Sep 15, 2021 | Sociedad

Corrientes: perpetua para el femicida de Tamara Zalazar

Nota al pie conversó con el padre y la madre de la víctima. En esta primera parte de la entrevista cuentan la forma en la que mantienen viva la memoria de su hija.

El TOP condenó a Escalante por homicidio calificado por mediar violencia de género. Crédito: Daiana Vargas.

Tamara Zalazar tenía 19 años cuando, el 12 de enero del 2016, en horas del mediodía salió de su casa para encontrarse con Raúl Escalante. Al día siguiente su cuerpo fue encontrado en un zanjón, al costado de la ruta 5 (kilómetro 42) en Corrientes

Tras un largo proceso judicial, el 25 de agosto del 2021 el Tribunal Oral Penal N° 1 condenó a prisión perpetua a Escalante. Además, en la misma sentencia se ordenó la inmediata detención y el traslado a la unidad penitenciaria N° 6. 

En conversaciones con Nota al Pie, Sergio Zalazar y Jorgelina Romero, padre y madre de la víctima, contaron la manera en la que recuerdan a su hija.

Asimismo, ambos manifestaron sentirse “bien” después del fallo. “Ahora podemos dormir tranquilos y podemos decir que mi hija está descansando en paz”, afirmaron. 

¿Cómo la recuerdan a Tamara?

Sergio Zalazar: A Tamara la recordamos como siempre. Con su sonrisa, su alegría, con ganas de seguir viviendo, para cuidar de su hijo. Era muy buena muchacha, estudiosa. Terminaba la secundaria e iba a seguir la carrera de contador público, quería seguir progresando. Ella había terminado su secundaria en 2015, en diciembre tuvo su recepción y en enero la mataron.

¿Cómo fue la llegada de Tamara a sus vidas?

Jorgelina Romero: Tamara tiene una hermana melliza, y el nacimiento fue inesperado. Cuando yo me voy a hacer la ecografía y me dicen que son dos casi me muero… pero fue la desesperación porque yo tenía 18 años.

El proceso judicial llevó casi seis años. Crédito: Daiana Vargas.

¿La acompañaron en ese momento?

J.R.: Sí. Tuve a mis cuñadas, a mi suegra, que me ayudaron un montón porque nosotros éramos pendejos, íbamos, volvíamos, nos peleábamos. Yo doy gracias a Dios que tengo un marido que siempre se hizo cargo de sus hijos, porque si se quedaban solo conmigo se morían de hambre. Porque a los 18 tener de golpe tres hijos es mucho (a los 15 tuvo a la mayor). 

Ella todavía estaba en el secundario cuando quedó embarazada, ¿no?

J.R.: Sí. Ella era chiquitita y su panza enorme. Así con la panza y todo se iba a la escuela. Cuando nació también le llevaba si no tenía con quién dejarle. No tenía vergüenza de su hijo. Ella estaba chocha. Orgullosa. Ella quería progresar.

¿Además de estudiar, trabajaba? 

J.R.: Cuando ella estaba separada del marido salía a lavar ropa a otras casas, le pagaban una monedita, traía su platita y en medio de esa necesidad que tenía fue cuando le agarró el tipo este. Claro, una chica sola con hijo que quiere salir adelante y por supuesto, le haces llover estrellas y ella que es inocente le creyó al tipo. 

Nunca dejó de proyectar…

J.R.: No, no, no. Ella luchaba para sobrevivir. De todos mis hijos, ella fue la primera que tuvo su casita. Así con la panza ella picaba cascote para su casa. Era una muchacha muy guapa y si con esa edad que ella tenía y con la mentalidad que tenía imagínate lo que podía llegar a hacer hoy en día si… este asesino rompió todos los proyectos que tenía mi hija.

¿Cómo era Tamara como mamá?

S.Z.: Tamara como madre era una mujer recta. Ella le miraba así nomás a su hijo (gesto de seriedad) y su hijo ya le tenía miedo, porque tenía un carácter fuerte. Pero su hijo era todo para ella. Ese día, cuando no volvió, a nosotros nos pareció extraño porque ella no le va a dejar a su hijo nunca. Nunca. Nos pareció raro y bueno pasó lo que pasó.

¿Cuántos años tenía el hijo cuando la mataron?

S.Z.: Cuando mataron a Tamara él tenía dos años. Hace poco le di una foto en dónde ella había escrito una frase para su hijo. Fíjate hasta dónde dejó las cosas… mientras que este hijo de su madre le mataba, ella habrá estado pidiendo por su hijo. Ella habrá estado pensando en su hijo. Pero a este no le importó nada.

Hermindo y Sonia Fernández, abogades de la familia Zalazar. Crédito: Daiana Vargas.

¿Qué sabe o qué le cuentan a su hijo?

J.R.: Yo a mi nieto no le voy a decir nada porque es muy chiquito. Pero una vez nos preguntó ‘¿por qué la mataron a mamá?’ y nadie supo contestarle esa pregunta.

¿Con quién vive el nene?

S.Z.: Él está viviendo con el papá. Él nunca le abandonó. Es un muy buen padre. Cuando mi nieto se va de mi casa le preguntó ‘¿quién es tu mamá?’ y me señala una foto de ella. Porque yo tengo fotos por todos lados y yo siempre le hago acordar para que no se olvide de ella. 

¿Cómo son los cumpleaños de su nieto?

S.Z.: Yo la recuerdo mucho más en el cumpleaños de mi nieto. Cuando cumplió 4 años mucha gente me ayudó para hacerle la fiesta. Su hijo era el amor de su vida y voy a festejarle todos los años, porque si ella estuviera acá, eso haría. Ella era todo para su hijo, y yo siempre en el nombre de ella le festejo. 

Entiendo que comparten la fe católica. Después de lo que sucedió, ¿sintieron que Dios los abandonó?

S.Z.: Yo me enojé con Dios. Sentí que Dios me abandonó.

J.R.: Yo soy católica y Dios no tiene la culpa de lo que es el hombre. Porque hasta ahora siguen matando mujeres, hasta ahora siguen violando mujeres. Yo a veces digo que Dios debe estar llorando por esa clase de gente. Yo no le culpo a Dios. Yo le culpo al asesino, al tipo. Dios no tiene la culpa de lo que hace el hombre. En algún momento yo también me habré cuestionado por qué, por qué, por qué. Hoy agradezco a Dios que se haya hecho justicia, porque yo le pedí a Él. Ya no la tengo a mi hija, pero sé que tarde o temprano me voy a encontrar con ella.

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