
Llegó otro 23 de marzo, y con él, una nueva marcha en La Plata para conmemorar a las personas desaparecidas en la última dictadura cívico-militar. Si bien el aniversario del último golpe de Estado se cumple este martes, la ciudad de las diagonales se caracteriza por movilizarse un día antes, para luego poder asistir a las actividades que se desarrollan en CABA.
Este año se cumplen cinco décadas desde que comenzó la dictadura cívico-militar más cruenta que atravesó nuestro país. Y en momentos donde sectores negacionistas llegaron a lo más alto del poder, es necesario recordar los crímenes atroces que se llevaron a cabo durante el terrorismo de Estado
En ese marco, me dirijo a la Plaza San Martín, centro neurálgico de la ciudad y punto de concentración para la marcha. En mi caminata por las calles aledañas, me cruzo con personas con pañuelos blancos en sus mochilas (como los de las Madres de Plaza de Mayo) y columnas de jóvenes militantes de diversos partidos políticos que también se acercan a la movilización.
Entonces me pregunto, ¿cómo sería vivir en La Plata en el período que abarcó desde 1976 a 1983? Nada fácil, con seguridad. La capital bonaerense, junto con los Partidos de Berisso y Ensenada, contabilizaron 1200 de las 30400 personas desaparecidas durante el autollamado “Proceso de Reorganización Nacional”, según el libro “Solo digo compañeros”.

La Plata: ciudad de estudiantes desaparecides
En pleno centro platense, los edificios públicos se visten de memoria. La Municipalidad y la Defensoría del Pueblo cuelgan pañuelos gigantes que aclaman “Nunca más”. Por su parte, la Legislatura bonaerense tiene tres banderas negras, que piden “Memoria, Verdad y Justicia”.
A unos metros se encuentra el edificio del Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En su frente, un gran cartel reza “50 años del golpe. Educación pública y democracia, siempre”.
Y su recordatorio es muy pertinente, ya que esta institución sufrió mucho a causa de la última dictadura militar. 766 docentes, no docentes y alumnes fueron víctimas de la represión ilegal del terrorismo de Estado. En sus jardines, un monumento recuerda su nombre. Medio siglo después, este 23 de marzo por sus puertas pasaron cientos de estudiantes, esta vez marchando para que no se los asesine nunca más.
Pero en la última dictadura, no sólo desaparecieron personas que concurrían a esta casa de estudios, sino también a una gran cantidad de alumnes de colegios secundarios de la ciudad. Entre elles, se contabilizan a les 10 que secuestraron las fuerzas el 16 de septiembre de 1976, en la llamada “noche de los Lápices”.
En dichas jornadas, les adolescentes reclamaban por el boleto estudiantil. Claudio De Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro, fueron secuestrades, torturades y desaparecides por miembros de la policía bonaerense para ingresar al “Circuito Camps” de Centros Clandestinos de Detención.

Los pañuelos siguen floreciendo
En la soleada tarde del 23 de marzo de 2026, encuentro repleta la Plaza San Martín. Al igual que las calles a su alrededor, llenas de personas con banderas, carteles y pañuelos blancos.
La avenida 7 se esconde debajo de una cartulina eterna, que contiene las fotos de les platenses desaparecides. Estas imágenes se replican a modo de guirnaldas y cubren toda la plaza, como un techo a cielo abierto que invita a la memoria.
Me llamó la atención un hilo atado entre dos árboles frente a la sede del club Estudiantes de La Plata, con los retratos de sus hinchas desaparecides. Esta tarde, les pinchas dejaron de lado sus diferencias con les triperes, fanátiques de su histórico rival Gimnasia y Esgrima de La Plata. Todes marcharon por el pedido de Memoria, Verdad y Justicia.
Es que el ámbito del deporte también sufrió a causa del terrorismo de Estado. Al recuerdo de los socios de Gimnasia y Estudiantes que murieron en manos de la última dictadura militar, se suman los 20 jugadores del club La Plata Rugby Club que fueron secuestrados por las Fuerzas Armadas.

Pero lo que más me conmovió al caminar por la Plaza San Martín fueron cientos de zapatos. Sandalias, botas, zapatillas, todos se disponían en orden detrás de una bandera que invitaba a la reflexión: “¿Dónde están? Lxs hacemos presentes”.
Se trata de una intervención artística en conmemoración de las personas desaparecidas. Luego, el calzado se donaría a comedores y centros de ayuda para quienes los necesitaran.
Son postales que dan esperanza. En momentos donde se cuestiona la lucha por los derechos humanos, en los que se aclama lo “apolítico”, es refrescante saber que hay miles de personas que aún reúnen la fuerza para luchar por un mundo mejor.
Luego de la movilización vuelvo a mi hogar. En el camino paso por la Casa Mariani Teruggi, famosa como “La Casa de los Conejos”. Un enorme agujero en su pared es el recordatorio del feroz ataque que sufrió el 24 de noviembre de 1976, cuando unos 200 efectivos del Ejército y la Policía atacaron el domicilio.
Allí, bombardearon la fachada (en la calle 30 y 56), cometieron cinco asesinatos a sangre fría y el robo de una bebé, Clara Anahí Mariani Teruggi, aún desaparecida. ¿Cómo no tener memoria en la ciudad de La Plata, donde las huellas de la dictadura emergen a cada paso?

