
El artista Fran Carzino en diálogo con Nota al Pie explicó el concepto de su nuevo material, El Cuarto. El disco se construye como un territorio escénico y emocional. La escucha activa, la infancia y lo comunitario aparecen como ejes centrales. Es una obra que busca romper con la idea tradicional de álbum.
El nuevo álbum de Fran Carzino, El Cuarto, se presenta como una experiencia más que como un disco tradicional. En entrevista con este medio, el artista explicó que la propuesta se sostiene desde el primer segundo en la participación activa del oyente. “El oyente es desde el minuto uno protagonista activo, y tiene que tomar la decisión de si pasar o no. No busco un oyente pasivo en la escucha, sino uno que realmente decida si quiere estar ahí”, señaló.
En esa línea, Carzino definió el concepto central del álbum como un espacio que trasciende lo físico y lo simbólico. “Este que, además de ser mi cuarto material, es literal y simbólicamente un cuarto de juegos”, explicó y vinculó la obra con un proceso personal previo. “¿Qué queda de mí luego de estar Roto?”, planteó.
El artista profundizó en la idea de “desorden sano”, uno de los ejes conceptuales del proyecto. Según detalló, ese concepto “fue algo que trabajamos en su momento con Gabi, mi psicóloga en esos momentos, donde tomábamos la idea de desorden no solo como un caos, sino como un espacio donde podía haber cierta libertad frente a rigideces que podían ser angustiantes”.
A su vez, agregó una dimensión más amplia sobre esa lógica creativa: “Entiendo y respeto los bordes, lo que ordena. Pero también doy lugar a ese desorden, esa desprolijidad cuidada, buscada”. En ese sentido, reflexionó acerca de la forma en que se clasifican los proyectos artísticos: “Siempre me pareció llamativa la necesidad que tenemos como humanos de encasillar las cosas en un determinado lugar”, expresó. “Me gusta pensar en mi arte como un espacio donde puede haber vía libre para la sorpresa. Donde todo puede pasar”, remarcó sobre su búsqueda.
Esa búsqueda derivó en la diversidad sonora del disco, un material que “tiene canciones punk, canciones pop rock, funk, hardcore… Todo el disco tiene un hilo conceptual muy claro que, paradójicamente, le da una coherencia, un orden que lo considero parte de este “desorden sano” que hablábamos antes”.
La infancia aparece como un eje central dentro de El Cuarto. “Este es el álbum donde aparece ese concepto con más fuerza. Retoma un poco lo que había empezado a expresar en Franco mi segundo disco, y quedo un poco dejado de lado en Roto”, explicó.
En esa reconstrucción personal, el artista destacó el valor de sus propios archivos: “Rescate muchísimas cosas de la niñez. Los escritos que hacía de niño (escribí mi primer libro a los ocho) viven en los diálogos del álbum”. También reveló que algunas canciones provienen de etapas anteriores de su vida: “Hay canciones que compuse a mis 14, 15 años. Incluso una de ellas es Juego, el corte de difusión. Ese tema comenzó a nacer a esa edad, y quedo sin terminar hasta el 2023”, detalló.
En relación al proceso creativo, Carzino aclaró que el álbum no se pensó desde la perfección técnica: “no busco la perfección”. En ese aspecto diferenció este trabajo de los anteriores: “Cuando grabé ese disco, que era muy experimental, estaba convencido de que era una obra maestra. Orgullosísimo del disco. Y ojo, aún lo estoy, pero al grabar El Cuarto no había ni siquiera un encasillamiento mío sobre lo que pensaba del álbum”. El artista también destacó el carácter colectivo del proyecto. “Recomponer lo roto no puedo estar yo solo. Es un álbum comunitario”, remarcó.
La importancia de los afectos de Fran Carzino para el nuevo álbum
En ese sentido, detalló la presencia de su entorno dentro de la obra: “Por eso aparece la familia, amigos queridos, e incluso Dino, un dinosaurio violeta amigurumi, que es distintivo de mi carrera, y en este álbum hace de guía, alterego y hasta tiene su propia canción”, señaló.
Uno de los momentos más significativos del disco, según contó, surgió desde lo familiar. “Yo le había contado brevemente el concepto y que quería que mi papá y mi tío, que también figura en ese tema, sean “mis guías” en un momento de oscuridad. Ellos, sin saberlo, encarnaron el concepto de forma increíble”, relató. Y sintetizó el sentido emocional del proyecto al afirmar: “Creo fervientemente que el niño que fui estaría orgulloso del álbum”.
Sobre la construcción del disco como obra, el músico explicó que la idea de teatralidad fue central. “Guionar el álbum, jugar a que era en sí mismo una obra de teatro, fue el elemento distintivo que sentí que El Cuarto debía tener. Además de estado mental, además de espacio físico, El Cuarto es una obra de teatro”, subrayó.
Finalmente, cerró con una definición sobre el espíritu del álbum: “Hay seres queridos que son parte. Este es mi proyecto acompañado. Todos son un poquito Fran Carzino”.

