
El dato surge del último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), y revela que un hogar promedio del AMBA, sin subsidios, necesitó en febrero $192.181 para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y agua.
Aunque la cifra representa una leve baja mensual del 0,3% respecto de enero, el alivio es apenas estadístico: la reducción se explica por un menor consumo estacional de electricidad, gas y agua, que compensó los aumentos tarifarios.
Es decir, no bajaron las tarifas: bajó el consumo.
Transporte: el rubro que más pesa en el salario
La mayor presión proviene del transporte. En términos interanuales, la factura vinculada a este servicio aumentó 56% respecto de febrero de 2025, el incremento más alto de todos los componentes y muy por encima del IPC estimado.
El informe detalla que el boleto de las líneas de colectivos de la Ciudad aumentó en febrero 4,8%, bajo la fórmula IPC+2%. En cambio, las líneas interjurisdiccionales bajo órbita nacional mantienen sin cambios el precio desde el incremento del 9,7% aplicado en noviembre de 2025. Aun así, el costo promedio ponderado del boleto subió 3% en febrero.
El dato estructural es otro: dentro de la canasta de servicios públicos, el transporte explica el 46% del gasto total destinado a estos servicios. Es el componente de mayor peso relativo en el presupuesto del hogar.
Gas y electricidad: más tarifa, menos consumo en servicios públicos
En gas natural, febrero registró un aumento del 3,2% en el cargo fijo y del 20% en el cargo variable promedio. La explicación central es la quita total de subsidios durante el verano para todos los usuarios, particularmente para quienes hasta el mes anterior recibían asistencia estatal.
Aunque el consumo bajó por razones estacionales, el impacto fue significativo: la factura aumentó 7,4% para usuarios sin subsidios y 21% para quienes dejaron de recibirlos y pasaron al segmento “no subsidiado”.
En electricidad, el pico de consumo se había alcanzado en enero. En febrero, la menor demanda se vio compensada por un incremento del 3% en el cargo fijo y del 14,1% en el cargo variable para usuarios sin subsidios.
En agua, el cuadro tarifario también se incrementó y el consumo se ajustó según la cantidad de días del mes. Además, desde enero de 2026 se estableció un sendero de aumentos hasta abril con topes mensuales del 4%.
Subas por servicio: todas por encima o cerca del IPC
En la comparación interanual por rubro, el informe precisa que:
- Transporte: +56%
- Gas natural: +37%
- Energía eléctrica: +35%
- Agua: +19%
El transporte encabeza la lista con una diferencia clara respecto de la inflación general.
Desde diciembre de 2023: tarifas 593%, precios 200%
La fotografía de febrero se vuelve más contundente al observar la evolución desde el inicio de la actual gestión. Según el IIEP, desde diciembre de 2023 hasta febrero de 2026 la canasta de servicios públicos en el AMBA aumentó 593%, mientras que el nivel general de precios lo hizo en 200%.
La brecha entre tarifas y precios evidencia un proceso de recomposición acelerada de los costos regulados, muy por encima de la dinámica inflacionaria promedio.
Actualmente, los hogares del AMBA pagan tarifas que cubren, en promedio, el 65% de los costos de los servicios, mientras que el Estado financia el 35% restante. No obstante, la cobertura es dispar según el segmento de ingresos y el tipo de servicio.
El peso en el salario: menos poder de compra
El impacto directo se observa en la relación con los ingresos. La canasta de servicios públicos de febrero representa el 11% del salario promedio registrado estimado del mes, que se ubica en $1.733.146.
Con un sueldo promedio se pueden comprar 9 canastas de servicios públicos, cuando en febrero de 2025 se podían adquirir 9,6. La pérdida es silenciosa pero persistente: el mismo ingreso alcanza para menos servicios.
Mientras la inflación se acelera en términos generales, los servicios públicos, y especialmente el transporte, continúan avanzando por encima del promedio de precios. En un contexto de recomposición tarifaria, el ajuste no solo se mide en índices: se refleja cada mes en la proporción creciente del salario que las familias deben destinar a sostener lo básico.

