
Esta política de ajuste está generando una preocupación que va en aumento entre los gobernadores, quienes ven comprometida su capacidad para gestionar y responder a las necesidades de sus territorios, a pesar de mantener, en algunos casos, una relación política cordial con la Casa Rosada, como se evidencia en los votos que le permiten avanzar en el Congreso con proyectos como los de la Reforma Laboral.
Según análisis de la consultora Politikon Chaco, el primer bimestre de 2026 se posiciona como uno de los períodos más críticos en la distribución de fondos desde 2018. Las transferencias automáticas, que incluyen la coparticipación y leyes especiales, experimentaron una caída real del 7,3% en comparación con el mismo lapso de 2025.
La situación se agrava al considerar las transferencias no automáticas, que sufrieron una retracción real interanual del 47,2%, un hito preocupante desde 2005.

Esta merma en los recursos encendió las alarmas en las administraciones provinciales. Varios gobernadores expresaron públicamente la crítica situación financiera que enfrentan, señalando que la falta de recursos limita significativamente la implementación de políticas públicas efectivas.
Este escenario cobra particular relevancia en un contexto donde el apoyo político de los gobernadores ha sido fundamental para la aprobación de reformas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, que ya anunció en su presentación ante la Asamblea Legislativa un paquete de reformas para los próximos meses.
CABA, al margen del ajuste en la Coparticipación
En el contexto general hay una excepción en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que claramente aparece como la más privilegiada en el reparto de fondos.
Eso se debe a la cautelar de la Corte Suprema en la disputa por la baja de recursos de coparticipación que hizo el expresidente Alberto Fernández durante su gestión. Recibió $87.784 millones.
La medida del máximo tribunal de Justicia de la Nación benefició a la Ciudad, pero no es de carácter definitivo y por eso el dinero está integrado a la coparticipación como «envío automático». El ítem es el de «fondos discrecionales».
El dinero de CABA explica el 73% de los fondos enviados en el mes, seguido por los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Justamente, un elemento central en este debate son los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una herramienta históricamente utilizada en las negociaciones entre el poder central y las provincias. En febrero, se distribuyeron $20.000 millones entre seis provincias, una cifra que, si bien puede parecer significativa, contrasta con la magnitud del recorte general.
La entrega de ATN a provincias cercanas a la administración en diciembre del año anterior sugiere una estrategia que podría no ser sostenible a largo plazo, dejando a muchos gobernadores en una situación fiscal compleja.
La Provincia es la otra cara de la moneda en el reparto de fondos
La provincia de Buenos Aires, en particular, está sintiendo el impacto de esta política. El gobernador Axel Kicillof es una de las voces más críticas y denuncia una «asfixia financiera» por parte del Gobierno nacional.
Kicillof afirmó que a la Provincia «le quitaron recursos que nos corresponden por ley», detallando recortes en fondos destinados a jubilaciones, seguridad, incentivo docente y obra pública. Estos recortes, según el mandatario, ascienden a «15 mil de millones de pesos equivalentes a un tercio de nuestro presupuesto de este año», contribuyendo a lo que calificó como un «falso superávit» nacional.
El gobernador bonaerense no dudó en calificar al Gobierno central como «desertor y amigo de lo ajeno», instando a la Legislatura provincial a «seguir reclamando, con firmeza, lo que le deben a la Provincia y a los bonaerenses”.
La creciente inquietud de los gobernadores por la reducción de transferencias podría forzar una reconfiguración en las relaciones intergubernamentales.
Es cierto que falta mucho para la etapa electoral y que el Gobierno buscará este año sellar las alianzas necesarias para, eventualmente, pelear la reelección de Milei.
Pero esto es Argentina, una serie en temporadas con finales imprevisibles.

