
Cada 4 de junio se conmemora el Día Mundial de la Fertilidad, una fecha que busca generar conciencia sobre la salud reproductiva y la planificación familiar. En diálogo con Nota al Pie, el obstetra del Hospital Italiano y autor del libro “La caída de la natalidad: lo bueno y lo malo”, Mario Sebastiani, reflexionó sobre los cambios demográficos que atraviesa Argentina, la necesidad de pensar la fertilidad desde edades tempranas y los desafíos que enfrenta una sociedad donde cada vez nacen menos niños.
La caída de la natalidad es uno de los fenómenos demográficos que más debate genera en la actualidad. Mientras algunos sectores la observan con preocupación por sus posibles consecuencias económicas y sociales, otros la interpretan como parte de una transformación cultural vinculada a nuevas formas de construir proyectos de vida. Para Sebastiani, se trata de un escenario complejo que no puede analizarse únicamente desde una perspectiva negativa.
“La caída de la natalidad es un cambio rotundo en la sociedad con sus buenas y sus malas. Las malas pueden estar relacionadas con la economía, (tener una fábrica de juguetes, o de ropa de niños, o una maternidad y una neonatología) pero también es cierto que hoy los niños que nacen, mayormente, son deseados y planificados, se ha corrido la edad de la maternidad lo que habla de una decisión a conciencia parte de las mujeres. Es probable que la riqueza sea igual o en aumento y entonces haya más dinero para los niños y jóvenes y la tercera o cuarta edad. Por ello es un desafío. Y está en nosotros administrar este nuevo escenario”, sostuvo durante una entrevista con Nota al Pie el Dr. Sebastiani.
Más allá del debate sobre los nacimientos, el Día Mundial de la Fertilidad también pone el foco en la salud reproductiva. Desde el Hospital Italiano remarcaron que mantener hábitos saludables, realizar controles médicos periódicos y prevenir enfermedades de transmisión sexual son aspectos fundamentales para preservar la fertilidad a futuro. En ese aspecto, Sebastiani consideró que la educación y el acceso a información confiable son herramientas centrales para que las personas puedan tomar decisiones informadas sobre sus proyectos reproductivos.
– ¿Qué diferencias observa entre Argentina y otros países que atraviesan procesos similares de descenso de nacimientos?
Uno de los hallazgos más importantes y plausibles en nuestro país es que la disminución se ha dado tanto en las mujeres más aventajadas como en las menos. El embarazo adolescente ha disminuido un 50 % gracias al Plan ENIA (Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia). Espero que esta tendencia se mantenga a pesar de la desfinanciación de este programa. Ante la baja de la natalidad la salud pública y la seguridad social deberán diseñar nuevos esquemas de atención y definitivamente regionalizar el sistema de salud.
-¿Qué errores o falsas creencias aparecen con frecuencia cuando se habla de fertilidad en redes sociales y en la IA?
No es la búsqueda de los errores sino buscar la sinergia entre la clínica y lo que ofrecen las IA. La IA como lo hizo internet o Google dieron más información a la población lo cual democratizó el conocimiento. Creo que ha mejorado la relación médico paciente. La IA ofrece un panorama más completo que, a veces, escueta consulta “face to face”. Aunque esto no quiere decir que un profesional de la salud no deba intervenir.
-Durante mucho tiempo la fertilidad se pensó casi exclusivamente desde las mujeres, ¿Qué cambios observa hoy en la participación de los hombres?
Sesgo habitual en la sociedad no solo para la fertilidad sino para cualquier otro aspecto. El papel de la mujer ha estado siempre relacionado a un estatus menor con respecto del hombre. Todavía se discute si los cupos femeninos son razonables. Y para colmo se habla de la meritocracia de los hombres. Mientras el femicidio arrasa con la vida de las mujeres, los hombres están preocupados por las falsas denuncias.
Entiendo que hoy la fertilidad se analiza en ambos cuerpos, pero el protagonismo de la fertilidad aún lo llevan las mujeres. No es la misma actitud de aceptación de la renuncia a la genética propia por parte de las mujeres que de los hombres. Claramente hay que estudiar a ambos sexos y dar pautas de higiene en ambos con respecto a la fertilidad futura.
-Si tuviera que derribar un único mito sobre fertilidad, ¿cuál elegiría?
Que la fertilidad desmejora con la edad, pero que los hijos hay que tenerlos como un acto de responsabilidad y para ello es probable que con la edad haya un poco más de dificultades biológicas, pero un mejor escenario para el futuro hijo.

