Jul 10, 2021 | Derechos Humanos, Sociedad

“Puentes en la infancia”: el juego como un derecho sustancial

El programa invita a les niñes a transitar infancias libres donde el juego permite una interacción y reflexión permanente de manera lúdica y comprometida.
Les pibes allá en los barrios, desparramando juegos en libertad Crédito: Agustina Casal.

En la ciudad de Tres Arroyos, ubicada a 500 km de Buenos Aires, existe un programa donde las niñeces pueden habitar un espacio propio, el del juego. Permitirse ser y sentir como niñe.  Puentes en la infancia comenzó a gestarse en el año 2015. El programa depende de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad; del área de infancia, niñez y adolescencia. 

Actualmente se encuentra en el Centro Integrador Complementario (CIC) del barrio Olimpo y en el barrio Municipal; también está en Copetonas.   Las edades de les niñes que participan en este espacio van de los 2 a los 16 años aproximadamente. Igualmente, les adolescentes que están en el programa son más bien tutores y colaboran en determinados talleres; transformándose a la vez en referentes barriales. 

El programa en cada barrio funciona de lunes a jueves a las 17 hs. El equipo técnico está conformado por dos trabajadoras sociales; una psicóloga, una operadora sociofamiliar y hace poco se sumó una profesora en educación inicial. También se encuentran ocho talleristas. Hay profesores de zumba y educación física, cocina, música, baile, teatro, percusión y expresión corporal.

Existe en el equipo un lineamiento común. A través de cada propuesta, ya sea musical, teatral, entre otras; se trabajan cuestiones ligadas al género, a la diversidad, a los derechos humanos, a las emociones, las vivencias de cada une. No se va a aprender determinado instrumento, por ejemplo, sino a jugar, expresar y trabajar distintas temáticas que atraviesan a les niñes.  

Nacimiento del programa

La ciudad de Tres Arroyos no tenía, antes del 2015, ninguna propuesta alternativa en la que se trabajase con el juego propiamente. Nota al pie dialogó con Celeste Coman; una de las fundadoras de Puentes en la infancia, Trabajadora Social e integrante del servicio local de derechos del niño, acerca del mismo. 

“En el servicio local vemos las situaciones de vulneración de derechos ya consumadas, y nos toca trabajar en relación a restituir esos derechos. Por ende, queríamos pensar la promoción y el vínculo con la niñez desde otro lado”, expresó la Trabajadora Social.

La psicóloga especializada en niñes, Fernanda Alvarado, otra de las fundadoras del programa quien integró el servicio local con Coman; conversó también con Notal al Pie. Ella, junto a la trabajadora social tenían la sensación de que “había que abordar un espacio acercándonos al juego como vínculo; y acercarnos a las familias desde ahí y no desde la vulneración”.

Las propuestas en Tres Arroyos siempre se encontraban vinculadas con lo educativo. “Considerábamos que faltaba apostar al juego, garantizar el derecho del niño a jugar”, sostuvo Coman. “La idea es instalar a puentes como política pública, ese es el objetivo principal”, afirmó.

Se había logrado un convenio con el organismo de niñez de la provincia, pero “con el gobierno de Macri se dio de baja, eso nos permitía financiarnos también”. Actualmente “solo quedó el financiamiento del municipio”.  La idea es armar una asociación civil para “tener cierta autonomía; que si bien la tenemos no dejamos de depender del municipio”, argumentó Coman.

Canción creada por les niñes de Puentes en la infancia Crédito: Franco Cuello/ Video extraído de LU 24 Tres Arroyos.

Creando puentes para una mayor justicia social

El programa, aparte de trabajar con las infancias y poner énfasis en un derecho poco permitido para las mismas, como es el derecho a jugar; también pretende trabajar con las familias, con les referentes de les niñes. 

La pandemia, según Coman, les permitió hacer actividades afuera,“de un modo itinerante. Gracias a esto, las familias empezaron a ver de qué se trataba eso donde van los nenes”. Esto permite que las mismas se involucren con el programa y con sus hijes, de un modo distinto; aprendiendo y reflexionando también sobre múltiples temáticas.

“En este proyecto de recreación el juego acompaña los procesos de subjetivación, hace que los niños sean sujetos. El juego funciona además como lazo con las familias”, agregó la psicóloga.

Asimismo “hay situaciones bastante complejas, de violencia, por ejemplo, y la idea es también ser parte de detectar situaciones de vulnerabilidad. En caso de que se detecten; ahí hacemos una presentación a lo que es el servicio local”, planteó Coman. 

Si bien el programa se encuentra en el barrio Olimpo y el barrio Municipal, les niñes de cualquier condición social, de otros barrios; pueden habitar este espacio de juego. La idea no es “fragmentar, sino que también vaya creciendo en diferentes barrios; y que se vaya transformando en relación a lo que necesite ese barrio, esto es lo que vamos pensando”.

Presentación de samba reggae de les chiques en la fiesta del trigo de Tres Arroyos Crédito: Leny Vis.

El juego y la palabra como derechos inalienables

Las infancias pueblan los espacios del programa con sus sentires y pensares, construyendo sus propios puentes, mediante el juego y la palabra; en comunidad, interactuando entre elles, pequeños inmensos fueguitos. 

Sofía Buzzi, trabajadora social e integrante del equipo de Puentes en la infancia desde el 2018, también conversó con el medio y mencionó una actividad; que le pareció muy significativa; donde realizaron susurradores “y en las historias que cuentan los nenes, aparecen un montón de cuestiones familiares”. 

“Me parece super valioso que los niños puedan compartir sus vivencias. Cuando se disfrazan, crean personajes, crean historias, pero en esos personajes siempre aparece algo de su historia también y es maravilloso”, describió Buzzi.

El programa, según Alvarado, “además de tener como fundante la cuestión del juego, tiene fundante la cuestión de la palabra; del niño como sujeto de derechos que puede poner la palabra y que la tiene que poner. Si bien es un derecho que todos conocemos, no es tan común que el armado de proyectos sea con los niños y desde su mirada”.

“Lo mágico que tiene el juego es que uno puede hacer como sí; puede jugar a ser lo que quiera, en ese ámbito vale todo. Ese ejercicio no sucede en la vida adulta y si no sucede ahí, no sucede más”, aseveró la psicóloga.

Ejerciendo el derecho a jugar Crédito: Agustina Casal.

Infancias libres

Para Coman, son “espacios donde el niño puede ser niño sin tener que estar expuesto o preocupado o vulnerado en sus derechos; o teniendo que cumplir roles de adulto, cuando no es el momento”. 

“Los niños de sectores más acomodados tienen millones de talleres, siempre ligados al aprendizaje, el chico llega a la noche roto. Los niños de sectores más populares a veces tienen que hacerse cargo de hermanitos; ayudar con la casa o trabajar. Parece que no hay tiempo para jugar y en la infancia un espacio para jugar es fundamental”, resaltó la psicóloga.

Por otro lado, se ofrecen “un montón de talleres para también destacar cuáles son sus potencialidades y si cuando van creciendo les gusta alguno; poder ser como el puente para poder desarrollar eso”, aclaró Coman. 

La infancia “debe ser transitada jugando y que a partir del juego puedan desarrollar las potencialidades que tengan ganas. Apostamos a que los niños sean libres de decir e ir eligiendo el camino que quieren recorrer”, reflexionó por último Buzzi.

Redes:

Facebook: @PuentesEnlaInfancia

Instagram: @puentesenlainfancia

Compartir:

Notas Relacionadas

Nota Al Pie