
Cuando comienza el partido quedan afuera las cábalas, los gritos desaforados, las mezclas de ignorancia de los públicos del algoritmo y las voces de los que creen saber. Los de afuera son de palo, como dijo el Negro Jefe, un tal Obdulio Varela, el capitán del Uruguay del Maracanazo en 1950, en la final contra Brasil.
Lo que ocurre es que, al fin y al cabo, se trata del más hermoso de los juegos, a pesar de las pausas de hidratación, del show y los negociados. En el fondo, siempre es la pelota como objeto del deseo y la capacidad para hacerse de ella, luego dominar el territorio y si se puede abrir el marcador. Argentina casi nunca tuvo la pelota, el territorio lo manejó España, pero el marcado se abrió sobre el final, gracias a una defensa casi perfecta y las atajadas del Dibu.
Ahora, ocurre que en el fútbol como en la vida, son los detalles los que terminan haciendo la diferencia. Y ese punto, para España, se dio más por mérito propio que por error de Argentina, que cuando se vio en desventaja empezó a tratar de ir por la hazaña, con corazón (como tantas veces se dijo), pero con algo de fútbol.
Primer tiempo: España toma el control
Lionel Scaloni repitió ocho de los once titulares de la final de Qatar 2022 ante Francia. Los tres cambios respecto a aquel equipo fueron Gonzalo Montiel, Lisandro Martínez y Nico González, que reemplazaron a Molina, Otamendi y Di María.
El partido arrancó con una batalla por la posesión: un minuto de tenencia para España y otro para Argentina, en una disputa donde la pelota se convirtió en el bien más preciado, sobre todo para que no la tuviera el rival.
A los 4 minutos llegó la primera secuencia de peligro: Dani Olmo encontró a Lamine Yamal, pero Lisandro Martínez interceptó justo el remate del futbolista del Barcelona y la pelota quedó servida para Dibu Martínez. En la jugada siguiente, Unai Simón tuvo que salir lejísimos para anticipar a Lionel Messi.
Superados esos primeros instantes, el equipo de Luis de la Fuente empezó a imponer su dominio: Rodri y Fabián Ruiz manejaron la mitad de la cancha, Dani Olmo encontró espacios para recibir solo y Mikel Oyarzabal retrocedía para sumarse a la salida.
A los 17, Lamine Yamal encaró a Tagliafico, con una enorme actuación en todo el partido, y metió un centro rasante peligroso que Dibu logró desactivar. Tras la pausa de hidratación, Argentina adelantó sus líneas para presionar la salida española, aunque el dominio del balón siguió siendo claramente de La Roja.
A los 38, quedó una pelota suelta en el borde del área y Oyarzabal sacó un zurdazo de sobrepique que Dibu Martínez atajó. Cinco minutos después, Cucurella probó desde afuera con un tiro cruzado que se fue apenas ancho.
Justo antes del cierre de la primera mitad, Scaloni movió el banco por primera vez: Otamendi ingresó por Lisandro Martínez, que salió lesionado después de haber sido un baluarte en la defensa argentina. En la última jugada del período, Julián Álvarez casi conecta con un pase largo de Dibu.

“Voy a quedarme un poco acá
(El Tesoro, El mató a un policía motorizado)
Cuidarte siempre a vos en la derrota
Hasta el final, el final”.
Segundo tiempo: Dibu sostiene a Argentina
Tras 28 minutos de entretiempo, extendido por el debut del show del descanso, Argentina volvió a la cancha con una modificación: Leandro Paredes por Nico González. El mediocampista de Boca fue amonestado casi de inmediato tras empujar a un rival.
España mantuvo el predominio y, de a poco, fue creciendo la figura de Dibu Martínez, que se convirtió en la gran valla argentina: contuvo un tiro cruzado de Baena, le puso el cuerpo a un derechazo de Olmo, atrapó un cabezazo de Ferrán Torres a los 67 y respondió también a sendos remates de Pedri y Cubarsí.
En la siguiente pausa de hidratación, Scaloni volvió a mover el equipo con un doble cambio: Facundo Medina y Giuliano Simeone ingresaron por Cuti Romero y De Paul. Mientras tanto, a Julián Álvarez le costaba encontrar espacios, siempre rodeado por tres o cuatro rivales.
Nico Williams se transformó en una amenaza constante desde su ingreso. Tras un centro suyo por derecha, Dibu debió responder a un cabezazo de Laporte. A los 86, Ferrán Torres se filtró en el área, pero su derechazo salió desviado.

Lionel Messi y Lamine Yamal, una era que termina y parece dejarle espacio a otra.
El cierre del tiempo regular y la expulsión de Enzo
Ya en el descuento llegó la primera chance clara para Argentina: Paredes, Enzo Fernández y Giuliano Simeone se combinaron y Unai Simón se quedó con el centro rasante del jugador de Atlético de Madrid. En la contra inmediata, Nico Williams exigió una nueva respuesta de Dibu Martínez.
Y justo antes del final del tiempo reglamentario, Enzo Fernández vio la segunda amarilla y dejó a Argentina con diez hombres. Con ocho minutos de descuento ya en marcha, Dibu Martínez volvió a aparecer para despejar un tiro libre de Lamine Yamal y forzar así el pasaje al tiempo suplementario.
Alargue: España encuentra la definición
Primer tiempo extra. Apenas comenzado el período, el arquero marplatense le sacó un cabezazo a Nico Williams dentro del área chica. A los 96, España festejó un gol que finalmente fue anulado: el árbitro esloveno Slavko Vincic desestimó la conquista de Nico Williams por una falta previa sobre Otamendi.
Scaloni hizo su último cambio, con la entrada de Marcos Senesi por Julián Álvarez para reforzar la defensa. Poco después, Mikel Merino estuvo cerca de convertir de cabeza.
Segundo tiempo extra. Apenas arrancado el período llegó el gol que definió la final: tras un centro pasado por derecha, Nico Williams la bajó de cabeza y Ferrán Torres, sin ángulo, le rompió el arco a Dibu Martínez para el 1-0.
A los 113, Yamal dejó a Ferrán Torres mano a mano con el arquero y el delantero definió a la red, pero la jugada fue anulada por offside. Argentina se volcó al ataque con más voluntad que ideas, con el físico ya muy desgastado.

A los 119, Messi abrió el juego hacia la derecha, llegó el centro de Giuliano Simeone al primer palo y la defensa española logró despejarlo al córner antes de que Senesi pudiera empatar.
No hubo espacio para el milagro argentino y no alcanzó con el corazón: España se quedó con la gloria en Nueva Jersey.
Un justo campeón, que deja a Lionel Messi con las ganas de repetir la Copa y con la certeza para la Argentina de una etapa maravillosa que comienza a terminar, acaso con la medalla de subcampeón colgada del pecho del pibe de Rosario, que le deja a la historia más de dos décadas que van a ser muy difícil de superar.
Argentina terminó en Nueva Jersey un Mundial inolvidable, llegando hasta la final y a minutos de la hazaña. No es poco, para un pueblo que necesita sacudones de alegría colectiva en tiempos duros de toda dureza.

