May 17, 2021 | Género & Sexualidad

Investigación: La comunidad LGBTI+ y el acceso a los derechos humanos básicos

En el día internacional contra la homofobia, la biofobia y la transfobia, la comunidad LGBTQI+ continúa denunciando los abusos, los atropellos y el abandono.

Un día como hoy, 31 años atrás, la Asamblea General de Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminaba la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Desde el  2005, el 17 de mayo es reconocido internacionalmente como el Día contra la homofobia, la bifobia y la transfobia en conmemoración de este logro.

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Las personas LGBTQI+ siguen siendo víctimas del odio, muchas veces mal denominado “fobia”. Crédito: Nota al Pie

En las últimas décadas, Argentina ha asistido a una serie de conquistas en materia de derechos humanos de la comunidad LGBTQI+. Entre ellas podemos destacar la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, la Ley de Reproducción Médicamente Asistida, el Decreto de cupo laboral trans, entre otras

Sin embargo, las personas LGBTQI+ siguen siendo víctimas del odio, muchas veces mal denominado “fobia”. La Real Academia Española define “fobia” como un “temor angustioso e incontrolable”. En ese sentido, el activista Lucas “Fauno” Gutiérrez declara que “no es fobia lo que nos tienen, es odio. Odian nuestras identidades, nuestras existencias, nuestras vidas. Un odio que no es natural, ni irracional, sino premeditado y muy digitado”.

“Cuando hablo de odio no me refiero solo al que nos grita “puto” por la calle. Sino también a los Estados, a los sistemas de gobiernos, a los privados y demás, que lo que repugnan son nuestras existencias”, aclara. 

Informe especial de Nota al Pie por el día internacional contra la discriminación por la orientación sexual e identidad de género

Odio y muerte en las calles

Acorde con un informe presentado por el Observatorio de Crímenes de Odio LGBT, gestionado por la Defensoría LGBT, durante el 2020 se contabilizaron 152 crímenes de odio. De todos los crímenes de odio registrados, el 57% de los casos (86) corresponden a lesiones al derecho a la vida, es decir a asesinatos, suicidios y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural; y el 43% restante de los casos (66) corresponden a lesiones al derecho a la integridad física, es decir violencia física que no terminó en muerte.

“Esta fecha me parece importante porque es otra ‘excusa’ para seguir hablando de cómo nos matan. Y cuando digo ‘nos matan’, está la muerte física como la más literal, la más evidente; pero también está la muerte identitaria: cómo matan nuestras libertades, nuestro acceso a la salud, a la educación, al empleo, a una vivienda digna. ¿Quién soy yo, si no tengo todo eso? Que no me puedan matar literalmente, físicamente, no significa que no me estén matando en los demás ámbitos de derecho que me corresponden”, declara Lucas Fauno.

El activista reconoce como un avance la despatologización de la homosexualidad pero plantea que es mucho lo que está faltando. “No alcanza que me digas ‘no estás enfermo’. No voy a ningunear el logro, pero la calle sigue siendo un lugar muy hostil para las personas no heterosexuales”, advierte. 

Marcha por la aparición con vida de Tehuel y para visibilizar la problemática de la comunidad LGBTI+. Crédito: Sol Avena

La desaparición de Tehuel evidencia la vulnerabilidad de la comunidad trans

Del total de las personas de la comunidad LGBT víctimas de crímenes de odio registrados en 2020, el 84% de los casos (127) corresponden a mujeres trans (travestis, transexuales y transgéneros); en segundo lugar con el 12% (19) se encuentran los varones gays cis; en tercer lugar con el 3% de los casos (4) le siguen las lesbianas; y por último con el 1% (2) los varones trans.

Estas cifras dejan en evidencia la situación de inseguridad en la que se encuentra la comunidad trans. En tal sentido, Fauno, afirma que “seguimos viviendo en un cotidiano en el que las personas travestis y trans tienen un promedio de 40 años de vida. Y cuando hablamos de vida no hablamos solamente de existencia, también tenemos que hablar de calidad de vida. ¿Qué pasa con esas personas trans-travestis que no fueron asesinadas, ya sea por el abandono estatal o por crímenes de odio?”.

En las últimas semanas la desaparición de Tehuel de la Torre, un varón trans de 22 años que asistió a una entrevista laboral y no regresó, puso sobre la mesa una de las grandes problemáticas de la comunidad. «La desaparición de Tehuel es representativa del silenciamiento de las dificultades que tenemos las masculinidades trans en el acceso al trabajo”, declara Fernando, varón trans y activista de Hombres Trans Argentinos. 

Un informe presentado en el 2020 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que casi todas las personas trans del país viven en la pobreza y la indigencia. Como consecuencia de esto, el 90% de las mujeres trans subsiste ejerciendo el trabajo sexual. Asimismo, los varones trans también sufren exclusión y discriminación.

Dificultades con el cupo laboral Trans

Al día de hoy existe el Decreto 721/2020 de Cupo Laboral Trans. El mismo prevee para el sector público nacional, un cupo laboral del 1% para personas transexuales, travestis y transgénero. Sin embargo, esta conquista, como el resultado de una lucha histórica, aún no logra garantizar el acceso de la comunidad trans al mercado laboral.

“Existiendo el decreto de cupo laboral trans, al 90 por ciento de las masculinidades trans se nos dificulta acceder a un trabajo formal. Eso es algo que tenemos que visibilizar y, además, las autoridades deben hacerse cargo y garantizar el acceso a esos derechos que son fundamentales”, concluyó Fernando.

Asimismo, Fauno advierte que su situación como parte de la comunidad LGBT no es muy distinta: “yo, como un varón cis gay, como puto, también tengo un montón de problemas, en el sentido de que las identidades LGBT siguen siendo castigadas socialmente».

Activista Lucas “Fauno” Gutiérrez. Crédito: El grito del Sur

«Después esto también hace intersección con que yo soy VIH positivo. En Argentina seguimos sin tener una ley actualizada de VIH. La ley que está vigente es del 90”.

Según el Estudio Indice de estigma y discriminación 2.0 hacía personas con VIH en Argentina, “las relaciones laborales siguen siendo una instancia de estigma para las personas con VIH. Un 35% de las personas encuestadas declaró no conocer las leyes que refieren al VIH o directamente consideraban que no existían”.

Un largo camino por delante

Son muchos los cambios que aún quedan por delante. En tal sentido, Fauno dice que  “estos cambios tienen que salir de la solidaridad internacional”. Y advierte que “sobre los atropellos y las violencias sobre nuestras existencias, son los activismos y las militancias quienes reclaman, quienes movilizan. Si no hacemos, si no decimos, ni nos unimos, si no convergen distintas voces y voluntades, estas cosas no cambian”.

“Entre todes tenemos que acordar mejoras para saldar estas deudas históricas con las personas LGBTQ+. Estas deudas con nuestros derechos, con nuestras existencias. No puede ser que por el mero hecho de existir siendo LGBTQ+ represente una amenaza a nuestras vidas por la sociedad que nos rodea”, concluye.

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