Nov 6, 2022 | Cultura

“La luz del diablo”, un débil film de exorcismo

La película de terror, dirigida por Daniel Stamm, fue estrenada justo antes de Halloween. En esta ocasión, Nota al Pie te presenta un análisis acerca de una cinta donde lo único nuevo es que una joven devota descubre que tratar posesiones es su vocación.
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 La Luz del Diablo es una nueva película norteamericana sobre una escuela de exorcismos. Crédito: BFArgentina.

Para la semana de Halloween fueron muchos los films de terror que llegaron a la gran pantalla. La luz del diablo (Prey for the Devil en inglés) fue uno de ellos y, después de tantas postergaciones, será estrenado. Cabe destacar que, desde antes de la pandemia que la película estaba programada para llegar a los cines. 

En ese marco, la misma es dirigida por Daniel Stamm, quien ya conoce el universo de los sacerdotes y su lucha contra el mal. Esto debido a que en 2010 fue el realizador de la película El último exorcismo

Sobre La luz del diablo

En esta ocasión, la película le da a las mujeres la oportunidad de ser las protagonistas y heroínas. Así, en esta nueva producción de Stamm quien hace los exorcismos es una monja, la hermana Ann. Sin embargo, el problema mayor de este film es que no aporta nada nuevo a este subgénero de terror tan usado y visto desde El exorcista de William Friedkin. 

Tráiler oficial de Prey for the Devil (La luz del diablo). Crédito: YouTube. 

El inicio es interesante, ya que conocemos a la hermana Ann tratando de consolidar su lugar en una escuela de exorcismo. Al parecer las posesiones demoníacas son una plaga o un nuevo virus a nivel mundial.  A tal punto que la iglesia crea un instituto para formar sacerdotes con la mística técnica para salvar estas almas en desgracia. 

No obstante, como siempre, el machismo está presente, y en ella sólo los sacerdotes tienen el permiso de realizar el rito de exorcismo. Pero el profesor de Ann, el Padre Quinn, reconoce que la joven también cuenta con ese don natural y le permite realizarlo, lo cual rompe con las tan protegidas y reservadas leyes de la iglesia. 

Asimismo, dicho permiso por parte de Quinn parece en realidad ser otra treta del diablo para atraparla. Esto debido a que desde niña había tenido un enfrentamiento con el mal y su madre también había sido poseída.

A partir de ello, el film comienza a decaer, la originalidad del guión comienza a diluirse. En efecto, volvemos al recurso de siempre los sacerdotes o, en este caso, la monja y sus amigos de negro contra el diablo. Son pocas las películas de posesiones que logran diferenciarse del resto. Esta parecía serlo, pero sigue un camino ya recorrido y visto muchas veces. Muy lejos de películas de la última época que sí fueron increíbles como: El conjuro 1 y El conjuro 2 (The Conjuring 1 y The Conjuring 2  en inglés) de James Wan.

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Lo único llamativo del film es que presenta al espectador nuevas escuelas de técnica de exorcismo. Crédito: BFArgentina.

¿Cómo no copiar a El exorcista?

En La luz del diablo, Natalie es Regan MacNeil, la hermana Ann es Damien Karras y el padre Quinn es, de seguro, el padre Lankester Merrin. Sin embargo, esos nombres no son los actores de este film, si no los protagonistas de “El Exorcista”. 

Y es que la fórmula es justamente la misma, las diferencias solo se dan en los efectos modernizados, pero el núcleo de la trama es casi el mismo. Sólo que ahora es una niña la poseída, pero no hay nuevas emociones ni sorpresas, ni elevada tensión. Sólo se trata de poner momentos de puro salto, ese ruido muy fuerte se hace pasar por un susto. También hay golpes de efectos y movimientos de cámara en la dirección de Stamm.

En tanto, eso no alcanza para salvar la película o realmente asustar en los 93 minutos que dura el film. Para mal de males, lo mejor de la película es la escena donde Natalie, la pequeña, comienza a tragarse sus propios pelos. Pero eso ya se anticipó en algunos afiches de films o trailers del mismo.

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Lejos de la originalidad, la película es un intento más de sobresalir en el subgénero de terror, pero se queda a medio camino. Crédito: BFArgentina.

Un elenco que no suma

Si la trama y los sustos son endebles, los protagonistas no logran ser convincentes. La hermana Ann es Jacqueline Byers, quien en los momentos de acción sí logra transmitir algo de tensión. Pero los momentos dramáticos son sus momentos fallidos, no logra sorpresa ni empatía. 

Por su parte, Colin Salmon y Virginia Madsen tienen papeles importantes como el sacerdote profesor y la segunda como la doctora que colabora con el equipo. Más allá que son buenos actores, aquí tampoco se lucen y no tanto por ellos mismos, si no por los diálogos que les toca. Estos últimos no son lo suficientemente serios ni están bien escritos para los momentos dramáticos que se intenta recrear. Asimismo, sí es rescatable Posy Taylor como la niña poseída, su papel es totalmente tenso y resulta bien sostenido en todo el film. 

En resumen, La luz del Diablo no suma nada nuevo a este subgénero de exorcismo. Un terror reciclado que se repite y repite. Un intento más de superar ese clásico del cine de los 70’s, pero hace agua por varios lados. Tanta espera para volver a ver lo mismo.

Dicho film estaba programado para el 2020. Luego, se propuso estrenarlo en enero de este año, pero para que cause más efecto se esperó a la fecha de Halloween. Sólo se puede agregar, más suerte para la próxima, señor Stamm.

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