Jun 21, 2021 | Sociedad

Entrevista a David Lifar, discípulo de la maestra de yoga Indra Devi

En esta primera parte, el director de la disuelta Fundación Indra Devi, explicó conceptos del yoga y brindó detalles de la vida y obra de su mentora espiritual.
Indra Devi
Indra Devi, una de las más destacadas maestras de yoga de todos los tiempos, a quien denominaban “Mataji” que significa “madre venerable”. Crédito: Fundación Indra Devi

Hoy, 21 de Junio, se celebra el Día Internacional de Yoga. En la Argentina, vivió durante muchos años una de las más destacadas maestras de yoga de todos los tiempos: Indra Devi, a quien denominaban “Mataji” que significa “madre venerable”. Durante más de dos décadas, la especialista en Hatta Yoga difundió esa disciplina tanto en el país como en toda América. 

Nota al Pie, dialogó con David Lifar, discípulo de Indra Devi, quien dirigió la fundación que lleva su nombre durante más de dos décadas. En la entrevista explicó en qué consiste el yoga, su aplicación en la vida diaria, y relató sus experiencias con la destacada yoguini.

¿Qué es yoga?

Indra Devi define al Yoga como un arte y ciencia de vida que nos ayuda a desarrollar nuestro aspecto físico, mental, emocional y espiritual. El ser humano no es solamente cuerpo, no es solo mente, no es solo emociones o espíritu. Somos una compleja mezcla de todo ello y en el diario vivir ese equilibrio mental-físico-espiritual se quiebra. 

Lo que hace el yoga es darnos las herramientas para re-establecer un nuevo equilibrio con armonía. Esas herramientas son la respiración, las posturas de yoga, la meditación, la concentración. A eso se suma un decálogo de principios filosóficos y morales que debe seguir aquel que quiere profundizar el camino del yoga.

¿Cuáles son los aportes al yoga y al bienestar humano? 

El yoga nos da un decálogo de principios éticos que quien lo transita debe seguir. Las posturas nos ayudan a establecer el cuerpo, que es el vehículo físico que nos transporta por la vida. La respiración tiene un rol fundamental que posibilita unir en tiempo y espacio el cuerpo y la mente. Nos ayuda a aplicar y encontrar dos cosas: por un lado fortalecer el músculo de la concentración y en segundo lugar a vivir en presente, en el aquí y ahora. Esos son los principios fundamentales que Indra Devi nos enseñó. 

David Lifar, discípulo de Indra Devi, dirigió la fundación que lleva su nombre durante más de dos décadas. Crédito: Facebook personal

¿Qué es lo que cambia en una persona que practica yoga?

Durante mucho tiempo, en nuestra sociedad estuvimos acostumbrados a vivir hacia afuera, y el yoga nos ayuda a mirar hacia adentro. Durante mucho tiempo pensamos que todo el mundo debería cambiar para adecuarse a mí. El yoga propone que el cambio es tuyo, depende de vos.

El ser humano se da cuenta que puede vivir mejor y que puede restablecer la armonía y el equilibrio. De ese modo puede disfrutar de las cosas hermosas que la vida nos da, a pesar de, y pongo aquí puntos suspensivos, para que cada uno le agregue lo que desee a eso.

¿Quién fue Indra Devi?

Mataji Indra Devi fue una gran maestra de Yoga, con características muy especiales. Ella descubrió el yoga a principios del siglo XX y siguió a Krishnamurti en aquella época, quien le enseñó la libertad y vivir en el eterno presente, aquí y ahora. Años más tarde tuvo la oportunidad de estudiar con un gran maestro de Hatta Yoga, Tirumalai Krishnamacharya, quien fue reconocido como un maestro de grandes maestros, el gran yogui del siglo veinte. 

Ella fue la única persona occidental que tuvo la oportunidad de formar parte de un selecto grupo de alumnos de ese gran maestro. Krishnamacharya tuvo la gran virtud de hacer el yoga algo alcanzable para todos. Es lo que diríamos en términos actuales, fue un yogui inclusivo. 

Lo que él hizo fue adaptar el yoga a las posibilidades de cada persona, para el joven, para el niño, para quien tiene flexibilidad y para quien no la tiene, para embarazadas, para personas mayores. Él diseñó un yoga en el cual el maestro se adapta al alumno y no donde los alumnos se deben adaptar al maestro. Ahí está la gran clave, Inda Devi fue un alma grande, una mujer muy abierta de mente y de corazón, por eso tuvo esa posibilidad.

¿Dónde enseño yoga Indra Devi?

Mataji fue la gran difusora del Hatta Yoga en Estados Unidos, en América y particularmente en Argentina. Cuando ella llegó en el año 1982 a Argentina, se empieza a hacer un trabajo de difusión importante, que fue comenzado por Iana, mi esposa, quien fue su primer discípula en nuestro país. Yo me incorporé en el año 1987 a lo que es su grupo de personas que la ayudaban, para preparar los programas de formación de profesores. Desde ese entonces, junto a Indra Devi hemos viajado por todo el país y por el mundo difundiendo su visión del yoga. 

Segunda parte de la entrevista a David Lifar, discípulo de la maestra de Yoga Indra Devi.

¿Por qué ella decide radicarse en Argentina? ¿Cómo fue ese proceso?

Mataji vino a Argentina invitada por un grupo de devotos de Sathya Sai Baba en el año 1982, ahí tuvimos la oportunidad de conocer a Indra Devi junto a mi esposa. Luego, ella realizó otra visita en los años 83 y 84. En febrero de 1985 ella decide radicarse definitivamente en Argentina

“Definitivamente” es una forma de decir, porque ella vivía seis meses aquí y el resto del año viajaba para atender congresos en USA, en Latinoamérica y en India. Fue un proceso simple, no fue complejo, ella dejó absolutamente todo en India que era donde vivía. 

Cuando en otros países le preguntaban por qué decidió radicarse aquí, le preguntaban si tenía casa en Argentina y decía que no, le preguntaban si tenía auto aquí y decía que no, entonces le preguntaban ¿qué es lo que tiene allí? Y ella respondía “tengo argentinos… y muchos”. 

Argentina estaba en su corazón, muy profundo. Ella sentía que la espiritualidad iba a crecer en nuestro país y que nosotros teníamos una necesidad de la parte espiritual. Con ella recorrimos el territorio, de norte a sur de este a oeste y las experiencias y vivencias que hemos tenido en cada viaje, en cada pueblo del interior del país, fue maravillosa. La gente de aquí siempre le dio una acogida muy cálida y muy cariñosa.

David Lifar y su esposa Iana junta a Indra Devi. Crédito: Fundación Indra Devi

El yoga no solo es la realización de posturas (asanas). El yoga es una filosofía, basada en un código ético. ¿Podría explicarnos en qué consiste ese código de conducta?

El yoga tiene dos primeros pasos: Yama y Niyama, y tiene que ver con lo que una persona debiera y ser y con lo que no debiera ser. Son cinco Yama: el que más me gusta es Sathya, significa que nuestro proceder en la vida tiene que ser acorde a la verdad. 

El siguiente principio es Ahimsa que significa “no violencia”, ni con el pensamiento, ni con la palabra ni con la acción. No es solamente “no matarás”, esto es mucho más amplio. Se puede agredir con la palabra, con una mirada, con un gesto, tenemos que empezar a ser cada vez más cuidadosos con esos temas. No robar, no solo no robar cosas materiales, no robar energía y tiempo de la gente. Nos habla también de no codiciar, aprender a estar bien con lo que uno tiene. 

Después habla de Brahmacharya, no malgastar la energía sexual. Cuando se habla de Niyama, se refiere a Santosha, que es estar contentos con lo que la vida nos da en este momento. Esto no quiere decir que nos conformemos con esto y que no debamos aspirar a más, pero hoy es esto lo que la vida nos da y la idea es que disfrutemos el aquí y ahora. 

El siguiente es el de Pureza, de pensamiento, palabra y acción. Tapas es austeridad, es no hacer ostentación. Svadhyaya es el estudio de lo sagrado, de aquello que nos eleva. 

Y por último tendríamos Isvara Pranidhara que significa “que se haga su voluntad”. Es decir, yo hice las cosas lo mejor que pude para poder revertir la situación y a veces nos damos cuenta que estamos cansados. Bueno, allí es cuando tenemos que aceptar. ¿Significa que debo bajar los brazos? No. Al día siguiente cuando vuelvo a levantarme para intentar hacer lo mejor posible para que no se repitan dichas situaciones. El yoga es muy amplio, es un trabajo permanente y a lo largo de toda nuestra vida. 

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