Jul 19, 2021 | Cuidándonos

Las doulas: compañeras imprescindibles en las etapas del embarazo (Primera parte)

Nota al Pie dialogó con dos doulas de Tres Arroyos y una mujer que fue acompañada por una de ellas.

Doula
En trabajo de parto junto a una doula y la pareja Crédito: Halitus.

En la ciudad de Tres Arroyos, Provincia de Buenos Aires, existen aproximadamente cinco doulas. Las féminas acompañan a otras mujeres y personas gestantes durante la gestación, el trabajo de parto, el parto, el nacimiento, el puerperio y la crianza. 

Algunas doulas lo hacen sólo en alguna etapa determinada, por ejemplo, la gestación y el parto o en otros casos sólo el puerperio, que es el período posparto.A su vez se encuentran en una disputa permanente con un sistema de salud patriarcal. El cual en múltiples ocasiones ha vulnerado los derechos de las mujeres y personas gestantes, violentado sus cuerpos, deseos e ideas de cómo quisieran que hubiese sido el nacimiento de su hije.  

Una doula es una mujer que se pone al servicio de otra mujer o persona gestante acompañándola desde lo emocional, conteniéndola y brindándole información. También, fortaleciéndola desde lo físico y empoderándola. Generalmente, muchas de ellas ya han transitado la experiencia de la maternidad; por ende, saben bien qué es lo que necesita y está experimentando la mujer o persona gestante. 

El 1° Índice Nacional de Violencia Machista impulsado por #NiunaMenos contempló en las encuestas la violencia obstétrica. Los resultados al respecto se pueden ver en el informe ejecutivo final del índice. Según el informe, “El 77 % de las mujeres entrevistadas, sufrió al menos una situación de violencia obstétrica”. 

Allí también se mencionan los porcentajes vinculados a las distintas formas de violencia ejercidas por el personal de salud: sobrenombres o diminutivos hacia la mujer por creerla incapaz de comprender el proceso de parto; impedir el contacto inmediato con el hije; negarle el derecho a estar acompañada por alguien de confianza, burlas acerca de su comportamiento, entre otras. 

La doula acompaña y empodera

Una de las doulas de la ciudad, Marina León, conversó con Nota al Pie y contó que una de las cosas que hace son los llamados grupos de crianza. “En esos grupos se habla de puerperio, podemos decir lo que nos pasa y lo que sentimos en esos momentos”, contó. 

Marina también es profesora de expresión corporal con orientación en la parte terapéutica, docente de embarazo y nacimiento eutónico, formada en esfera dinámica terapéutica para embarazadas, terapeuta de masaje tailandés y formada en crianza y desarrollo infantil. Todo este recorrido académico permite a León desarrollarse como doula, acompañando a la mujer o persona gestante desde múltiples conocimientos vinculados con este acompañar, que enriquecen su labor.

León a su vez realiza un trabajo corporal consciente “donde la mujer comienza a contactar con su cuerpo, lo moviliza, abrimos articulaciones, estiramos; para estar mucho mejor durante la gestación”. Todo este trabajo se desarrolla “desde la información. La pasamos por el cuerpo, lo que es un parto fisiológico, una contracción”. 

Desde la eutonía, disciplina corporal con fines terapéuticos, “hay un recurso que para mí es maravilloso que es el sonido de la O. Éste ayuda a poder sobrellevar esas contracciones de dolor, lo que hace es aflojar las tensiones”. Asimismo “la mandíbula y la cavidad bucal están conectadas con el suelo pélvico, con la vagina. El abrir y el soltar las tensiones de esa zona, hacen que soltemos y aflojemos las tensiones del suelo pélvico, de la vagina”.

La doula además de dar información, también “sirve en todo lo que se necesite. En mi caso acompaño partos domiciliarios y hago jugos, licuados, limpio el baño. Pienso que el término Doula, tanto del hindú como del griego vienen bárbaro, -mujer experimentada y mujer o persona que sirve-”, expresó. 

De todas formas, relató León, las doulas dan recursos, información, que luego en el trabajo de parto pueden no utilizar y “necesiten otra cosa”. Pero teniendo la información y los recursos puede “tomar su propio camino; sus propias decisiones”. La doula sólo acompaña, “la decisión está en la mujer gestante”, afirmó.

Destrabando mitos 

Las doulas, aparte de ser compañeras en el proceso de parto se encargan de destrabar mitos. Uno de ellos “es que tu leche no lo alimenta, que la leche es aguada, que es difícil darle la teta, que duele, no duele. Si hubiese un buen agarre, una buena postura del bebe no tendría que doler; entonces por eso es importante acompañar esos momentos”, sostuvo León.

A la vez que contó que “a veces te programan una cesárea porque es muy grande el bebé. En realidad, si la mujer está sana va a poder parir al bebé que gestó. Si es cabezón, su cabecita es cartílago todavía, no es hueso. Entonces cuando sale se va amoldando al pasaje de la pelvis y de la vagina o sea que no puede causar ningún problema, son mitos”.

En ese sentido manifestó: “Yo digo que hay como un fueguito interno que está apagadito y de repente empieza a tener la información; comienza a sentirse a ver qué es lo que quiere. Ese fueguito va siendo cada vez más grande, se va empoderando y va sabiendo por dónde quiere ir”.

También recalcó que «la gestación, el parto, el nacimiento, el amamantamiento tiene que ver con nuestra sexualidad. Cuanto más conectadas con nuestra sexualidad estemos, cuanta más información tengamos; vamos a estar más preparadas para un parto”.

Y agregó que las mujeres y personas gestantes “cuando tenemos la información y estamos super empoderadas; igualmente no nos dejan ser protagonistas. El sistema médico todavía sigue siendo muy fuerte y no nos acompaña. La formación del médico sigue siendo una formación muy patriarcal”. 

Verónica en la esfera junto a su compañero durante el proceso de parto Foto: gentileza de Verónica Zucco

Experiencia con una doula contada en primera persona

Nota al Pie también dialogó con Verónica Zucco, una mujer que vivió la experiencia de tener a su hije en su casa junto a su compañero, la doula Marina León y una partera. 

Con León, por ejemplo, realizaban actividad física para colaborar con la flexibilidad de las articulaciones. También hablaban sobre “dar el pecho, cómo son los primeros meses del bebé y luego del parto también hacíamos círculos de crianza”.

Zucco ya se venía preparando. Tenía, por ejemplo, una playlist de YouTube con canciones que hablaban del parto. Cuando comenzó el trabajo de parto “llamé a Marina y a la partera, y les dije: tranquilas, porque todavía falta. Primero quería tener intimidad. Me metí en la bañera con un tecito de lavanda para relajarme y con la musiquita. Cuando las contracciones empezaron a ser un poco más fuertes ahí ya les dije que vayan viniendo”, narró.

Parto respetado

“Marina tiene una energía muy maternal y muy protectora, te hace sentir muy segura. Entonces era fácil poder sobrellevar esa sensación de las contracciones o las expansiones como las llama Marina”, describió. “Su trabajo para mí es sagrado porque empodera a la mujer y nos da esa seguridad que necesitamos”, destacó.

Una vez que se iban los dolores de parto, respiraba y la doula le hablaba. Primero estuvo en la esfera, después “caminé un poquito, luego estuve abrazando a mi pareja. Ya para lo último me senté en el silloncito de parto, en donde estás como en cuclillas y mi pareja estaba atrás mío abrazándome; y yo en esa posición me ayudaba con el banquito hacer fuerza y ahí pujábamos y nació Ángela y fue hermosísimo”, detalló.

“Cuando nació enseguida me la pusieron en el pecho y enseguida se prendió a la teta. Es un momento tan hermoso, le dimos la bienvenida, le hablamos, fue ahí el quedarnos así, los tres éramos uno”, subrayó. La doula y la partera “se quedaron un ratito porque había que cortar luego el cordón umbilical. Fue todo muy armonioso, muy hermoso, mucha alegría y mucha intimidad”.

La importancia de la ambientación

El ambiente en la casa de Verónica “estaba oscurito, con luces tenues”. En ese entonces hacía mucho calor, por ende, al momento de nacer la beba; la doula le pasó “una toalla por la cabeza para secarme la transpiración y Angela observaba todos los movimientos”. 

Embarazada Crédito: Yan Krukov en Pexels

“Marina me decía: un bebé nacido en un ambiente respetado donde la luz es tenue, puede observar y puede seguir los movimientos. Un bebé que nace en un lugar donde hay mucha luz generalmente cierra los ojitos y se mete para adentro; porque están tan protegidos dentro del vientre; que salir a un lugar así con tanta luz les hace mal”, detalló.

Para parir en su casa, Zucco tuvo que «hacer todo un trabajo de deconstrucción: Pero el norte mío era saber que el nacimiento te condiciona”. “Si yo tuve un embarazo super tranquilo, en un ámbito de felicidad; mi hijo crea una red neuronal acorde al mundo que yo le estoy contando cómo es. En cambio, si yo vivo en un ambiente hostil, ese bebé crea otra red neuronal acorde a ese mundo desfavorable”, describió. 

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