May 30, 2022 | Cultura

“La Ciudad de la luz”: un manga de relatos entrelazados

La obra de Inio Asano relata cinco historias conectadas por un vecindario, donde se tratan temáticas recurrentes de la sociedad japonesa.
La Ciudad de La Luz
La portada muestra el complejo que da nombre a este recopilatorio. Crédito: Historia e Ilustraciones de Información Asano.

Luego de los sus primeros éxitos Subarashii Sekai (Mundo Maravilloso) y Hajigahara Holograph, Inio Asano lanzó Hikari no Machi (La Ciudad de la Luz) en 2004. El manga toma como nombre un lugar que será protagonista absoluto. Serializado entre 2004 y 2005 en la editorial Shögakukan, este seinen dramático fue finalmente recopilado en un tomo tanköbon. En Argentina, la Editorial Ivrea lo publicó en un tomo único.

Inio Asano comenzó su carrera como mangaka a los 17 años, haciendo encargos para la editorial Shögakukan. Sus historias suelen ser de estilo seinen (orientadas a un público joven adulto) y exploran la naturaleza humana en diversos aspectos. Su primera obra popular, Subarashii Sekai, retrata la vida adulta, mientras que la segunda, Hajigahara Holograph, explora la niñez.

La Ciudad de la Luz
Asano juega con la secuencia de movimiento dentro de la misma viñeta, creando momentos entrañables. Crédito: Historia e Ilustraciones de Información Asano.

La Ciudad de la Luz

La historia se ubica en un complejo de edificios construido sobre la ladera de una colina, de modo que los departamentos reciben más luz que la habitual. Este lugar ha sido apodado por quienes viven allí y lo frecuentan como “La Ciudad de la Luz”. Allí, cinco historias se entrelazarán unidas por este vecindario.

Un prólogo narrado por el alma de un no nato nos presentará este lugar y dibujará el crisol de historias que sucederán simultáneamente. Se tratarán de eventos de la vida cotidiana que les lectores verán en las siguientes páginas. 

Un mangaka que realizará una investigación y dos chicos que se encuentran en una parada de autobús a la espera de un peligro inminente. Un delincuente que vive fuera del complejo, pero que tiene una historia en común con los chicos de la parada. Dos niñas que empiezan a conocerse y a destruir prejuicios que tienen entre sí. Y, por último, un pequeño que se encuentra convencido de que es la reencarnación de alguien más.

Desnudando la humanidad

Las historias que Asano busca retratar descubren la vida cotidiana de diversas clases de personas en diversos estratos sociales. La primera historia es incluso una meta narrativa de las presiones de les mangakas principiantes para entregar sus trabajos. Simultáneamente, se ve a Asano contando su proceso de investigación para las obras que escribe.

El suicidio, común en la sociedad japonesa, será la conexión con “La parada del autobús”. Los dos chicos que protagonizan esta historia tienen actividades oscuras, pero que ellos realizan de forma despreocupada. El abuso, otra problemática presente en la vida social, también enlaza con “Hogar”, donde se da a conocer al presunto abusador.

El criminal relacionado con los chicos resulta ser algo distinto a lo que se plantea en un principio, pero no deja de ser un mal viviente. Y a pesar de todo esto, es una persona con un sueño con el que incluso se puede empatizar.

Azano dota su narrativa de una empatía que atrapa a les lectores en la simpleza de lo cotidiano, y permite la exploración profunda de los relatos. Intercalar historias de chiques y personas adultas es una estrategia que funciona cambiando la perspectiva de forma constante. Sin embargo, los contrastes son más intensos en las historias de menores.

La Ciudad de la Luz
Las composiciones de Asano transmiten momentos compuestos como las mejores fotografías. Crédito: Historia e Ilustraciones de Información Asano.

El arte y el realismo de la mano

El estilo artístico de Asano se puede considerar realista. La búsqueda del detalle y las proporciones es algo en lo que el mangaka es minucioso al extremo. Las locaciones tienen una importancia crucial, sobre todo en una obra como La Ciudad de la Luz, donde el vecindario es el protagonista. Les lectores podrán reconocer las locaciones en común en los relatos.

Pese al estilo realista, consciente del espacio narrativo secuencial, Asano se toma licencia para explorar el juego con el movimiento. Pese a que solo lo realiza una vez, se puede ver en la segunda historia un cuadro donde expone un boceto donde esboza una secuencia animada.

El mangaka, obsesionado con los detalles en la búsqueda de transmitir emociones, llega a ilustrar cuadros que parecen fotografías. La composición de sus viñetas tiene una calidad que dota a su obra de un aspecto cinematográfico.

Este manga no fue uno de los más populares al momento de lanzarse al mercado, comparado con Subarashii Sekai y Hajigahara Holograph. No obstante, es una obra más íntima que busca explorar la vida cotidiana desde muchos ángulos simultáneamente. La ciudad de la Luz gana mucho en sus relecturas, donde se notan los detalles a fondo.

Notas Relacionadas