
El Gobierno nacional puso en marcha un proceso de revisión de aproximadamente 800 convenios colectivos de trabajo (CCT), en el marco de la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei. La iniciativa comenzó tras la reglamentación de los cambios normativos que eliminaron el régimen de ultraactividad, un mecanismo que permitía que los convenios vencidos continuaran vigentes hasta la firma de un nuevo acuerdo.
La medida involucra a poco más de la mitad de los cerca de 1.500 convenios que, según estimaciones oficiales, quedaron alcanzados por la reforma. Desde la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, sostienen que el objetivo es adecuar los acuerdos laborales al nuevo marco legal y promover una actualización de las relaciones laborales en distintas actividades económicas.
El número de 800 convenios revisados se ubica por encima de las estimaciones iniciales (que rondaban los 400-500), aunque por debajo del universo total de aproximadamente 1.500 convenios alcanzados por esta disposición de la reforma laboral.
Convenios en la mira del Gobierno
Desde la Secretaría de Trabajo se sostuvo que el objetivo es «adecuar los convenios al nuevo marco legal y promover una actualización de las relaciones laborales en distintas actividades económicas».
La revisión abarca sectores estratégicos de la economía argentina, agrupados en la siguiente primera lista:
Sectores principales:
| Aceiteros | Aeronáuticos privados | Pilotos aéreos |
| Alimentación | Bancarios | Camioneros |
| Carga y Descarga | Empleados de Comercio | Construcción (UOCRA) |
| Estaciones de Servicio | Ferroviarios | Marina Mercante |
| Marítimos | Portuarios | Trabajadores de Pesca |
| Petroleros | Trabajadores del Neumático | Trabajadores de Prensa |
| Trabajadores Rurales | Sanidad | Transporte automotor de pasajeros |
Otros sectores incluidos:
| Talleres Automotores | Calzado | Carne roja |
| Ceramistas | Cines multipantalla | Concesionarios de autos y motos |
| Empleados de farmacia | Energía eléctrica | Entidades deportivas y civiles |
| Futbolistas Agremiados | Gastronómicos | Industria Lechera |
| Maestranza | Mineros | Panaderos |
| Papeleros |
También bajo revisión:
| Parques de Diversiones | Pasteleros | Perfumistas |
| Pintura | Plásticos | Propaganda médica |
| Químicos | Recibidores de granos | Refractarios |
| Salineros | Seguridad privada | Textiles |
| TV abierta y por cable |
La eliminación de la ultraactividad constituye uno de los ejes centrales de la reforma. Con el nuevo esquema, los sindicatos y las cámaras empresarias deberán renegociar las condiciones laborales para evitar que los convenios pierdan vigencia o queden desactualizados. El oficialismo considera que este mecanismo permitirá modernizar las normas laborales y adaptarlas a las necesidades actuales de cada sector productivo.
Entre los gremios incluidos en la primera etapa de revisión figuran organizaciones de peso dentro del movimiento obrero, como Camioneros, Bancarios, Empleados de Comercio, la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), Petroleros, Ferroviarios, Sanidad, Trabajadores Rurales y los sindicatos aeronáuticos. También aparecen sectores como alimentación, carga y descarga, estaciones de servicio, pesca, prensa, neumáticos y transporte automotor de pasajeros.
La lista se amplía a otras actividades como talleres automotores, calzado, industria cárnica, energía eléctrica, gastronómicos, futbolistas profesionales, mineros, panaderos, papeleros, químicos, textiles, seguridad privada y televisión abierta y por cable, entre otros.
La iniciativa generó preocupación en el movimiento sindical. Diversos gremios advierten que la renegociación masiva podría derivar en modificaciones de derechos laborales conquistados durante décadas, especialmente en aspectos vinculados con jornadas de trabajo, categorías profesionales y mecanismos de financiamiento de las organizaciones sindicales.
Uno de los puntos más sensibles para los sindicatos es la posible revisión de los aportes establecidos en los convenios colectivos, considerados fundamentales para el sostenimiento económico de las entidades gremiales. En ese contexto, la CGT alertó sobre un posible aumento de la conflictividad laboral y varios sindicatos comenzaron a conformar equipos técnicos y jurídicos para afrontar las futuras negociaciones e incluso eventuales acciones judiciales.
Las reservas no provienen únicamente del sector gremial. Cámaras empresarias también expresaron inquietud ante la posibilidad de que la caída de convenios y una mayor descentralización de las negociaciones generen escenarios de conflicto permanente. Algunos empresarios sostienen que una fragmentación de la negociación colectiva podría fortalecer a las comisiones internas más combativas y dificultar los acuerdos alcanzados históricamente a través de las cámaras sectoriales.
La revisión de los convenios colectivos se perfila así como uno de los principales frentes de disputa entre el Gobierno, los sindicatos y el sector empresario durante los próximos meses. El alcance de las modificaciones que finalmente se acuerden será determinante para evaluar el impacto concreto de la reforma laboral sobre el sistema de relaciones de trabajo en la Argentina.

