
La Ciudad de Buenos Aires puso en funcionamiento el Trambús, un nuevo sistema de transporte público eléctrico pensado para fortalecer la conexión entre distintos barrios porteños y mejorar la integración con la red de subtes, trenes y Metrobús. La primera etapa del proyecto corresponde a la línea T1, que une el Aeroparque Jorge Newbery con la estación Sáenz, en Nueva Pompeya.
El recorrido se extiende a lo largo de unos 22 kilómetros y es realizado por vehículos eléctricos que circulan sobre neumáticos, sin utilizar rieles. A lo largo del trayecto se distribuyen 71 paradas y, de acuerdo con las estimaciones oficiales, el servicio tendrá una frecuencia de cuatro minutos en los horarios de mayor demanda y podría transportar entre 50.000 y 60.000 pasajeros por día.
Uno de los principales objetivos del nuevo corredor es reducir los tiempos de viaje entre el norte y el sur de la Ciudad. Según el Gobierno porteño, el trayecto completo demandará hasta un 40% menos de tiempo que antes gracias a la combinación de carriles exclusivos, prioridad en los semáforos y un recorrido diseñado para minimizar las demoras.
Un corredor que conecta barrios y medios de transporte
La línea T1 atraviesa nueve barrios: Aeroparque, Palermo, Villa Crespo, Almagro, Caballito, Parque Chacabuco, Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya. Más allá del recorrido, uno de los ejes del proyecto es facilitar las combinaciones entre distintos medios de transporte sin que los pasajeros deban pasar por el centro porteño.
Durante el trayecto, el Trambús enlaza con las líneas A, B, D, E y H de subte, además de las estaciones ferroviarias de Sáenz, Caballito, Villa Crespo, Palermo y Tres de Febrero. También se integra con los corredores Metrobús Juan B. Justo, Cabildo y Del Sur, ampliando las alternativas para los usuarios del transporte público.
Mayor tecnología y cuidado ambiental
Las unidades fueron diseñadas para ofrecer un servicio de bajas emisiones y con mayores estándares de accesibilidad y seguridad. Al funcionar únicamente con energía eléctrica, no producen emisiones contaminantes durante su circulación y generan un nivel de ruido inferior al de los colectivos convencionales.
En su interior cuentan con aire acondicionado, conexión WiFi, puertos USB para la carga de dispositivos móviles, información del recorrido en tiempo real y sistema multipago. Además, disponen de piso bajo y rampas que facilitan el acceso a personas con movilidad reducida.
En materia de seguridad, incorporan cámaras de vigilancia, geolocalización mediante GPS, detección de puntos ciegos, sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), alerta de colisión frontal, detección de peatones y espejos retrovisores digitales, herramientas destinadas a mejorar la operación del servicio y disminuir el riesgo de incidentes.
Cambios en la circulación
La puesta en marcha del Trambús también requirió modificaciones en la infraestructura vial, especialmente en Caballito. Entre las principales intervenciones se encuentra la incorporación de carriles exclusivos y cambios de sentido de circulación en calles como Acoyte, Ambrosetti y Balcarce, además de ajustes sobre Honorio Pueyrredón y Felipe Vallese para adecuar el tránsito al nuevo corredor.
Como parte de las obras también se instalaron nuevos paradores sobre el parque lineal de Honorio Pueyrredón, con el objetivo de integrar el Trambús al resto de la red de transporte de la Ciudad.

