Mar 11, 2023 | Economía

¿Uruguay está preparada para ser sede del Mundial?

Tras su postulación a la Copa del Mundo 2030, en conjunto con Argentina, Paraguay y Chile, Nota al Pie dialogó con la economista uruguaya Sofia Harguindeguy sobre la situación financiera actual del país vecino de cara a la candidatura como anfitrión.
Uruguay, Mundial 2030
Habrá que esperar el manual de la FIFA para ver cuáles son los requisitos que exigen para poder ser anfitrión. Crédito: Collage Nota al Pie.

Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay se encuentran en preparación para la candidatura de la Copa del Mundo 2030. Sin embargo, recién en septiembre del 2024 la Federación Internacional de Fútbol Asociación​ (FIFA) dará a conocer a los países elegidos.

Pese a que España y Portugal también se postularon, Ucrania se uniría a dicha dupla de manera simbólica. Aunque, en las últimas horas, se especuló con que Marruecos podría sumarse a la propuesta.

Por otra parte, Grecia, Egipto y Arabia Saudita aspiran de igual manera a una candidatura. No obstante, los cuatro países sudamericanos batallarán por la petición ya que, esa misma fecha, se cumplirían los 100 años de la primera competencia mundial.

En cifras mundialistas, de las 22 Copas del Mundo, Sudamérica fue anfitriona solo cinco veces. Entre ellas se encuentra: Uruguay en 1930; Brasil en 1950; Chile en 1962; Argentina en 1978 y, Brasil nuevamente en 2014. 

En el centenario de su primera edición, tanto el primer ganador de la competencia (Uruguay 1930) como el último (Argentina 2022), esperan organizar el evento deportivo más grande del mundo.

Por otra parte, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) realizó en 2021 la remodelación del mítico Estadio Centenario, sede de la primera final del mundo en la historia. Para ese entonces y, de cara a las finales de las Copas Libertadores y Sudamericana, quedó renovado en su totalidad.


En ese sentido, en el lanzamiento de la candidatura, denominada #Juntos2030, el Secretario Nacional de Deporte de Uruguay, Sebastián Bauza, expresó: “La FIFA tiene que venir a festejar el Mundial donde nació el fútbol, en el Mundial de 1930”. Ahora bien, ¿está preparado Uruguay para ser sede de la Copa del Mundo 2030?

Nota al Pie dialogó con la Economista uruguaya Sofia Harguindeguy, sobre la situación actual económica del país vecino y el impacto de la candidatura a la Copa del Mundo.

Preparando una candidatura

Aún faltan 7 años para el mundial 2030 y recién en el 2024 la FIFA, en su 74° Congreso a realizarse en Estados Unidos, se definirá qué candidatura será elegida. En ese sentido, la economista Sofía Harguindeguy explicó: “Ser país anfitrión de un mundial, implica una considerable inversión por parte del anfitrión, en infraestructura y en gastos operacionales”.

“Los gastos operacionales suelen ser compartidos por la FIFA, pero estos en proporción son menores a los gastos en infraestructura”, agregó al respecto.

Para la economista, “existe mucha evidencia que compara los beneficios versus los costos de organizar el mundial”. También agregó: “En términos económicos, los costos no parecen justificarse con los beneficios”.

Estadio Centenario
Pese a las reformas, el Estadio Centenario deberá trabajar en aumentar su capacidad a 80 mil espectadores para poder albergar la final de la Copa del Mundo 2030. Crédito: Estadio Centenario

Por otro lado, los mundiales que fueron sucediendo, tal es el caso de Qatar, han dejado en evidencia el exorbitante gasto que se realizó para ser anfitrión de un evento tan importante.

“Según el artículo de The Economist ‘Is the World Cup a giant waste of money?’ Qatar gastó más de 300 mil millones de dólares en los últimos 12 años desde que ganó la candidatura de la copa del mundo”, explicó Harguindeguy.

De la misma forma, la especialista destacó que se estimó que el “retorno para su economía fue de solo 17 mil millones”. Si bien el país árabe construyó 8 estadios desde que fue seleccionado, Harguindeguy recalcó que “en los últimos tres mundiales, los gastos para el anfitrión fueron de alrededor de 5 mil millones de dólares en cada uno (a precios de 2018)”.

Un ejemplo de inversión 

El sueño mundialista nació allá por 2005, para que, una vez más, Sudamérica sea sede, con Argentina y Uruguay como anfitriones. En ese sentido, la especialista en materia económica sostuvo: “Las candidaturas conjuntas parecerían ser las más adecuadas” para evitar inversiones innecesarias.

Uno de los términos utilizados por profesionales es el de “elefantes blancos”. Esto da cuenta de infraestructuras gigantescas con “altos costos de mantenimiento” que no son utilizadas, luego del mundial, por los países.

“Entre las experiencias de los anfitriones, se destaca la de Barcelona para los Juegos Olímpicos del 92”. Es que las inversiones que realizó la capital de Cataluña implicaron una mejora del urbanismo, en la vivienda, en el transporte y la movilidad.

Además de invertir en las instituciones culturales, deportivas o en el saneamiento, la inversión implicó que, post evento deportivo, la ciudad siguiera recibiendo turistas y utilizando dichos espacios.

“Las inversiones para el evento fueron parte de un plan más grande de desarrollo de la ciudad. En este caso la ciudad supo sacarles partido a las inversiones y potenció su sector turístico luego del evento”, precisó Harguindeguy.

La economía, el puntapié para ser anfitrión 

En 1930, Uruguay fue anfitrión del primer evento mundial donde rodó la pelota. En la final, se enfrentó ante Argentina y se consagró campeón tras un 4-2. 100 años después, la ilusión por festejar aquella apertura deportiva se definirá en 2024.

Nota al Pie le consultó a la economista uruguaya, sobre la actual situación económica del país vecino. En ese sentido, expresó: “En términos económicos Uruguay se encuentra sólido y, las proyecciones son optimistas para los próximos años también”.

“Su crecimiento potencial de largo plazo sigue siendo relevante de 2,1%, según estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas”. Por otro lado, Harguindeguy contó que, la nueva institucionalidad fiscal contrajo el nivel de déficit con leyes que limitan el gasto y el endeudamiento y marcaría el rumbo para el futuro.

Routers
En 2017, los futbolistas Luis Suarez y Lionel Messi promovieron la candidatura para el mundial 2030 de sus respectivos países . Crédito: Reuters.

Además, “se destacan como características habilitantes para el buen desempeño futuro, la fortaleza y estabilidad institucional, política y social”, precisó. Con respecto a las inversiones que los países deben hacer, se le consultó a la economista acerca del impacto positivo o negativo en dicha región.

Sobre ese tema, mencionó que correspondería realizar un estudio de impacto que analice en detalle los “beneficios de organizar un Mundial”. Sin embargo, sostuvo: “Lo que marca evidencia es que los beneficios en el corto plazo no justifican la inversión”.

Elefantes blancos

Los países anfitriones, a la hora de invertir para cumplir con las pautas que el manual de la FIFA exige, deben sacar recursos destinados de otros sectores para así distribuirlos al evento.

“Esto se vuelve aún más relevante para economías emergentes como la nuestra” contó Harguindeguy, y agregó: “El costo de oportunidad de estas inversiones es importante, dado que se estarían desviando recursos de otros destinos más urgentes como es la salud, educación, etcétera”.

Tal es el caso del mundial de Brasil 2014, donde se invirtió USD 3.700 millones en la construcción de seis estadios. El ejemplo del llamado “Elefante blanco” es el del estadio Mané Garrincha, que cuenta con una capacidad aproximada de 72.800 espectadores y costó USD 470 millones. Actualmente no se utiliza. 

Ante estas inversiones que post Mundial no tuvieron frutos, Sofia Harguindeguy explicó que son pocas las experiencias donde sí se lograron capitalizar las inversiones realizadas para el evento. “Esto requiere pensar en inversiones en infraestructura estratégica de largo plazo”, sostuvo.

De la misma manera, afirmó que hay que repensar las ciudades más allá de lo que es la organización del evento. En cuanto a las inversiones que Uruguay haga, en caso de ser elegido por la FIFA, la economista concluyó: “Ojalá que nuestros países, si llegara a ser exitosa la candidatura, puedan hacerlo de esta manera”.

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