Dic 4, 2023 | Internacional

Un acuerdo de paz entre generales podría poner fin al conflicto Rusia-Ucrania

El periodista Seymour Hesh expuso que las autoridades militares discuten los principales puntos del principio de un documento firmado por ambas partes para acabar con el enfrentamiento. Nota al Pie analiza el desarrollo de la situación y sus implicancias tanto en la región como a escala mundial.
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El general ruso Guerásimov trabajaría un acuerdo sin el total respaldo de Putin. Crédito: The Moscow Times.

En un artículo publicado en la plataforma Substack, el periodista norteamericano Seymour Hersh afirmó, citando a funcionaries estadounidenses anónimos, que altos mandos de Ucrania y Rusia negocian un acuerdo de paz en secreto. 

A casi dos años del inicio de la Operación Militar Especial (SMO) con la que las Fuerzas Armadas de Rusia comenzaron su campaña en Ucrania, generales de ambas partes avanzan en los términos de un acuerdo que resuelva las principales tensiones. 

Nota al Pie analiza el desarrollo de la situación de acuerdo a la disputa geopolítica a nivel internacional, y sus implicancias en la región y a escala mundial.

4 puntos por la paz

Mientras las fuerzas de la Federación de Rusia consolidan su avance en Ucrania, generales rusos y ucranianos negocian un acuerdo con la base de cuatro puntos. 

En primer lugar, la anexión rusa de cuatro nuevas regiones. En segundo, la obtención rusa de garantías de seguridad para Crimea. En tercer lugar, la posibilidad ucraniana de ingresar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) siempre que no instale tropas de la alianza militar en su territorio. Por último, la conservación de Ucrania de Odessa y el acceso al Mar Negro.

Brics nota
El general ucraniano Zaluzhny negocia la paz a expensas del férreo rechazo del presidente Zelensky. Crédito: Brics.

Este pacto representa una capitulación por parte de Kiev en relación al acuerdo que Moscú propuso en marzo de 2022, instancia en la que Washington intercedió para que no prospere. De todos modos, también es algo positivo para Ucrania ya que la finalización del enfrentamiento supondrá la interrupción de los costos humanitarios. En caso de rechazarlo, podría quedar destruida por completo o convertirse en un Estado de facto.

Hasta la fecha, la dirigencia ucraniana condicionó el cese de las hostilidades a la recuperación de todos los territorios, incluida la península de Crimea, integrada a Rusia en marzo de 2014. En esa misma línea se encuadra la última ronda de conversaciones entre ambas partes el 29 de marzo de 2022 en la ciudad turca de Estambul, a un mes del estallido del conflicto, frustrada por Kiev.

Principales tensiones

La búsqueda de un acuerdo está signada por una serie de desafíos de orden estratégico para ambos países, pero también para un conjunto de actores con incidencia a nivel internacional o intereses directos en la región. Según Hersh, se piensa la posible fijación de fronteras a lo largo de la actual línea del frente que garantizaría que Crimea, Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporizhia continúen como territorios rusos a cambio de la eventual adhesión ucraniana a la OTAN bajo condiciones restrictivas.

El ganador del premio Pulitzer asegura que las negociaciones de paz entre ambas partes se aceleraron por impulso de los dos generales de alto rango que conducen el enfrentamiento: el jefe del Estado Mayor General ruso, Valeri Guerásimov y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Valeri Zaluzhni. De acuerdo al periodista, no fueron los dirigentes políticos de Washington y Moscú quienes lo promovieron, sino los altos mandos militares. De hecho, la Casa Blanca estaría “completamente en contra del acuerdo propuesto”.

Hersh considera que la posición de Volodimir Zelensky, interesado en prolongar el enfrentamiento, prohibiendo cualquier negociación legislativa con Rusia, estorba el principio de acuerdo. 

“Las negociaciones continuarían con o sin él”, expresó el periodista que le informó a un funcionario norteamericano sobre el punto de vista de los altos mandos ucranianos sobre el rol del presidente. En tanto, la intención del Kremlin es avanzar hacia una solución política siempre y cuando se contemple la situación de factor y la nueva realidad territorial.

Otres analistas consideran un factor de conflicto la eventual renuncia rusa a Odessa, un enclave estratégico por el puerto sobre el Mar Negro desde donde se exporta un importante porcentaje de los cereales que se comercializan a nivel mundial. Según su punto de vista, podría convertirse en un foco de disputa con perspectiva a escalar en los próximos años, al representar de nuevo una ventana militar para el intercambio nuclear. Si bien aventuran que faltan muchos puntos para definir el acuerdo, representa un intento desesperado por la OTAN para imponer condiciones a Moscú, tal cual hizo con los Acuerdos de Minsk.

La decepción de la OTAN

Por su parte, la OTAN, soporte militar informal pero concreto para las fuerzas ucranianas, se pronunció al respecto. En consonancia con las declaraciones de las últimas semanas, Jens Stoltenberg afirmó que Ucrania “ha fracasado en su contraofensiva y no logró avance alguno”, y agregó que “tenemos que estar preparados para recibir malas noticias”. 

Levante EMV nota
Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, advirtió que Ucrania fracasó en la guerra. Crédito: Levante EMV.

Además, el secretario general reconoció que Rusia aumentó su producción de armamento más allá de lo previsto y que “ha hecho un acopio de misiles que construyó que probablemente emplee en el invierno contra la infraestructura de Ucrania”. 

Por otro lado, lamentó la imposibilidad que tuvo la industria de Defensa “para producir la munición que requería Ucrania” y planteó que la rama occidental de la misma “está muy fragmentada” y demuestra incapacidad de trabajo en conjunto. 

La máxima dirigencia de la alianza militar sabe que las sanciones contra Rusia, diseñadas por la Unión Europea (UE) -y legitimadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)-, están generando un efecto contraproducente en sus propias economías. Luego de una intensa campaña de presión política para volcar los recursos provenientes de la producción y el trabajo a la industria de la Defensa, la OTAN comienza a reconocer la inexorable derrota en Europa del Este.

Intereses de potencias regionales e internacionales

Lo trascendido sobre un principio de acuerdo promovido de forma secreta entre la dirigencia castrense de Ucrania y de Rusia reorganiza el escenario táctico y estratégico a nivel internacional en derredor del conflicto. 

Estados Unidos, principal proveedor militar de la OTAN y socio político de Zelensky, anunció que la financiación para Ucrania se agotará a finales de año. Shalanda Young, directora de presupuesto de la Casa Blanca, fue contundente: “Nos quedamos sin dinero, y casi sin tiempo”. La oposición republicana en la Cámara de Representantes para ayudar a Kiev compromete la proyección militar ucraniana.

Considerando los objetivos de la SMO rusa de proteger a la población de “un genocidio por parte del régimen de Kiev”, desmilitarizar, desnazificar, y neutralizar los riesgos de seguridad nacional que motivan el avance de la OTAN hacia el este, Rusia tiene la ventaja estratégica. En ese sentido, negociar el control político y militar de Odessa y el acceso al Mar Negro será una profunda fuente de disputa.

Por otro lado, China promovió desde el inicio una salida pacífica ya que tiene un interés de base: que Rusia no sea dañada en sus capacidades militares a tal punto que genere un vacío de poder en Asia Central, región donde Moscú tejió alianzas de este tipo. A su vez, hace tiempo Francia y Hungría manifestaron reparos por continuar el enfrentamiento, posición a la que se acaba de sumar Polonia. El fracaso de Washington compromete su legitimidad no sólo en Europa del Este sino, sobre todo, en Oriente Medio, escenario de las nuevas escaladas.

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