Sep 9, 2021 | Internacional

México: sobrevivir al terremoto

Nota al Pie dialogó con dos víctimas del sismo que tuvo epicentro en las cercanías de Acapulco

Dos autos al borde de la caída luego del sismo del 7 de septiembre en México. Créditos: elcomercio.pe

“Fue una experiencia muy difícil, porque aparte del temor de que la casa se viniera abajo tenía que velar por mi familia”, confesó Victor Hugo Duarte. Él vive en Acapulco, en el estado de Guerrero, en México. A unos once kilómetros de allí fue el epicentro del sismo que sacudió esa zona del país, el pasado martes 7 de septiembre. 

Sucedió a las 20:47 hs de México. Es decir, a las 22:47 horas del martes argentino. El terremoto alcanzó los 7,1 grados en la escala de Richter. “Tengo treinta y siete años y desde que tengo uso de razón nunca sentimos un sismo de esa magnitud”, reflexionó Duarte. “Hemos tenido temblores, pero no como el del martes”. 

El fenómeno se originó en el sureste del país, sobre la costa pacífica. Pero se sintió hasta la zona del centro, donde se encuentra la capital mexicana. Hasta el mediodía de hoy, jueves 9 de septiembre, se registraron cuatrocientas diez réplicas del sismo. La más grande fue de 5,2 grados, según aseguró el Servicio Sismológico Nacional de ese país. 

El sismo tuvo su epicentro a once kilómetros de Acapulco, en el estado de Guerrero. Créditos: milenio.com

Esa réplica dejó una víctima fatal. Se trata de Eliodoro Hurtado, un joven de diecinueve años que falleció en el estado de Guerrero. Al momento de su muerte, el hombre conducía una moto en el municipio de Coyuca de Benítez.  

Además, se registraron múltiples destrozos a nivel material y daños en viviendas. También, en los momentos posteriores al primer temblor, se registraron cortes de electricidad, pérdidas de gas y paro de transportes, en Acapulco y las ciudades aledañas. 

¿Cómo se vive un terremoto?

Nota al Pie habló con Abel y Victor Hugo Duarte. Ambos residen en la zona dónde sucedió el temblor. Contaron su experiencia y cuál fue su reacción al sismo del pasado martes 7 de septiembre. 

Victor Hugo se encontraba en su casa. Allí convive con su esposa, su suegra y sus tres hijos. “Dos de ellos y mi mujer tenían tanto miedo que gritaron y soltaron el llanto”, expresó el mexicano. “Tuve que luchar contra el miedo y fortalecerme para ayudar a mi familia”. 

Por su parte, Abel se encontraba en una unidad habitacional cerca de varios edificios de cinco y seis niveles. “La experiencia fue fuerte, debido a la magnitud del terremoto y a la duración que fue cerca de dos minutos”, mencionó el hombre.

Allí, observó cómo se desprendían varias rocas de gran tamaño y escuchó los gritos de muchas personas que se encontraban en sus viviendas. “Fue algo   difícil de asimilar”, aseguró. 

Sumado al caos del momento, se cortó la luz eléctrica en toda la zona. “Lo que hice fue refugiarme y observar que no me fuera a caer algún poste de luz o árbol, ya que me encontraba caminando en una calle”, explicó Abel. 

Tanto Victor Hugo como Abel, no presentaron lesiones físicas. El primero tampoco tuvo que contar con pérdidas materiales, “solo algunos artículos rotos que no tienen valor económico”. 

Así quedó la entrada a la vivienda de Abel, luego del sismo. Créditos: provista por el entrevistado

El caso de Abel es más complicado. “El lugar donde vivo sufrió gran daño material, ya que muchas paredes sufrieron cuarteaduras y las escaleras de acceso se destruyeron en su totalidad” contó a Nota al Pie. Si bien su vivienda es habitable, tiene que empezar a pensar en dichas reparaciones.

A escasos dos días del temblor mayor, el estado de Guerrero comienza a recuperarse. “En algunas zonas ya está volviendo todo a la normalidad” relató Victor Hugo. Otras regiones que sufrieron más aún siguen contabilizando y reparando los daños.

Para Abel, la recuperación de la ciudad es lenta, ya que aún hay mucho temor en la sociedad. “Muchas familias aún duermen fuera de sus hogares ya que hasta hoy (9 de septiembre) las réplicas del sismo continúan”, ejemplificó el mexicano. 

Victor Hugo mantiene firme una creencia. Si bien desde su punto de vista, la ayuda del gobierno a las familias que tuvieron grandes pérdidas es importante, “la recuperación es con la ayuda de Dios y apoyándonos unos a otros”.

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