
“Sweeney Todd: El cruel barbero de Fleet Street”, arribará a los escenarios porteños con una nueva producción del icónico musical de Stephen Sondheim. El estreno se realizará el sábado 1 de agosto a las 20:30 en elTeatro Santa María (Montevideo 842, Caba). Las funciones continuarán los domingos de agosto a las 19:30 Las entradas se pueden adquirir a través de Ticketek.
El espectáculo es una historia de venganza, obsesión y locura que combina la intensidad con el drama y la ironía. Con dirección general de Marcelo Rosa; dirección musical y vocal de César Tello, y coreografías de Pamela Peker. La producción general de Velka Producciones. Emmanuel Degracia, personificará a Benjamín Barker y lo acompañan: Anabela Borón, Tomás Vila, Lucia Louzan, Alfredo Alesandro, Mario Angelome, Agustín Iannone, Nacho Batti y Aimara Vázquez. El ensamble estará integrado por: Marian Lorena Vázquez, José Fiz, Lucia Ingol, Chiara Rodó, Hernán Cáceres, Camila Schuale y Santiago Sastre.
“Sweeney Tood”, una historia con mucha obsesión
Benjamin Barker regresará a Londres después de años de exilio bajo la nueva identidad de Sweeney Todd. Consumido por el deseo de vengarse del corrupto Juez Turpin, responsable de destruir su vida y arrebatarle a su familia, reabrirá su antigua barbería sobre la pastelería de la ingeniosa Mrs. Lovett. Lo que iniciará como una búsqueda de justicia, pronto se transformará en una espiral de obsesión, sangre y locura, donde cada decisión empujará a sus protagonistas hacia un destino cada vez más oscuro.

Con música y letras de Stephen Sondheim, libro de Hugh Wheeler y basado en la adaptación de Christopher Bond, “Sweeney Todd”, es una de las obras más reconocidas y desafiantes del teatro musical. Su universo combinará una poderosa partitura con una historia atravesada por la corrupción, la pérdida, el amor y la venganza, construyendo un relato en el que el horror convivivirá permanentemente con la ironía y el humor negro.
La voz de su protagonista
Emmanuel Degracia, inició su carrera profesional a los 14 años de edad junto a Flavia Palmiero, para luego volcarse de lleno a la formación en canto, actuación, guitarra y danza. En teatro musical cuenta con una amplia trayectoria dentro de la escena musical porteña y participó en más de 30 producciones teatrales como actor, cantante y acróbata en obras como: “Dorian, el musical”, “El Golem de Praga”, Los Fantastickos”, “Gordofobia” y muchos más. Además, es director de “Tarzán, El Musical Original” que actualmente se presenta en vacaciones de invierno.
Tras recibir la propuesta para protagonizar “Sweeney Todd” ¿qué fue lo primero que se te cruzó por la cabeza?
Lo primero que pensé fue que iba a cumplir un sueño. Desde la primera vez que conocí al personaje me enamoré de él, aunque también sentía que faltaba muchísimo tiempo para poder interpretarlo. Eso fue hace más de veinte años y, aun así, hoy siento que todo sucedió muy rápido. Cuando empecé a ver que en Broadway el personaje era interpretado por actores más jóvenes, recuperé un poco la esperanza, pero jamás imaginé que esta oportunidad llegaría a mis 40 años. Estoy inmensamente feliz.
Sweeney es víctima y victimario al mismo tiempo. ¿Desde qué lugar decidiste construirlo?
Decidí crearlo principalmente desde el lugar de la víctima. Por supuesto que es un victimario: Mata gente y hace cosas terribles, pero también fue víctima del juez Turpin, lo envió injustamente a prisión, y sometió tanto a él como a su familia a situaciones verdaderamente atroces. También en cierta medida, es víctima de Mrs. Lovett, lo manipula para conseguir lo que desea.
Por eso intenté comprender el origen de su maldad y las razones que lo llevan a actuar de esa manera. Para mí, todos los villanos tienen un porqué; son muy pocos los que son malos simplemente porque sí. Sweeney, particularmente, tiene un motivo enorme detrás de todo lo que hace.
Durante los ensayos, ¿hubo algún momento en el que sentiste que finalmente habías comprendido al personaje?
Sí, fue en el momento en que Mrs. Lovett le cuenta lo que le sucedió a la esposa de Sweeney. Creo que allí es cuando él comprende definitivamente lo que va a hacer y pierde por completo la piedad, la compasión e, incluso, parte de su humanidad. Descubre que lo que le hicieron a su mujer es algo que, desde su perspectiva, exige venganza.
La primera vez que atravesé esa escena entendí al personaje y pude sentirlo en toda su dimensión. Es muy difícil imaginar que una persona pueda conservar la cordura después de haber vivido algo semejante.
Un gran desafío actoral para Emmanuel Degracia
Hay una línea muy fina entre el dolor y la locura en Sweeney. ¿Cómo trabajaste para que el público empatice con él?
Creo que lo fundamental es mostrar que Sweeney es humano. No se trata de justificar lo que hace ni de romantizar su violencia, sino de comprender de dónde proviene. Cualquiera que se coloque en su lugar, dentro de una sociedad como la de Londres victoriana, y observe todo lo que le hicieron, probablemente reaccionaría de alguna manera. Tal vez no de una forma tan brutal como él, pero difícilmente se quedaría de brazos cruzados mientras quienes destruyeron su vida continúan actuando con absoluta impunidad. El desafío está en que el público pueda comprender su dolor, aunque no necesariamente apruebe sus acciones.

¿Qué fue lo más desafiante de la partitura de la obra a nivel vocal?
La obra entera es un desafío. Es prácticamente una opereta de Stephen Sondheim y tiene una partitura extremadamente compleja. Está llena de matices, contrapuntos, arreglos, cambios melódicos y melodías similares que aparecen con letras diferentes. Exige muchísima concentración, precisión musical y resistencia vocal.
Para mí, es lo más cercano a enfrentarse a una ópera verdaderamente compleja, como pueden ser algunas de las óperas de Mozart. No hay un solo momento en el que uno pueda relajarse.
Esta obra depende mucho del trabajo colectivo. ¿Cómo fue encontrar la química con Anabela Borón que interpreta a Mrs. Lovett, y con el resto del elenco?
La química apareció desde el primer día. Desde el primer ensayo vocal con Anabela, comenzaron a surgir las risas, la complicidad y una forma muy natural de vincularnos. Los dos llegamos con la decisión de construir una relación de confianza y una amistad que nos permitiera trabajar profundamente el vínculo entre Sweeney y Mrs. Lovett.
A varios integrantes del elenco ya los conocía y algunos son amigos míos. A otros no, pero también hubo una conexión y una muy buena energía desde el primer momento. Se formó un grupo muy compacto, unido y comprometido con el material.
“Sweeney Todd” fue escrita en 1979, pero transcurre en 1846. ¿Por qué crees que una historia sobre desigualdad, abuso de poder y venganza continuará hablándole al público argentino en el 2026?
Porque es una historia completamente vigente y no creo que dialogue solamente con el público argentino, sino con el público de todo el mundo. Por eso continúa presentándose en Londres, tuvo un nuevo revival en Broadway y sigue estrenándose en España y en muchos otros países.
La desigualdad, el abuso de poder, la injusticia y el deseo de venganza siguen formando parte de nuestra realidad. Aunque la historia transcurra en la Londres victoriana, los conflictos que plantea son profundamente actuales y universales.
Una puesta en escena versátil
En 2010 se estrenó en el Teatro Maipo una versión protagonizada por Julio Chávez. ¿Tuviste la oportunidad de verla?
Sí y me fascinó. Tenía y sigo teniendo grandes amigos que formaron parte de aquel elenco. Amo esta obra en todas sus formas y en todas sus versiones, así que necesitaba verla. La disfruté muchísimo.
De todas maneras, la versión que estamos haciendo es muy diferente. Aquella producción estaba basada en la versión original de 1979, mientras que nosotros estamos trabajando sobre la versión del revival: Una propuesta completamente renovada, aggiornada y con una mirada más actual.
La obra puede hacer reír al público y un minuto después, dejarlo completamente helado. ¿Cómo trabajaste ese contraste entre el humor negro y la tragedia?
Es una dualidad que me gusta muchísimo trabajar. Disfruto los cambios repentinos de energía, de personalidad, de estados emocionales y de universos dentro de un mismo personaje.Ya había explorado algo de eso cuando participé en “Jekyll & Hyde”, y también en “Mylch” una obra en la que interpretaba siete personajes y en algunos momentos, tenía que responderme a mí mismo desde dos personajes diferentes.
Es un tipo de trabajo que vengo desarrollando desde hace mucho tiempo, que disfruto enormemente y que en “Sweeney Todd”, alcanza otra dimensión, porque estamos hablando de una verdadera obra maestra.
Sin revelar demasiado, ¿qué crees que será lo que más impacte al público de esta versión?
Creo que lo que más va a impactar es la verdad de la puesta: lo real, lo humano y lo natural de las emociones. No buscamos presentar personajes lejanos o artificiales, sino personas atravesadas por situaciones extremas. Creo que el público va a salir profundamente movilizado por esa cercanía y por la intensidad con la que se viven los acontecimientos.
¿Qué haces para sacarte a Sweeney de encima después de cada ensayo?
Trato de distraerme, cortar con el clima y hacer chistes. También utilizo los recursos que uno va adquiriendo como actor para separarse del personaje después del trabajo; sin embargo, es imposible no terminar molido después de cada ensayo. Me voy profundamente cansado, como nunca me había sucedido antes y eso que participé en obras muy exigentes desde lo físico, pero emocionalmente avasallante. Cuando termina un ensayo siento que ya no puedo hacer absolutamente nada más. Es brutal el desgaste que genera.
Tienes una extensa trayectoria dentro del teatro musical. ¿Qué te llevas de “Sweeney Todd” para tu vida?
Me está dando una experiencia increíble. Interpretar este personaje es un sueño que estoy cumpliendo y que vuelvo a vivir en cada ensayo. Siento que crecí muchísimo como actor, como cantante y como compañero. Está cambiando mi vida. Me llevo todo en cada aprendizaje, cada emoción y cada momento compartido. Sobre el escenario sé que voy a dejar mucho sudor y lágrimas de alegría, de emoción y también las del propio Sweeney, porque es un personaje que va a llorar mucho.
A pocos días del estreno, ¿qué es lo que más nervios te genera y lo que más ilusión te produce?
La verdad es que estoy en un momento en el que me siento muy seguro gracias a la gente con la que estoy trabajando. Marcelo Rosa, Pamela Peker y César Tello, me transmiten una confianza que hace que prácticamente no tenga nervios. Es un equipo maravilloso, acompañado por Velka Producciones, que nos brinda todo lo que necesitamos para poder desarrollar esta obra de la mejor manera.
Lo que más ilusión me genera es que finalmente llegue el momento de compartir con el público todo lo que venimos construyendo. Después de tantos años soñando con este personaje, verlo cobrar vida frente a una sala llena va a ser una experiencia irrepetible.
Si tuvieras que recomendarle esta obra a alguien que nunca fue al teatro, ¿qué le dirías?
Le diría: “Anda a verla, porque te va a cambiar la vida y te va a volver adicto al teatro”. “Sweeney Todd” tiene absolutamente todo: Música extraordinaria, humor, tragedia, emoción, suspenso y una historia que no te permite apartar la mirada. Es una puerta de entrada perfecta para descubrir todo lo que el teatro puede provocar.

