
Durante el pasado fin de semana la gran noticia la dio la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) al impulsar un proyecto de privatización para el siguiente Mundial. En ese sentido, el medio inglés The Times reveló que buscaba ‘vender participaciones en la Copa del Mundo a inversores privados’. Más allá de las rápidas y negativas repercusiones, al poco tiempo se canceló pero las consecuencias podrían sentirse en el futuro cercano.
Poca duración
Luego de lo que fue el Mundial 2026 y la investigación sobre la Selección Argentina, la FIFA vuelve a los principales focos por cuestiones muy cuestionables. La primera bomba surgió en suelo británico con la publicación que señaló al presidente Gianni Infantino como el mayor responsable de este proyecto que generaría ganancias de decenas de millones de libras. Asimismo, el informe explicaba los varios conceptos que complementaban dicha idea.
Para empezar, se indicó que el objetivo es ampliar el financiamiento del fútbol siempre y cuando las 211 federaciones miembros lo aprueben. Además, se puntualizó que la intención es crear una empresa que se encargaría de controlar las competencias más importantes de la FIFA como las Copas Mundiales tanto de selecciones como clubes. En tanto, otro apartado remarcó que el concepto se dialogó con personas cercanas a la administración de Donald Trump.
Pese a que hicieron hincapié en que el mandatario estadounidense no está involucrado, el hermano menor del yerno de Trump, Joshua Kushner, hubiera liderado el grupo inversor. Por su parte, en la FIFA buscaban que se distribuya una ‘participación’ con una cifra cercana a los 20 millones de dólares para cada federación. Incluso, dejaban la decisión de conservar o vender a los propios miembros si pretendían ganar algún ingreso extra.
Bajo ese enfoque, la FIFA Forward Enterprise (EFE) hubiera tenido su nacimiento para manejar la gestión operativa de los torneos tras la integración de los derechos comerciales de la FIFA. “Esta financiación apoyaría la infraestructura, el entrenamiento, las selecciones nacionales, las competiciones, el fútbol base y el futbol femenino”, explicaron en su momento. De hecho, Infantino se expresó al respecto en un discurso previo a la final entre Argentina y España.
“El fútbol es el deporte más popular del mundo y un extraordinario motor de desarrollo humano y social. “Pretendo liberar el potencial comercial y las oportunidades que tiene la FIFA”, enfatizó. “Nuestra labor es asegurar que el resto del fútbol crezca a la par: la FIFA existe para apoyar el progreso sostenible e inclusivo en todos los rincones del mundo”, añadió. Más allá de que nada de esto sucedería, lo cierto que es pronto el cambio alcanzará los formatos actuales.
Futuro incierto
Si bien resta mucho tiempo para el 2027, la repercusión que más revolucionó a lo largo del globo fue un posible boicot deportivo desde Europa. Una vez que salió a la luz el proyecto de la FIFA, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) anunció que sus 55 federaciones miembro lo rechazaron de inmediato. De hecho, fue más allá con su grito al cielo al comunicar que no competirían en sus certámenes si la propuesta se mantenía.
Los movimientos políticos y comerciales vinculados a la justa internacional podría jugarle una mala pasada a la casa madre de fútbol de cara al futuro. En el Viejo Continente la desaprobación sobre transferir intereses de propiedad en torneos de FIFA fue unánime y que estarían fuera de competición si la iniciativa no se retiraba y se presentaba alguna similar. Dentro de esa alarmante advertencia, la siguiente gran competencia es el Mundial Femenino de Brasil en 2027.
En la UEFA afirman que abrir este contexto cambiaría por completo la naturaleza del fútbol para colocar los intereses financieros sobre de los deportivos. Cabe mencionar que no está confirmado ni mucho menos un baja de los países europeos en suelo sudamericano pero sí podría darse si la propuesta reflota. El posible boicot sería la gran respuesta europea para los torneos programados en meses y años próximos.
A su vez, se especula que en aquel sector del globo evalúan usar al fútbol femenino como la palanca para evitar que algo así se vuelva a plantear. Un dato no menor es que Europa posee gran peso en la rama de mujeres con España como la vigente campeona e Inglaterra como finalista en 2023. Además, los combinados de Suecia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega e Italia representan un enorme protagonismo en las competiciones internacionales.

Para muchos un Mundial Femenino sin países europeos implicaría una alta pérdida de competitividad, atractivo comercial, audiencia global y de sus principales figuras. A pesar del hipotético caso de amenaza, no habrá que descartarla si la FIFA anula su cancelación. La negociación por ahora llegó a buen puerto para el bien de la rama femenina que en años recientes creció en asistencia, inversión, patrocinios y profesionalización en un momento delicado.
Respuesta alarmante
El cortocircuito entre FIFA y UEFA escaló en las últimas horas con un movimiento inesperado por parte del segundo organismo. Resulta que puertas adentro analiza comenzar un proceso legal contra la casa madre con sede en Suiza luego de lo que fue el fracasado proyecto FFE. En ese aspecto, ya realizó el primer paso al mandarle una notificación formal que informa sus intenciones de ‘considerar activar acciones legales, arbitrales y/o quejas regulatorias’.
En una misma línea desde la UEFA pidieron que se preserve toda la documentación, correos electrónicos y mensajes relacionados al caso. Esta postura apunta a que cualquiera modificación o eliminación de pruebas se podría considerar como destrucción de evidencia según lo señalado por la Agencia Noticias Argentina. Incluso, se especula que piensan a futuro para culminar el mandato de Infantino al sentir que perdió la confianza del fútbol.
Cabe señalar que dentro de la propia FIFA hay ciertos roces y cuestionamientos hacia el presidente que busca su cuarto ciclo. De hecho, el director de operaciones de la entidad, Kevin Lamour, ratificó que parte del personal se sintió traicionado por la gestión del proyecto. Al igual que sucede con el rechazo europeo, también existe algo de apoyo que lo mantiene como líder de cara a las elecciones que definirán la conducción a partir de marzo de 2031.
Sobre los medios internacionales, indican que en la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) tampoco están del lado de Infantino. Incluso, afirmaron que nunca fueron informados sobre la propuesta y mostraron preocupación por la metodología para alterar el sistema del deporte. Al considerarse como ‘custodios del fútbol’, aseguran que este tipo de acciones requieren transparencia y participación de todos los involucrados.

A pesar que no anunciaron un boicot como en Europa, la Concacaf también rechazó el plan de Infantino que agrieta la tensión con el dirigente. El posible aumento de confederaciones que condicionen su participación en los torneos internacionales podría afectar la esencia de los mismos en años venideros. Sin embargo, el mandato del suizo-italiano es avalado desde África y Sudamérica al punto que comparten la idea de que haya 64 países para el Mundial de 2030.

