
La Auditoría General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (AGCBA) detectó irregularidades y deficiencias en el funcionamiento del Ente de Turismo de la Ciudad (ENTUR) y advirtió sobre problemas de transparencia y control en distintas áreas de su gestión. A su vez, identificó una ejecución presupuestaria cercana al 99%, aunque señaló la existencia de «falencias significativas en la gestión administrativa y en los mecanismos de control interno».
El informe puso el foco en tres aspectos principales: una partida de más de 35 mil millones de pesos destinada a publicidad y propaganda cuya ejecución depende de la Secretaría de Comunicación de la Jefatura de Gobierno, la falta de metas e indicadores que permitan medir los resultados de las acciones de comunicación y promoción turística y el uso reiterado de mecanismos excepcionales de contratación que, según la AGCBA, reducen la competencia entre oferentes y dificultan los controles sobre el uso de los recursos públicos.
¿Qué dijeron desde la Auditoría?

El ENTUR fue creado para diseñar y ejecutar las políticas orientadas al fomento de la actividad turística de CABA. El presupuesto destinado supera los 39 mil millones de pesos. No obstante, hay más de 35 mil millones que resultan más difícil de rastrear por la falta de información pública. Estos 35 mil millones caen dentro del área de “Conducción”, en la partida presupuestaria que corresponde a “Publicidad y Propaganda”. Esta partida es administrada de manera centralizada por la Secretaría de Comunicación, por lo que depende de la Jefatura de Gobierno, no del Ente.
La categoría implica gastos relacionados a las campañas institucionales, difusión de actos de gobierno, publicidad en medios masivos, avisos legales y todo lo que es producción gráfica. La auditoría no pudo determinar quienes recibieron esos fondos. Tampoco pudieron evaluar cuál era el objetivo de esos fondos debido a la ausencia de metas físicas y a la falta de criterios formales para la selección de servicios comerciales difundidos en redes sociales oficiales.
“Una vez más, hay que tirar del hilo de Ariadna para desentrañar el laberinto que crea Macri y ver en qué se gasta un escandaloso presupuesto de más de 35 mil millones de pesos. El Pro sigue dificultando el seguimiento de los gastos”, señaló el auditor general Lisandro Teszkiewicz.
Otra de las situaciones problemáticas que encontraron fue una utilización recurrente del Decreto 433/16 para la realización de contrataciones, apartándose así de los procedimientos de contratación directa por exclusividad o contratación menor, previstos en la Ley de Compras y Contrataciones Nº 2095. La cuestión es que esta forma de contratar reduce los niveles de competencia entre oferentes y reduce los niveles de transparencia requeridos en la administración de recursos públicos.
Teszkiewicz destacó que es “contradictorio que tengamos un ente autárquico que no cumple sus funciones a partir de los beneficios de este tipo de configuración orgánica”. Y puso en tela de juicio para qué sirve el Ente: “Si una parte sustancial de su presupuesto, en un área estratégica para su accionar, como la comunicación, va a ser determinada desde otro organismo, no tiene sentido su existencia como tal. Es otra de las incoherencias del macrismo para cegar a quien pretende salir del laberinto burocrático que hace la administración de la ciudad, cada vez más oscuro”.

