Jun 21, 2021 | Sociedad

Segunda parte de la entrevista a David Lifar, discípulo de la maestra de Yoga Indra Devi.

El profesor de yoga, reflexionó sobre la aplicación práctica de esa disciplina.
Indra Devi
Indra Devi dictaba cursos de meditación en India. Posteriormente los impartió en las sedes de la Fundación en Argentina. Crédito: Fundación Indra Devi

En esta segunda parte de la entrevista exclusiva de Nota al Pie, el profesor de yoga y ex director de la Fundación Indra Devi, aborda diversos temas. Entre ellos, el nexo entre yoga y vegetarianismo, el vínculo de la maestra de yoga y el líder espiritual Sathya Sai Baba y los motivos del cierre de la fundación.

Uno de los componentes del código de conducta del yoga es “Ahimsa”, que significa no violencia. ¿Esa no-violencia se refiere solo a no ejercer violencia contra personas o también ese deber incluye a los animales? ¿Un practicante de yoga, para ser un buen practicante, debiera ser vegetariano?

Es un tema delicado. Yo soy vegetariano desde el año 80, desde antes de empezar el yoga. Empecé con el vegetarianismo por una cuestión de salud. Sufría de ácido úrico, tenía cólicos renales y por eso dejé de comer carne. Despues empece a tomar mayor conciencia cuando inicie el camino del yoga y deje el pollo y luego el pescado. 

Lo que nosotros buscamos mediante la práctica del yoga es mejorar la calidad de vida. Para mejorar la calidad de vida hay algo que no debemos olvidar, como lo es los usos y costumbres, es decir la cultura en la cual vive rodeada la persona. En muchos casos nos vamos a encontrar que las personas que practican yoga no son vegetarianas. Nosotros no obligamos a nuestros alumnos a ser vegetarianos. Y pocas veces hablamos de la alimentación. 

Después las personas empiezan a preocuparse sobre cómo mejorar el funcionamiento de nuestro vehículo que es el cuerpo. Entonces empiezan a mejorar, empiezan a consumir algunos alimentos orgánicos. Pero a veces no se puede todo orgánico, se consumen más frutas, más vegetales, más legumbres, todo más cerca de la naturaleza y más alejado de los procesos industriales. Son esos los primeros pasos. 

Hay una frase que siempre digo a los alumnos y es “es más fácil ser vegetariano, vegano o macrobiótico que buena persona”. Y ahí es donde tenemos que hacer hincapié, es decir, en cómo podemos ser mejores seres humanos. A veces se tiende a idealizar el yogui como así también al vegetarianismo. A ellos yo les digo lo siguiente: Hitler era vegetariano. Entonces no tiene que ver siempre lo que consumo como alimento, con el cómo procedo o cómo pienso. ¿Ayuda? Sí, ayuda. Pero no debemos caer en el fanatismo. 

Yo no puedo obligar a una persona a que se haga vegetariana o vegana. No puedo ir a la casa de mi amigo o un familiar y decirle “esto es veneno”. No, porque hay principios y culturas. Una de las cosas que enseña el yoga es respetar al otro.Y si es su costumbre debemos ser respetuosos. Un alimento sano que se come con tensión o preocupación es peor que un pedazo de carne.  El yoga lo que busca es encontrar mi equilibrio, de modo respetuoso de cómo piensan los demás. Y principalmente, respecto de quienes no piensan como yo.

Entrevista a David Lifar, discípulo de la maestra de yoga Indra Devi

Indra Devi tuvo cercanía con el maestro espiritual Sathya Sai Baba, de India. ¿Cómo era el vínculo entre ellos?

Mataji Indra Devi conoció a Sathya Sai Baba en los años sesenta y realizó veinticinco viajes a India llevando a personas para que conocieran a ese maestro. Fue una verdadera transformación en la vida de Mataji, ella ya era maestra de yoga y enseñaba meditación. 

Conocer a Sai Baba le permitió profundizar su desarrollo espiritual. Fue un antes y después. De allí surge el libro Sai Yoga, porque él le hace ver a Mataji de un modo distinto las posturas de yoga. Esas posturas de ejercicio físico requieren ser llevadas a la vida cotidiana, en la relación con los otros y con el mundo. Yo creo que allí está el gran cambio con Sai Baba. Luego, en el año 1987 viene una separación, se separan por distintas circunstancias. Pero siempre Sai Baba estuvo en su corazón. 

¿En qué se diferencia Sai Yoga de Hatta Yoga?

Se diferencia en la actitud espiritual en la postura. Se trata de una actitud meditativa en cada una de las asanas. No solo se trata de un ejercicio físico sino también de un momento de reflexión, para buscar un equilibrio, la armonía, el dejar atrás algo que no quiero ser. 

Es ir hacia el presente y proyectarse hacia el futuro respecto de aquello que efectivamente quiero ser y como quiero ver la vida. Esa era la actitud que Mataji le daba a la postura. Es una práctica netamente meditativa y espiritual en las asanas.

«Lo que nosotros buscamos mediante la práctica del yoga es mejorar la calidad de vida», dice David Lifar. Crédito: Facebook personal

¿Cómo surgió la Fundación Indra Devi?

Fue en el año 1987 cuando empezó a gestarse. La idea fue tratar de ofrecer la enseñanza de Mataji Indra Devi en Argentina. Junto a un grupo de colaboradores, Iana mi esposa y yo armamos una fundación que ayudó a la organización de muchos eventos a nivel nacional e internacional. La entidad fue reconocida internacionalmente por las grandes instituciones de yoga en el mundo. Fue un honor para mi y para mi esposa estar como directores y fundadores de dicha institución.

¿Cuáles eran los objetivos de la entidad?

Los objetivos de la fundación eran preservar y difundir la enseñanza de Indra Devi, sobre todo la difusión del yoga clásico, además hacíamos muchos trabajos benéficos. Se hacían donaciones de alimentos, de ropa, de libros, muchas de esas donaciones eran destinadas al Centro Sai Baba que tenían comedores en el conurbano bonaerense. Nosotros procuramos colaborar con el mantenimiento de esas actividades.

¿Qué abarcaba el programa de formación de los instructorados en Yoga de la Fundación Indra Devi?

Se ofrecía un yoga integral: anatomía, fisiología, historia del yoga, vínculos del yoga y su relación con la medicina, enseñanza de las posturas de yoga, sus beneficios y contraindicaciones. Originalmente teníamos un programa de seis años, luego lo hicimos más corto debido a la necesidad de la gente. Hoy en día es de tres años. Incluye los mismos contenidos, solo que las materias están más concentradas, es decir hay mayor carga horaria. 

¿A cuantos instructores formaron?

Formamos cerca de mil instructores. Hemos complementado la formación de otros dos mil instructores más. Son personas que se habían formado en otros lugares y venían a complementar sus estudios con la enseñanza de Indra Devi.

La Fundación Indra Devi estuvo varios años en Argentina y llegó a tener varias sedes en diversos puntos de Buenos Aires. 

La fundación llegó a tener seis sedes, la sede central estaba en la calle Azcuénaga. La segunda sede estaba ubicada en la calle Echeverría en la zona de Belgrano, la tercera en Palermo cerca de Plaza Italia, otra en Caballito, otra en Colegiales en Avenida Cabildo y una última en Acassuso.

Indra Devi logró desarrollar innovaciones en métodos de yoga a partir de las enseñanzas recibidas por el maestro Sri Sathya Sai Baba en India. Crédito: Fundación Indra Devi

Tengo entendido que las sedes de Argentina cerraron sus puertas y decidieron abrir en Uruguay. ¿A qué se debe ese cambio de radicarse en otro país?

No. Las puertas lamentablemente se cerraron por circunstancias ajenas a nuestra voluntad. Lamentablemente la situación de la pandemia y la situación económica obligaron a cerrar porque era económicamente insostenible. 

La Fundación no se abrió en Uruguay. Estamos con mi señora viviendo en Uruguay desde el año 2018 y nosotros empezamos con cursos a distancia. Eso lo estábamos haciendo desde hace unos cinco años, realizando algunas especializaciones.

Lo único que hemos incorporado, dado que habían quedado muchos estudiantes varados por el cese de la presencialidad, es la continuidad de los estudios de las personas que no podían estar en la presencialidad. Hemos implementado clases online para público en general o cursos especializados. 

En mi caso, dicto un curso de yoga para embarazadas. También estamos dando cursos a adolescentes. Igualmente nosotros ya habíamos dejado de dar clases de manera activa en diciembre de 2018, veníamos solo una vez al mes para dar clases a alumnos del instructorado. El resto de la actividad estaba a cargo de los instructores de la fundación. 

Finalmente, una reflexión final acerca de Indra Devi. 

Tanto Iana, mi esposa, como yo, tuvimos la oportunidad de estar más de veinte años con Mataji Indra Devi. Fue una experiencia única e irrepetible, le estamos agradecidos a la vida por habernos dado esta oportunidad. Mataji fue para nosotros como una madre. Tengo una madre biológica, pero también tuve la oportunidad de tener una madre espiritual.

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