Nov 18, 2022 | Zona Ambiental

Una mirada desde adentro de la COP 27

Nota al Pie entrevistó a Ariana Krochik, integrante de la organización Consciente Colectivo y asistente de la COP 27. En ese marco, la misma contó acerca de cómo vivió su participación en la Conferencia desde un punto de vista de les jóvenes argentines.
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Ariana Krochik formó parte de la delegación de Consciente Colectivo en la COP 27. Crédito: Gentileza de Ariana Krochik.

Llegó el día. Hoy termina la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP 27) que se realizó desde el 6 de noviembre en Egipto. Se esperan los resultados de las negociaciones que definirán cómo se luchará de forma mundial contra el cambio climático. 

A la espera de los documentos finales, Nota al Pie habló con Ariana Krochik, joven argentina que participó de la Conferencia. Es cofundadora y coordinadora del área de política de Consciente Colectivo. Esta organización es un “espacio de militancia que visibiliza, incide y acciona políticamente sobre problemáticas socioambientales en Argentina”, como se define en sus redes sociales.

En ese marco, Krochik contó su experiencia en la COP 27. Brindó su punto de vista  desde la participación (escasa) de jóvenes de la sociedad civil. También, relató cómo se vivió la pelea por el financiamiento de la transición energética y cuáles fueron los objetivos de la organización que representa al participar de la Conferencia. 

-¿Qué les llevó a participar en la COP 27?

Es la primera conferencia en la que participamos como organización. El año pasado, con mis compañeros y compañeras, vimos desde Argentina la movida por parte de la sociedad civil en Glasgow (con la COP 26); y nos propusimos estar en la siguiente. ¡Lo conseguimos! Estuvimos primero en la preparatoria de la COP, que fue en junio, y ahora asistimos dos personas como delegación de Consciente Colectivo. 

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La deuda climática y financiera de los países del norte a las naciones en desarrollo fue el tema de discusión central en la COP 27. Crédito: Gentileza de Ariana Krochik.

-¿Qué balance haces de tu experiencia personal en el evento?

Desde el punto de vista particular y profesional, fue una instancia donde aprendí un montón, super consultiva e interesante. Aún así, observé algunas cosas. En mi visión, creo que no hubo suficiente espacio de participación para la sociedad civil.

En las COPs siempre se hacen marchas afuera del centro de convenciones, pero  este año no se pudo por el país donde se llevaba a cabo. Se tuvo que hacer la movilización dentro para que no se genere ningún conflicto en cuanto a las normativas egipcias. Eso fue algo muy extraño y trascendental, que hizo que tenga menos incidencia. 

También fue relevante la falta de visibilidad, ya que pocos medios cubrieron la COP 27. De América solo acudieron 6 presidentes o máximas autoridades a la Cumbre de Líderes que se realizó los dos primeros días. Eso marcó la (escasa) importancia que se le dio a este evento. 


– Y teniendo en cuenta esa base, ¿cómo se dio la participación joven y de ONGs en la COP? ¿Por qué crees que es importante?

Como te decía, este año no hubo mucho espacio para la participación joven, al contrario que en Glasgow.  Por un lado fue muy difícil llegar, siendo joven y del sur global. Había que conseguir la visa de Egipto para poder viajar. 

Allí, la comunicación era muy difícil si no sabías inglés, aunque los mismos voluntarios que colaboraban en la organización no sabían ese idioma. A eso se sumaba la cantidad de tiempo y plata que conlleva ir hasta el país, por eso hubo menos participación juvenil.

Pero creo que la sociedad civil en estos casos es fundamental, sobre todo para poder incidir en los espacios de toma de decisiones. Hacer un seguimiento de lo que son las negociaciones, poder realizar eventos en paralelo y visibilizar ciertos temas. Sin ir más lejos, daños y pérdidas es uno de los temas fundamentales en esta COP y lo instalaron los activistas al exigir su prioridad. 

En este caso influyó la inseguridad que se vive en el país, por la cantidad de presos políticos que hay y militantes que ven sus derechos vulnerados todos los días. ¿Cuánto margen tenemos como activistas para manifestar nuestras opiniones y que no sean censuradas?

-¿Y con respecto a la perspectiva de género en la COP 27?

8 de cada 10 personas desplazadas por consecuencia de la crisis climáticas son mujeres y niños. Esto tiene que ver un poco por cuan fuera nos dejan de la toma de decisiones, cuando somos en definitiva la población más vulnerada por esa causa. Si eso sucede, será muy difícil contemplar la perspectiva de género como algo transversal. 

Por ejemplo, muchas veces las mujeres en las comunidades son quienes van a buscar el agua para poder abastecer a la familia. En la actualidad, con las grandes sequías, son más extensas las distancias que tienen que caminar cuando ya los lugares donde obtenían ese tipo de recursos no están más disponibles. 


-¿Crees que se lograrán acuerdos claves en lo relativo al financiamiento a los países en desarrollo por parte de los del norte global? 

Como es una COP que se hizo en territorio africano, una de las consignas más importantes eran las negociaciones en lo referente a pérdidas y daños. Hasta entonces no estaba en la agenda, pero este año (sobre todo en la sociedad civil aunque también en las negociaciones) se trató la existencia de un fondo de financiamiento para las consecuencias del cambio climático que ya impactaron. 

Además, existe el acuerdo por 100 mil millones que nunca se efectivizaron, que se prometieron en su momento de 2020 a 2025. Entonces empezamos a pensar desde un lado más escéptico. ¿Cuánto van a seguir las promesas vacías?

Es la deuda del norte al sur por haber hecho uso y abuso de nuestros recursos ambientales. También por ser los más responsables de este cambio que estamos viviendo, los principales emisores de gases de efecto invernadero y quienes tienen más poder. 

Creo que aún no se lograron grandes acuerdos respecto al financiamiento. Aun así, desde el sur exigimos que se efectivice y se cumpla uno de los principios fundamentales de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Esta enmarca todas las COPs y tiene que ver con la responsabilidad común y diferenciada. Es decir,  somos todos responsables pero no de igual manera. 

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Una de las críticas generales a esta COP es la poca participación que les activistas pudieron tener en el evento, por la normativa egipcia. Crédito: Gentileza de Ariana Krochik.

-¿Cuál fue el objetivo de Consciente Colectivo en la COP 27?

Por una parte vivir la experiencia, aprender lo que se da en estos escenarios y qué sucede en estos espacios. También llevamos nuestras propias reivindicaciones. Uno de los temas que trabajamos es la adaptación al cambio climático, por lo que seguimos algunas negociaciones al respecto. 

Estuvimos presentes en la presentación del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación de Argentina en la COP. Con este documento trabajamos un montón, ya que desarrollamos una plataforma de monitoreo del mismo en conjunto con Unicef Argentina. 

Obviamente nos interesa lo que tiene que ver con el financiamiento, exigir la deuda con el sur que tienen los países del norte. Argentina es uno de los países más endeudados con el FMI, seguido por Egipto. 

En ese marco tenemos que cumplir objetivos que en mayor medida son contrapuestos a lo que nos proponemos en los eventos climáticos. Por ejemplo un mayor extractivismo de los bienes comunes ambientales, como la minería, el agronegocio, el fracking. En un país donde el 40% de personas viven por debajo de la línea de pobreza, pedimos canje de deuda externa por acción climática. Y no es menos importante la cuestión comunicacional. Una de nuestras metas era  comunicar de forma apta para todo público lo que sucedió en la COP 27. 

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