
La Unión Europea dio un nuevo paso en el debate sobre la protección de niños y adolescentes en internet al anunciar que trabaja en una legislación para establecer un acceso progresivo y gradual a las plataformas digitales. La iniciativa, impulsada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, busca reducir la exposición de los menores a los riesgos asociados con las redes sociales.
La mandataria adelantó que presentará una propuesta legislativa después del verano europeo, basada en las recomendaciones elaboradas por un panel de especialistas integrado por médicos, académicos, representantes de la juventud y padres. “La infancia es un período extraordinario y delicado para el desarrollo del cerebro”, afirmó Von der Leyen, quien sostuvo que el debate no pasa por si los niños pueden acceder a las redes sociales, sino por “si las redes sociales pueden acceder a nuestros niños y cuándo”.
El documento plantea un esquema escalonado según la edad de los usuarios, con distintas restricciones y niveles de autonomía. Para asesorarse al respecto, Von der Leyen encargó a un panel de expertos integrado por médicos, académicos, representantes de la juventud y padres realizar un informe.
Entre las principales recomendaciones de los especialistas se encuentran evitar completamente el uso de pantallas durante la primera infancia; prohibir el acceso de menores de 13 años a las redes sociales, asistentes de inteligencia artificial y otros servicios digitales, salvo en situaciones educativas o bajo supervisión de un adulto; permitir un uso progresivamente más autónomo entre los 13 y los 18 años, siempre que las plataformas cuenten con mecanismos efectivos de verificación de edad y diseños que no incentiven conductas adictivas; y establecer que la mayoría digital se alcance a los 18 años, momento en el que desaparecerían las restricciones.
Además de las restricciones por edad, la Comisión Europea busca reforzar las obligaciones de las empresas tecnológicas. Von der Leyen sostuvo que las plataformas deberán demostrar que sus servicios son seguros para los menores y que no generan daños en su salud física o mental. “En Europa, quien desarrolla un producto es responsable de su seguridad”, remarcó.
Cabe mencionar que la propuesta se enmarca en una estrategia más amplia de la Unión Europea para endurecer el control sobre los gigantes tecnológicos. En los últimos meses, Bruselas incrementó la presión sobre las principales plataformas para que eliminen mecanismos considerados adictivos. La semana pasada, la Comisión Europea instó a Facebook e Instagram a modificar determinadas funciones de sus servicios bajo amenaza de fuertes sanciones económicas, una advertencia similar a la que ya había dirigido a TikTok meses atrás.
Además, el comisario europeo de Protección del Consumidor, Michael McGrath, confirmó que antes de fin de año se presentará una nueva normativa destinada a reforzar la protección de los menores frente a diseños digitales que fomenten el uso compulsivo.
La posibilidad de establecer una regulación común divide a los Estados miembros. Países como Francia, España, Grecia, Dinamarca, Austria y Suecia ya impulsan o analizan restricciones para el acceso de menores a las redes sociales, mientras que otros, como Estonia, rechazan este tipo de prohibiciones.
Desde la Comisión Europea sostienen que una legislación comunitaria permitiría evitar un mosaico de normas nacionales y facilitaría la aplicación de las reglas por parte de las plataformas digitales que operan en todo el bloque.

