miércoles 17 de abril de 2024

La política y los mundiales: un amor para toda la vida

A menos de un mes del mundial que se celebrará en Qatar, desde Nota al Pie traemos un repaso de la historia de los mundiales marcados por la política y la violación de los derechos humanos.
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El gobierno de facto encabezado por Jorge Rafael Videla entregando la copa en el Estadio Monumental. Créditos: Télam

“Los que creen que el deporte no tiene nada que ver con la política o no saben nada de deporte o no saben de política”. Esta memorable frase surgió en una charla entre Gerardo Caetano, exfutbolista e historiador uruguayo; y Ezequiel Fernández Moores, periodista argentino de destacado paso por el New York Times.

Y la verdad es innegable. Es imposible pensar en el fútbol sin la política. Un torneo de barrio, por más pequeño que sea, suele poseer una rosca política de fondo. Imaginen lo que podría suceder en la cita más importante del deporte rey: el Mundial.

Imaginen ahora que la organización de este mundial estuviese a cargo de países que se encuentran bajo una dictadura militar. Si desaparecían, torturaban y mataban gente, poco les costaría arreglar un partido o tener roles preponderantes en el ente máximo: la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado).

Un ejemplo para ponernos a tono

Uno de los ejemplos más citados es el caso de Carlos Alberto Lacoste, hombre de confianza de Emilio Massera, primo de Rafael Videla y amigo personal de Leopoldo Fortunato Galtieri

Este militar, que ocupó brevemente la presidencia de la Nación (de facto) durante la segunda semana de diciembre de 1981, controló hasta el último detalle del Mundial Argentina 1978. Incluso, llegó a ser vicepresidente de la FIFA.

Lacoste lideró la acción de propaganda estatal que desplegó el gobierno militar durante el Mundial Argentina 1978, que ganó el país en medio de una salvaje política de represión. 

Y como este ejemplo, podemos citar varios más. A continuación, Nota Al Pie desarrollará en profundidad este caso y otros de suma trascendencia en el evento máximo del fútbol mundial.

Italia 1934: la mano dura del Duce

El segundo Mundial de la historia (tras Uruguay 1930), y el primero disputado en Europa, cayó en manos de la Italia de Benito Mussolini, quien utilizó la máxima cita deportiva como propaganda de su régimen. Además, manejó a gusto y placer sus influencias para nacionalizar jugadores e influir en los árbitros.

De este mundial participaron 16 equipos y como primer dato destacado, se notó mucho la ausencia de los uruguayos. Los vigentes campeones se mostraron enojados con los italianos por no asistir al primer mundial celebrado en tierras orientales cuatro años atrás.

Por orden directa de Benito Mussolini, una vez conocida la designación de Italia como organizadora, se comenzó a permitir la llegada de jugadores de otras nacionalidades con ascendencia italiana, para luego nacionalizarlos.

Estos fueron los casos del brasileño Anfilogino Guarisi y de los argentinos Attilio Demaria, Enrique Guaita, Raimundo Orsi y Luis Monti. Luis Monti, quien años atrás había sido el autor del gol con el que Argentina derrotó a Estados Unidos en la semifinal del Mundial de Uruguay, se convirtió en el único jugador en jugar dos finales del mundo con dos selecciones distintas.

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Gianni Infantino, presidente de FIFA y Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Qatar. Créditos: Sporting News

El aporte del Duce

Para entender la influencia de Mussolini en ese mundial, hay que ir hasta los cuartos de final. Allí, la Azzurra se enfrentó a España, este último gran favorito para llevarse el encuentro. En los 120 minutos, que incluyeron la prórroga, el partido terminó empatado y se debió jugar un desempate.

Al día siguiente, producto del fuerte juego de los italianos y las permisiones de los árbitros, España presentó siete bajas de los once titulares. Uno de ellos, con dos costillas rotas y la imposibilidad de jugar. 

España perdió aquel encuentro por un gol a cero, anotado por Giuseppe Meazza tras una clara falta, según las crónicas de la época, sobre Juan Nogués. Además, se comentó que dos goles absolutamente legales, obras de Luis Regueiro y Jacinto Quincoces, fueron anulados a España.

Demás está aclarar la anécdota macabra de la final, entre los italianos y la Selección de Checoslovaquia (actual República Checa). En aquella oportunidad, el Duce, junto con un grupo de asesores, ingresó al vestuario local. 

Imponiendo condiciones, le manifestó al entrenador Vittorio Pozzo y jugadores que la victoria era el único resultado posible. Muchos jugadores manifestaron sentirse amenazados de muerte ante esas palabras.

México 1970

Fue la primera cita mundialista organizada por la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF). Se llevó a cabo en México y fue la última exhibición de Pelé en Brasil, alzándose finalmente con la gloria.

Sin embargo, este destino exótico en aquel momento, estaba atravesado por una de las características de la región en esa época: la dictadura y el autoritarismo. Gustavo Díaz Ordaz, presidente de turno y en conjunción con el PRI (Partido Revolucionario Institucional), fueron señalados como autores intelectuales y materiales de uno de los días más oscuros de México.

El 2 de octubre de 1968 se produjo la matanza de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), conocido como la Masacre de Tlatelolco. Además, fallecieron integrantes de sindicatos y miembros de la sociedad civil. Es considerado uno de los hechos más oscuros del país.

Estos hechos fueron considerados por los órganos deportivos internacionales (FIFA y COI (Comité Olímpico Internacional), y hasta por la misma ONU (Organización de las Naciones Unidas), como actos de barbarie y crímenes de lesa humanidad, por lo cual la candidatura de la Copa del Mundo de 1970 estuvo en riesgo. 

¿Y adivinen qué sucedió? Como suele ocurrir, el show debió continuar. Al igual que los Juegos Olímpicos de México 1968, el evento se llevó a cabo y con el silencio de sus gobernantes. El mundial, para colmo, fue emblemático. 

Leyendas como Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Bobby Moore, Gordon Banks y Teófilo Cubillas mostraron todo su talento en el torneo. El campeón del certamen fue un Brasil aplastante, para entonces el primer país en ganar tres títulos. Además, con el lujo de ser encabezados por Pelé, uno de los mejores en la historia del fútbol.

Argentina 1978

EL 24 de marzo de 1976 se produjo el último y más cruento golpe de estado vivido en nuestro país. Jorge Rafael Videla llegaba al poder, en lo que sería la más larga y terrorífica dictadura cívico militar que sufrió Argentina (1976-1983). Y para muches, resulta difícil desasociar la dictadura del Mundial.  Automáticamente, viene a la cabeza Argentina 78

El fútbol, así como en Italia y en México, fue utilizado como una coartada de la dictadura. El evento ofreció su pantalla política para desviar la atención del público presente y los medios internacionales, mientras se producían los crímenes de lesa humanidad más terribles en el país.

Las primeras campañas para boicotear el mundial provinieron del diario Le Monde de Francia en octubre de 1977. Los represores se adelantaron a la jugada y lo definieron como una campaña en contra del país y comenzaron a accionar.

“La República Argentina es objeto de una intensa campaña de desprestigio a nivel internacional instrumentada por bandas terroristas que actuaron en nuestro país y que, actualmente, se encuentran operando en el exterior”.

Hace unos meses, apareció un documento redactado por la Marina el 15 de agosto de 1977 para contrarrestar aquella llamada Campaña Antiargentina. La orden del canciller Oscar Montes, un marino condenado por delitos de lesa humanidad fallecido en 2012, fue firmada y enviada a las diferentes embajadas por el capitán de fragata Roberto Pérez Froio.

La historias detrás de Argentina-Perú

Tal era la necesidad de éxito que tenían los militares, que influyeron directa o indirectamente en el resultado de un partido, muy recordado por el público argentino. En el último partido de la segunda fase, Argentina necesitaba ganar por cuatro goles a Perú para pasar a la final. 

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El mundial de Italia 1934 estuvo marcado por el fascismo europeo. Créditos: AP

Con una diferencia menor, la final la disputarían Brasil y Países Bajos. Sin embargo, el conjunto dirigido por Cesar Luís Menotti ganó por 6 a 0 al conjunto incaico, clasificando a la final que, a la postre, obtuvo tras vencer 3 a 1 a la naranja mecánica para obtener su primera Copa del Mundo.

A pesar de que ninguno de los jugadores peruanos lo admitió públicamente, es bien sabido que Videla ingresó al vestuario visitante y ofreció una “charla” elevada de tono que no trascendió en el tiempo como correspondía. Semanas después, el gobierno argentino realizó una donación económica no reembolsable al país incaico, sin ninguna explicación oficial.

Además, el foco mediático estuvo centrado en el desarrollo del evento, lo que permitió que se taparan violaciones de derechos humanos, desapariciones y asesinatos enmarcados en la dictadura. Incluso, a metros del Estadio Monumental Antonio Liberti, sede de la final, se cometieron varios de esos crímenes en la Escuela Mecanizada de la Armada (ESMA)

Una apostilla de España 1982

El mundial de 1982, celebrado en España, tuvo un hecho muy particular. La humilde selección de Kuwait se enfrentaba a un peso pesado como Francia. Tras un empate con Checoslovaquia, los africanos llegaban con mucho optimismo al choque.

Tras resistir duramente media hora del compromiso sin recibir goles, Francia encontró el primer gol y rompió el partido, ampliando el score en un par de oportunidades más. El conjunto encabezado por Michel Platini se imponía 3 a 0 a los 48 del primer tiempo.

Abdullah Al-Buloushi convirtió el descuento faltando quince minutos, devolviendo algo de esperanza al elenco árabe. Pocos minutos después, esas esperanzas se esfumaron cuando Alain Giresse marcó el cuarto gol.

Sin embargo, los jugadores kuwaitíes se quedaron congelados por confundir una silbatina del público con el silbato del árbitro. Ante las desmedidas protestas y disgustado por la supuesta injusticia, el jeque Fahad AL-Ahmed, príncipe de Kuwait y también presidente del fútbol de esa nación, irrumpió en el campo.

Desquiciado por la injusticia contra su equipo, increpó al árbitro y amenazó con retirar a su equipo de la cancha. Finalmente, el juez Miroslav Stupar detuvo el juego y dio marcha atrás con su decisión. Anuló el gol y el partido se reanudó.

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