Productores especializades en la agroecología, organizaciones ecologistas y referentes medioambientales realizaron una presentación ante la Justicia Federal para que se prohíba la producción de trigo transgénico en la Argentina.
La iniciativa surgió como resultado de la autorización comercial que obtuvo la empresa Bioceres por parte del Estado argentino para la comercialización de ese cultivo genéticamente modificado.
Si bien en el país ya se producen tres cultivos con esa característica como la soja, el maíz y el algodón, esa producción tiene un consumo mayoritariamente indirecto por el ser humano. Esos cultivos son destinados a alimentos para animales, como productos textiles, entre otros.
En cambio, la autorización del trigo transgénico encendió las alarmas porque se trata de un consumo directo; dado que el trigo es el insumo principal del pan.
Esto implica un notorio riesgo para la sociedad argentina por el considerable consumo anual que esta tiene de ese alimento. Según señala el informe El Pan en Manos de las Corporaciones de Fernando Frank en el país “el trigo es consumido, en promedio, en cantidades que superan los 85 kg por persona por año”.
En ese reporte, el autor señala: “Por nuestra cultura, historia y economía, nuestra población consume mucho más trigo, en promedio, que casi todas las culturas del mundo”.
Fundamentos del rechazo al trigo transgénico
La falta de estudios científicos confiables es uno de los argumentos que esgrimen les productores agroecológicos y ambientalistas que se oponen al trigo transgénico.
Objetan que las autorizaciones que la empresa obtuvo se basan en la información científica que la propia empresa proveyó. O en su defecto, critican que “se sustentan en estudios de investigadores con graves conflictos de intereses”; que “omiten intencionalmente ensayos esenciales en materia de inocuidad alimentaria, presentando datos sesgados y falaces”.
También denunciaron que esos “estudios” fueron realizados solo para facilitar la autorización estatal; y ocultar deliberadamente los riesgos de daño grave que representan los organismos genéticamente modificados (OGM).
Asimismo, les activistas señalaron que “si se respetaran los protocolos propuestos por la ciencia independiente, en cuanto a los ensayos sobre los efectos crónicos y la contaminación genética, el trigo transgénico no debería ser aprobado, bajo ningún concepto”.
Colecta de firmas
La oposición al trigo transgénico no solo se realizará en el campo judicial sino que les activistas ambientales aspiran a involucrar a toda la sociedad. Para ello están realizando una colecta de adhesiones, tanto institucionales como de personas individuales para acompañar la demanda.
Además, habilitaron un formulario digital para que les interesades apoyen el reclamo. El link del formulario es
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd-3kbEP-jIDneyGPovaUgo6MXR8NS4BEIw09y7mGYEnJYuaw/viewform