
Kristalina Georgieva llegó este lunes a la Argentina invitada por Javier Milei con el fin de respaldar el programa económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un momento en que el Gobierno busca mostrar estabilidad fiscal y acumulación de reservas, pero enfrenta dificultades en el empleo, la actividad productiva y la construcción.
La directora gerente del organismo mantuvo reuniones con el Presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, y brindó una conferencia de prensa con el ministro. El martes recorrerá el yacimiento Loma Campana, en Vaca Muerta, junto al presidente y CEO de YPF, Horacio Marín. La agenda oficial funciona como una postal del rumbo económico que el Gobierno busca exhibir: ajuste fiscal, respaldo del FMI y una apuesta estratégica por los hidrocarburos como fuente de divisas.
¿Cuál es el marco de la visita?

La visita se produce bajo el programa de Facilidades Extendidas por 48 meses aprobado en abril de 2025, por unos 20.000 millones de dólares. En mayo de este año, el FMI autorizó la segunda revisión del acuerdo y habilitó un nuevo desembolso de aproximadamente 1.000 millones de dólares. En total, los desembolsos acumulados alcanzaron unos 15.800 millones de dólares.
El programa establece para 2026 una meta de superávit primario equivalente al 1,4% del PBI y exige continuar con la acumulación de reservas. En ese marco, el resultado fiscal de junio encendió una señal de alerta: el Sector Público Nacional registró un déficit primario de 696.843 millones de pesos y un déficit financiero superior al billón. El Gobierno, sin embargo, sostiene que el resultado acumulado del primer semestre todavía mantiene el cumplimiento de las metas acordadas con el organismo.
El último encuentro presencial que mantuvo el Presidente con la directora del FMI sucedió en septiembre de 2025 en Nueva York. Mientras que Caputo había hablado con ella en abril del presente, en Washington, durante las reuniones primaverales del FMI y el Banco Mundial. La última visita de una directora general del FMI pasó en 2018, cuando Christine Lagarde vino dos veces a Buenos Aires y se reunió con el entonces presidente Mauricio Macri, con quien luego coordinaron aquel inédito acuerdo por 57.000 millones de dólares.
Actualmente, Argentina es el país que más debe al FMI. Para el 23 de julio de 2026, la deuda llegó a los 42.552 millones de DEG, concentrando el 34,5% de los créditos pendientes de cobro del organismo. Casi cuatro veces mayor que Ucrania, segundo país que se encuentra en la lista de los principales deudores con 10.940 millones de DEG.
¿Qué dijo Kristalina Georgieva?

La titular del FMI advirtió por el momento en que se encuentra Argentina en cuanto el empleo y las pymes y sobre el “estancamiento” que muestra la construcción durante la gestión de Milei. “Sabemos que hay que crear puestos de trabajo para que haya consumo y que mayor cantidad de empresas sean prósperas. Sé que la transformación del país que atraviesa es difícil”, agregó.
Manifestó su respaldo al Gobierno, porque, según ella, “lo que nos muestran todos los indicadores es una escena más saludable”. No obstante, también destacó que “Argentina no tiene un alto porcentaje de desempleo, pero gran parte del empleo es informal”. Al mismo tiempo que afirmó que no ven “la necesidad de que la Argentina tenga que volver a solicitar un financiamiento adicional del Fondo”. Además, explicó que no está preocupada por la posición externa de Argentina debido a la evolución de las reservas internacionales y resaltó: “No me preocupa Argentina, que Argentina no tenga el dinero para pagar. Miro al Banco Central aquí presente. Sigan comprando, sigan comprando”.
El martes, Georgieva visitará el yacimiento Loma Campana en Neuquén. Va a recorrer el área hidrocarburífera junto al presidente y director ejecutivo de YPF, Horacio Marín. La recorrida por Loma Campana busca mostrar el papel estratégico que el Gobierno le asigna a Vaca Muerta como futura fuente de divisas y uno de los pilares de su estrategia para fortalecer la posición externa del país.
El respaldo de Georgieva llega en un momento en el que el Gobierno necesita convertir los resultados macroeconómicos en una mejora concreta de la actividad. La propia titular del FMI reconoció durante su visita las dificultades que atraviesan el empleo, las pequeñas y medianas empresas y la construcción. El organismo sostiene que la salida pasa por profundizar las reformas estructurales, entre ellas la flexibilización de los mercados laborales y la apertura de la economía. Así, las mismas políticas que el Fondo presenta como el camino hacia el crecimiento son también las que generan cuestionamientos por sus efectos sobre el trabajo y la producción local.

