Nov 30, 2022 | Género & Sexualidad

Condenaron al futbolista Walter Pérez a 11 años de prisión por violación grupal

El defensor de Huracán fue detenido casi tres años después de cometer el delito. En esta nota te contamos qué sucede con otros jugadores denunciados y por qué está mal hablar de abuso en manada.
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Antes de cometer el abuso y de estar detenido, Huracán había recibido ofertas de hasta un millón y medio de euros por el pase de Pérez.
Crédito: La voz

El viernes pasado la Cámara 11ª del Crimen ordenó la detención de Walter Pérez, futbolista de Huracán, tras haber sido condenado a 11 años de prisión por haber cometido el delito de abuso sexual con acceso carnal en grupo. Del mismo modo, otros seis acusados fueron condenados con penas menores.

Junto a Pérez, Víctor Daniel Bellido, Pablo Nataniel Bellido, Elías David Bellido y Víctor Vera Benítez también fueron condenados como coautores del hecho con una pena de 9 años. Por su parte, Lucas Nahuel Taverna reconoció su culpabilidad y acordó un juicio abreviado con ocho años de condena.

El jugador de Huracán ya había estado detenido en 2019, cuando ocurrió el hecho, pero a los pocos meses fue liberado. De esta manera, Pérez llegó en esa condición de libre al juicio, realizado a puertas cerradas, debido a que se trataba de un tema contra la integridad sexual, y tras la sentencia regresó a la cárcel de Bouwer, al sur de Córdoba.

Desde el club en el que forma parte brindaron un comunicado oficial asegurando que “el Club Atlético Huracán se encuentra a la espera de la resolución definitiva por parte de la Justicia”. “Reafirmamos nuestro compromiso en la lucha y prevención contra la violencia en todas sus expresiones”, manifestaron.

El hecho

El abuso ocurrió en diciembre de 2019 en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz cuando él futbolista y otros nueve amigos alquilaron una casa quinta. Allí invitaron a un grupo de jóvenes que habían conocido en sus vacaciones y abusaron de una de ellas.

La mujer, de 18 años, denunció que fue víctima de una violación grupal, radicó su denuncia en una comisaría de la ciudad y fue revisada en un hospital local, donde los médicos constataron lesiones compatibles con el hecho narrado.

“Abusaron sexualmente accediéndola carnalmente y con violencia a la víctima, interviniendo todos en dicho acto, aprovechando de ese modo la menor posibilidad de defensa de la víctima frente a un hecho de plural participación y en la mayor potencialidad lesiva para el bien jurídico que importa el ataque de un grupo de personas”, sostuvo el fiscal Ricardo Mazzuchi, que está a cargo de la causa.

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Si vos o alguien que conocés sufre violencia de género podés llamar al 144 las 24 horas del día, los 365 días del año, para recibir asistencia y contención.
Crédito: Melina Maciel

No es una manada

En los últimos años distintas teóricas feministas aseguran que se trata de violaciones en grupo y no de “manadas” como suelen llamarlos los medios masivos. Esto se debe a que no son animales que actuan por instinto o impulso, sino que son hombres que eligen violar.

A estos grupos los une la cultura machista presente en la sociedad; la necesidad de reforzar su masculinidad; la homofobia y un enemigo en común: las mujeres. Susan Brownmiller, periodista y activista feminista estadounidense, explica que “la violación tiene muy poco de sexual y mucho más de agresión”. En ese sentido remarca que el objetivo es el terror y la dominación del otre, en este caso la mujer.

Además, según el estudio “Violadores en manada: dinámicas grupales y características clínicas” realizado por los psiquiatras del Grupo Doctor Oliveros, la mayor parte de los miembros de un grupo de abusadores jamás violarían en solitario.

A esto podría sumarse lo aportado por la antropóloga feminista Rita Segato, quien explica que la violación tiene dos mensajes: uno para las mujeres a la que «se castiga por desobediente», y  otro para mostrarle «la potencia» a los hombres, que además, tienen que exhibirla y exhibirse ante su grupo de pertenencia.

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En marzo de este año seis hombres violaron a una joven a plena luz del día en el barrio porteño de Palermo.
Crédito: Estela García

Nunca son casos aislados

Walter Pérez no es el único futbolista denunciado por violencia sexual y de género. Quizás el caso más mencionado durante este año haya sido el de Sebastián Villa. El jugador está acusado de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género y amenazas coactivas contra su expareja, realizadas en abril de 2020.

Sin embargo, no fue condenado. La justicia suspendió el juicio oral debido a que la defensa del futbolista pidió una pericia que la denunciante, Daniela Cortés, no se realizó y ahora el juicio quedó suspendido.

Otros dos ex jugadores de Boca en situaciones similares son Eduardo Salvio, denunciado por su expareja y madre de sus hijos por lesiones en contexto de violencia de género. Y Cristian Pavón, denunciado por un presunto caso de abuso sexual ocurrido en noviembre de 2019.

El ex Racing, Ricardo Centurión también tiene y tuvo denuncias por violencia de género y abuso en su contra. La principal fue iniciada por su expareja Melisa Tozzi en 2017 por reiterados golpes.

La violencia trasciende fronteras. En Uruguay dos jugadores de Peñarol fueron acusados por delitos sexuales, por hechos que habrían ocurrido en marzo, durante una fiesta privada en la que participó el plantel del club. Los implicados serían Lucas Viatri y Walter Gargano.En este contexto, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) impulsó un proyecto el cual busca que todos los jugadores profesionales que tengan causas avanzadas no puedan jugar en las competiciones oficiales. El presidente de la organización, Guillermo Torremare, aseguró que los clubes no deben operar como “sentenciantes” de los jugadores, pero sí deben actuar con responsabilidad social y “dar mensajes claros”.

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