Ene 2, 2023 | Internacional

El decretazo de Lula da Silva, el comienzo del fin del bolsonarismo

El día de su asunción, el pasado 1° de enero, el nuevo presidente de Brasil firmó 13 decretos que dejaron sin efecto políticas de la gestión de Bolsonaro.
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Este domingo Lula Da Silva asumió la presidencia en Brasil. Crédito: Vía País.

Luego de que el ex mandatario Jair Bolsonaro abandonara el país para no entregarle en persona los atributos del mando, este domingo 1° de enero Lula Da Silva asumió la presidencia de Brasil por tercera vez. Ese mismo día, firmó un total de 13 decretos que echaron hacia atrás las políticas que el ex presidente había ejecutado e impulsado. De esta forma, cambia de rumbo el modelo de gobierno. 

Entre los principales cambios del “decretazo” se encuentran la suspensión de la política de flexibilización para la adquisición de armas, el inmediato retiro del programa de privatizaciones y la extensión del recorte impositivo a los combustibles. 

Además, en base a una enmienda constitucional que había logrado aprobar antes de su asunción con acuerdo del Congreso, Lula firmó una nueva reglamentación del plan social Bolsa Familia. Cada trabajador sin ingresos registrados, recibirá un total de 120 dólares con adicional de 30 dólares por hije. 

Luego de tomar su banda presidencial en el parlatorio del Palacio del Planalto, sede del Gobierno brasileño, el presidente Da Silva expresó: “Voy a gobernar para 215 millones de brasileñas y brasileños y no solo para quienes votaron por mi”. En ese marco, aseguró que “a nadie le interesa un país viviendo en pie de guerra” y pidió terminar con las “bombas y las fake news”. 

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11 de los 37 Ministerios del gobierno de Da Silva estarán dirigidos por mujeres. Crédito: elpaís.com. 

La adquisición de armas 

El primer decreto que firmó fue dejar sin efecto la política que impulsó Bolsonaro de flexibilización para la adquisición de armas por parte de la población civil. Lula suspendió la emisión de nuevos permisos para la compra de armas y la autorización para la apertura de clubes de tiro hasta la nueva reglamentación. Además, redujo de seis a tres el número de armas que puede tener un civil en la casa. 

En esa línea, el mandatario también ordenó un nuevo registro de todo el armamento adquirido por civiles en los últimos cuatro años. A  su vez, creó un grupo de trabajo del Gobierno que se dedicará a definir una fuerte política de desarme de la población. 

Durante su mandato -que comenzó en 2019- Bolsonaro impulsó la importación y el uso de armas de fuego en Brasil. “Un pueblo armado jamás será esclavizado”, ha repetido el ex mandatario en más de una oportunidad.  

Con la flexibilización, el ex presidente de derecha generó un aumento en el registro de cazadores, tiradores deportivos y coleccionistas, que pasaron de ser de 117 mil a 673 mil. En tanto, el número de policías es de 406 mil. 

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Alberto Fernández con Lula Da Silva en Brasilia. Crédito: labrujula.

Más decretos

Entre uno de los principales decretos, Da Silva firmó el retiro inmediato del programa de privatizaciones elaborado por el gobierno de Bolsonaro. El mandatario volvió atrás la política al apuntar a la reestatización de la petrolera Petrobras, la logística Correo y la Empresa Brasil de Comunicación (EBC). Esta había sido una de sus promesas durante los meses de campaña. 

El presidente también reactivó el Fondo Amazonia, una caja de donaciones de Alemania y Noruega para contribuir con la protección del bosque brasileño. Esta política había sido suspendida por el anterior gobierno ultraderechista en 2019, mismo año que asumió. Actualmente el fondo se posiciona en 600 millones de dólares, que el Ministerio de Medio Ambiente invertirá en nuevos programas de acción. 

En la misma línea, el mandatario decidió revocar uno de los últimos decretos que dictó Bolsonaro, respecto a la explotación de recursos minerales en la región amazónica y las tierras indígenas. 

Por otra parte, Lula firmó la normativa que elimina los decretos secretos de cien años que había dictado Bolsonaro sobre diversos temas de la administración pública, e inclusive, asuntos personales del actual presidente y su familia. Entre ellas su libreta de vacunación y las visitas al Palacio del Planalto y el Palacio de la Alvorada – residencia oficial-.

“Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas”, aseguró el presidente durante su discurso de asunción respecto a la gestión anterior. Al respecto, agregó:  “Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos”. 

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