
La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) difundió un duro posicionamiento sobre la implementación de “Buenos Aires Aprende”, la reforma educativa impulsada por el Gobierno porteño para las escuelas secundarias. A 15 meses de su puesta en marcha, el sindicato advirtió que el programa avanza sin las condiciones materiales, institucionales y pedagógicas necesarias para garantizar su funcionamiento.
En el documento titulado “BA Aprende: lo que está pasando en las escuelas”, docentes de escuelas secundarias expresaron su “preocupación creciente” por la forma en que se desarrolla la reforma. Según explicaron, algunos de los problemas son la falta de infraestructura adecuada, equipamiento tecnológico insuficiente, incumplimientos en la ampliación de la Planta Orgánica Funcional (POF), eliminación de tutorías y coordinaciones, sobrecarga laboral docente, fallas en las plataformas digitales utilizadas para implementar los cambios, y falta de tiempo institucional para planificación.
De acuerdo al sindicato, estas dificultades generan desorganización institucional, incrementan la carga laboral de los docentes, dificultan el acompañamiento de las trayectorias educativas y profundizan las desigualdades entre estudiantes. Frente a ello, manifestaron que “cualquier proceso de reforma debe construirse con condiciones materiales reales y con la participación efectiva de los actores que sostienen cotidianamente el sistema educativo: docentes, equipos de conducción y comunidades escolares”.
En ese marco, UTE reclamó que no se incorporen nuevas escuelas al programa durante 2027 hasta que se resuelvan los problemas detectados en los establecimientos que ya forman parte de la iniciativa. También exigió una inversión urgente en infraestructura, tecnología y cargos docentes, la restitución de tutorías, coordinaciones y recursos pedagógicos, además de tiempos pagos para la planificación institucional.
Para finalizar, el sindicato enfatizó que “sin recursos, sin escucha y sin condiciones, no hay transformación educativa posible” y expresó que “la escuela pública no es un laboratorio de ensayo”.

