Abr 23, 2021 | Sociedad

“Nadie se salva solx”, frazadas solidarias en tiempos difíciles

Tejiendo Encuentros es un grupo que brinda ayuda y cobijo a quienes más lo necesitan en forma de frazadas solidarias.
Tejiendo Encuentros
Frazadas solidarias para ayudar a quienes más lo necesitan en tiempos de pandemia. Crédito: Tejiendo Encuentros

“Una historia se entrelaza con la otra formando una red. Cada punto cuenta y da paso a una construcción colectiva de ayuda, sueños y emoción”. Esta frase sintetiza el trabajo y militancia del grupo de tejedoras de Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires. Durante la pandemia se organizaron para crear pequeños cuadraditos de lana y armar frazadas, las cuales son donadas para brindar cobijo a quienes menos tienen.

La idea surgió por la necesidad que tenía Juana Sosa, una adulta mayor que militaba en el partido de Nuevo Encuentro. Atentos a su pedido y teniendo en cuenta el aislamiento por la pandemia, sus compañeres idearon la forma que pueda ayudar con sus manos a otros desde su casa. Un cuadradito de lana, que unido a otros setenta,  forman un abrigo para familias que más necesitan.

Sororidad y emoción

Las manos que entramaron el proyecto son de 51 mujeres de diversas edades, que se dividen las actividades en armadoras, unidoras y coordinadoras que entregan su tiempo y trabajo con la satisfacción de estar participando en lo que ellas describen como una “caricia tejida que une la necesidad de dar una mano y pensar en el otro”.

En diálogo con Nota Al Pie, la coordinadora del grupo, Laura Silva relató: “al comienzo de la pandemia muchas vecinas grandes debieron guardarse en sus casas y se quedaron sin las actividades que solían realizar, fue cuando una señora que colaboraba con nosotros se acercó deprimida y comenzamos a pensar una actividad que la apasione a ella y muchas otras”.

“Y aunque esta abuela no era muy tejedora, se comprometió con el proyecto y comenzamos a invitar a otras personas de diferentes edades y géneros” completó Laura. De esta manera la red se fue expandiendo y la sororidad comenzó a sentirse desde la donación de lana, hasta la realización de videollamadas por zoom donde entre ellas se enseñaban cómo tejer.

“Llegó un momento que la lana se había terminado y comenzamos a ver como hacerle llegar a cada una de las tejedoras un poco más. Así que organizamos una rifa donde el premio era una de nuestras mantas y nos terminamos sorprendiendo que la persona ganadora decidió donarla. Todo esto es algo muy emocionante y gratificante donde desde el corazón estamos haciendo algo para otra persona”, expresó conmovida la coordinadora.

Frazadas terminadas y listas para repartir. Crédito: Tejiendo Encuentros.

La entrega y la gratitud

Actualmente las tejedoras llevan 19 frazadas entregadas y 5 más en stock que lograron tejer durante el verano. Muchas de ellas colaboran con la agrupación de Nuevo Encuentro Ituzaingó. Allí, la concejala Lujan Guasp ayuda en unir los puntos para crear la red de quien tiene la necesidad del abrigo con quien tiene la intención de colaborar en dar una mano y pensar en el otro.

Luján describió cómo y a quién se le entregaron las frazadas: “hemos acompañado a familias que se les quemó la cas. Otras que sufrieron una inundación. Incluso a compañeras travestis-trans que han tenido situaciones de violencia de género y consideramos que la entrega simboliza un gran abrazo. Les decimos que acá estamos para lo que necesites, estamos pensando en vos”.

Las entrevistadas concuerdan que la gente cuando recibe y se les cuenta del proyecto, se asombran mucho. “Los sectores más vulnerados reciben cosas generalmente usadas. Las mantas son algo nuevo para ellos, donde muchas manos tejen y se juntan para llegar a una familia”, afirman.

La mano que recibe también puede dar

“Las mantas son acompañadas con bolsones alimentarios. A la familia que se le entrega se les cuenta el proyecto por si quieren colaborar con su tiempo. Les damos la posibilidad de sentir la satisfacción de poder dar algo a alguien más”, comentó Lujan.

“En una ocasión, una chica de Ituzaingó sur nos esperaba con una bolsa con 3 pelotitas, como de ping pong de lana, que buscó para poder dar. Ella se preocupó por poder ayudar y brindó lo que tenía, que mucho o poco… fueron a ser parte de otra frazada tejida por diferentes manos”, rememoró la concejala como situación que la movilizó personalmente.

¿Cómo puedo ayudar?

La convocatoria de tejiendo encuentros está abierta a todes, sin importar edad, género y clase social. Siempre se necesitan manos para tejer los cuadraditos y donación de lana en la cantidad que sea. Todo suma y ayuda a realizar una frazada. 

Por otra parte, la idea del proyecto es extensiva para toda la comunidad, brindando la información y el apoyo a nuevos grupos de tejedores y tejedoras. Pueden realizar esta actividad en diversos puntos del país, siempre con el objetivo de ayudar tanto a quien necesita el cobijo como a quien tiene la necesidad de asistir al prójimo. Porque Nadie se salva solx.

Para ayudar comunicarse vía Instagram, Facebook o al teléfono (011) 1537588022

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