
Cuando a los hechos narrados les falta historia y contexto, se está ante una modelación recortada de la realidad, una tergiversación del relato y hasta una justificación implícita del accionar represivo, una situación constante en Argentina desde hace más de 2 años.
“Se están dando cuenta que se la mandaron, que se equivocaron feo”, dice un periodista desde el estudio de A24 mientras se repetían en loop las imágenes de la agresión por parte de miembros de la Policía Federal Argentina a Facundo Tedeschini, trabajador de televisión que estaba registrando con sus compañeros la protesta de Greenpeace por el tratamiento de la modificación de la Ley de Glaciares.
Acababan de hablar con la cronista en el lugar que, notoriamente atravesada por la tensión del momento, relataba en vivo lo que estaba pasando.
“Falta un poquito muñeca y de tacto”, agregó el periodista sin mencionar el apellido del trabajador que, de acuerdo lo denunciado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), está tercerizado en sus tareas y cuyo caso se multiplica por cientos de miles desde hace años en nuestro país.
Una situación que se va a agravar con la inminente aprobación de la ley de Reforma Laboral, llamada irónicamente de “Modernización”.
Una ley cuyo rechazo popular y organizado llevó a que la escena que sufrió Facundo, por tomar el ejemplo de este jueves por la mañana, se haya repetido por decenas y lamentablemente también se verá mañana, cuando la ley vuelva a tratarse en el Senado.
No se trata de enojarse con los periodistas que no terminan de entender que, independientemente de su negocio particular o de su ideología, a veces podrían hacer eso tan básico que uno demanda como espectador.
Informar.

Represión, eso que conocíamos como periodismo y lo que a veces no entra en lo URGENTE
“Lo viejo funciona, Juan”, seguramente haya sido una de las frases del año desde la versión audiovisual de El Eternauta, pero es una frase que también vale para el periodismo.
Las 5 W (en inglés), tienen su versión en castellano con las 5 preguntas (también pueden ser 6), que si forman parte de una crónica ayudan a entender una situación.
Son las preguntas que forman, con sus respuestas, la famosa pirámide invertida (por eso de estar arriba lo importante). Sirven para contar un acontecimiento que tenga característica de noticia.
BASTA DE REPRESIÓN A LA PRENSA Y LA PROTESTA
— SiPreBA – Sindicato de Prensa de Buenos Aires (@sipreba) February 26, 2026
Repudiamos la represión en Congreso a Greenpeace y a la prensa, en la que fueron detenidos manifestantes y un camarógrafo de A24.
El gobierno dice no odiar tanto a los periodistas y lo demuestra así.
Exigimos su inmediata liberación pic.twitter.com/wZbf4qyFTN
De haberse aplicado esto en la mañana de este jueves 26 de febrero, en la puerta del Congreso de la Nación, nos hubiéramos enterado algunas cuestiones centrales de los hechos: para saber, para estar informados, para conocer y de esa manera poder tener una mejor calidad de la democracia.
Porque, en definitiva, una buena elección depende sobre todo de tener la mejor información.
Quién/es (Who): Se refiere a los sujetos, personas o instituciones protagonistas de la noticia.
Qué (What): Describe el acontecimiento o suceso que ocurrió, la acción principal.
Cuándo (When): Sitúa el hecho en el tiempo (fecha, hora o momento).
Dónde (Where): Indica el lugar geográfico o sitio preciso del suceso.
Por qué (Why): Explica las causas, motivos o antecedentes del hecho.
Cómo (How): Se puede agregar para describir la manera en que se desarrollaron los acontecimientos.

Hagamos el ejercicio, con la aclaración que aún en la supuesta “objetividad” narrativa se cuela el sesgo, la mirada propia, el lugar desde donde se elige contar.
Quiénes: miembros de la Policía Federal Argentina, que depende políticamente del ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva. Algunos de ellos, de los cuales difícilmente sepamos el nombre y quiénes les dan las órdenes, detuvieron a 9 miembros de Greenpeace y golpearon a integrantes de los equipos de A24 y de Crónica TV, que registraban los hechos.
(El accionar se enmarca en la resolución de hace algunos días que anunciaba la instalación de un “corralito” para la prensa).
Qué: un accionar represivo como ocurrió con cientos de manifestaciones desde el 10 de diciembre de 2023 y la implantación de ya tristemente célebre “Protocolo Antipiquetes” de la actual senadora nacional Patricia Bullrich, predecesora en el cargo de Monteoliva.
(La represión es la otra cara de la moneda del ajuste: no es opinión, es casuística histórica).
Cuándo: acaso lo único que sepamos con cierta precisión, pero no hay que dejar de tener presente que la lógica de redes y los algoritmos que nos atrapan para que le cedamos nuestro tiempo (la vida), de manera gratuita, tienden a borrar los límites temporales y todo parece que pasa todo el tiempo.
Dónde: otra precisión de la que en este caso no deja dudas. En la entrada de la calle Hipólito Yrigoyen del Congreso de la Nación, donde está la entrada de los senadores, que tratarán la Ley de Glaciares.
Por qué: acá el ejercicio es sencillo si uno puede vincular los motivos que llevaron, llevan y seguirán llevando a diversos colectivos y organizaciones a manifestarse en la Argentina. Si línea arriba nos permitimos meter la mirada subjetiva y escribimos que el ajuste no cierra sin represión, también hay que decir que los ajustes y por tanto la represión, que termina siendo una condición indispensable, se frenan con la resistencia.
Una resistencia que tiene rango constitucional en tanto derecho a peticionar, a manifestarse y a reclamar. Por más que los “protocolos” lo quieran impedir y los palos, balas y gases lo pongan en práctica cada semana.
Eso lo evidencia Pablo Grillo y su recuperación. Y desde esta mañana, jueves 26 de febrero de 2026 en Buenos Aires, Facundo Tedeschini, el camarógrafo tercerizado que trabajaba esta mañana para A24 y terminó detenido (luego liberado), pero con heridas en su cara y atendido en el hospital Ramos Mejía.
No era tan difícil. A veces se trata de hacer las preguntas más básicas, aún en el apuro o la desprolijidad de una transmisión en vivo. Salvo que ocultar los interrogantes tenga como objetivo tapar las respuestas.

