemos 3 puntos de recepción de donaciones: Belgrano, Recoleta y Zona Norte (Martínez). En estos lugares se ordenan las donaciones, se descarta el material que no sirve y se clasifica por género. Los libros se los entregamos a los padrinos y madrinas y ellos se los llevan a los vendedores. Además, cada 15 días hacemos un recorrido general por los puestos en auto y entregamos ejemplares también.

Lo que termina sucediendo es que los vecinos además de comprar les llevan libros, con lo cual el puesto termina abasteciéndose solo.

¿Cómo es que cada vendedor tiene un padrino?

A medida que fuimos sumando puestos de vendedores se nos hacía muy difícil hacer un seguimiento de cada puesto, de acompañarlos en la diaria. Pensamos en la figura del padrino como la persona que pueda visitar el puesto de venta, acompañar al vendedor, ayudarlo a montar el puesto, reponer los libros… Se genera un lazo muy especial entre vendedor y padrino y los libros son la excusa para entrar en su mundo y abordar qué otras problemáticas están atravesando.

A la vez, ideamos una “Guía para replicar la idea en tu barrio”, que es un documento que mandamos a cada padrino o madrina para que sepa qué implica cumplir ese rol. Gracias a eso, hay por ejemplo una madrina en Salta, que acompaña a su vendedora. Es la forma de que esto beneficie a más personas.

Con los padrinos y madrinas tenemos reuniones por zoom y compartimos un grupo de chat en el cual conversamos sobre los avances y desafíos de cada puesto.

¿La gente se suma a la iniciativa?, ¿Tuvieron contratiempos?

La gente suele sumarse a la iniciativa. Les compran, postean fotos y las suben a las redes. Ellos ven por sus propios ojos cómo los vendedores salen adelante. Ha habido, hay que decirlo, personas que no están de acuerdo con la iniciativa, porque no es un trabajo formal y algunos dicen que es perjudicial para los comerciantes que pagan alquiler, impuestos, etc. 

La realidad es que las personas a las que entregamos libros están en la máxima marginalidad, algunos sin DNI, casi invisibles. El proyecto les da visibilidad. Varios han sido contactados por el programa BAP (Buenos Aires Presente) y están tramitando el subsidio habitacional y el DNI.

¿Para ustedes qué tan importante es el proyecto?

Para nosotras es la forma de trabajar juntas, que es el sueño que siempre tuvimos. Somos íntimas amigas desde muy chicas y nos divertimos mucho. A la vez sumamos a más amigas, como la que nos maneja las redes, o la que nos maquilla cuando tenemos alguna nota. A nuestra edad esas cosas se valoran más que nada. Tiempo compartido con afectos. 

¿Cómo es el proceso de selección de los libros?

El proceso de selección no es un tema menor. Somos muy «exigentes» con los libros que ponemos a la venta, porque la idea es que sean una oportunidad para el vecino que compra. Pedimos novelas y libros infantiles en muy buen estado, que no se note que son usados. Hemos tenido la suerte de recibir también libros nuevos de editoriales o autores que deciden darnos ejemplares.

El éxito del proyecto radica en la calidad de los libros que ofrecemos. Los libros se venden a un precio sugerido de 200/300 pesos. Los libros se pueden llevar a cualquiera de los 3 puntos de entrega. Cuando nos contactan por las redes les pasamos el celular del coordinador de donaciones de Belgrano, Recoleta o Zona Norte. Nos han donado también libros de provincias del interior del país, que llegan por correo.

Cristian y Miguel ángel son otros de los integrantes de la red que trabajan para tener un ingreso. Los puestos ofrecen libros a un bajo costo lo que ayuda a que el libro salga más rápido. Crédito: Cecilia Gallo

¿Cuántos puestos hay hoy en día?

Los puestos y sus ubicaciones están publicados en la Bio de la cuenta. Hoy tenemos 27 puestos vigentes. No todos aparecen en las redes. Algunos prefieren el anonimato, otros venden en trenes, o colectivos. Sólo publicamos los puestos fijos y cuyos vendedores nos autorizan a hacerlo.

La cantidad de puestos es un número muy cambiante. Han pasado cerca de 60 personas por el proyecto. Algunas lo usan de trampolín hasta conseguir trabajo formal, otros desisten de vender, otros se mudan. Es un universo muy cambiante. 

 ¿Qué significa esta iniciativa para ustedes?

Para nosotras es la posibilidad de acercarnos al otro, que antes ignorábamos, o cruzábamos de calle y acompañarlos en el recorrido de su vida. La experiencia nos transformó a nosotras también: empezamos el proyecto con la idea casi ingenua de que íbamos a sacarlos adelante o ayudarlos y la verdad es que ellos nos enseñaron a nosotras también a ser más sencillas, despojadas, y poner entre paréntesis la exigencia cada vez que no aparecen en los puestos, y cambiar esa exigencia por una mirada más comprensiva o más empática.

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