
Este martes iniciaron las primeras protestas en los aeropuertos de Bariloche y Calafate, en el marco del paro nacional convocado por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). La medida de fuerza es para reclamar la inmediata reapertura de las paritarias de la Administración Pública Nacional con el fin de recomponer el poder adquisitivo de los estatales.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ATE llevará adelante una concentrará a partir de las 11 en la zona de Costa Salguero, sobre la avenida Costanera Rafael Obligado y Jerónimo Salguero. Además, se realizará una conferencia de prensa desde las 12 en el Aeroparque Jorge Newbery, donde se espera la presencia de dirigentes nacionales para fijar la posición del gremio frente a la política salarial del Gobierno.
La jornada de lucha se extenderá a otros servicios y organismos estratégicos del Estado. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y distintos entes de ciencia y tecnología, como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), también se manifestarán. En el caso del INTI, la protesta es en repudio del anuncio del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sobre la eliminación de más de 900 servicios.
Según se informó, únicamente se asegurarán vuelos sanitarios y de Estado, mientras que organismos como PAMI y ANSES atenderán exclusivamente emergencias. Asimismo, solo se garantizan guardias mínimas en hospitales y atención de urgencia en centros asistenciales de niños, adolescentes y adultos mayores.
Esta medida fue resuelta a comienzos de abril en la reunión del Consejo Directivo Nacional de ATE, de la cual participaron los 24 secretarios generales provinciales. El gremio anticipó que las protestas se multiplicarán en los distintos organismos estatales mediante asambleas, radios abiertas y ruidazos, entre otras modalidades.
Por su parte, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, señaló que el contexto social comienza a respaldar los reclamos del sector. “Quedaron atrás la campaña de desprestigio y la estigmatización sobre el empleo público”, aseguró y agregó “ya todos se dieron cuenta de que no había ñoquis y que los recortes sobre el Estado no beneficiaron a nadie, sino que se tradujeron en una fenomenal pérdida de derechos para toda la sociedad”.
Además, el dirigente se refirió criticó la agenda presidencial y advirtió que el conflicto puede profundizarse si no obtienen respuestas. “Mientras los trabajadores estamos en el país esperando respuestas y un aumento salarial, el presidente se hace el cantante en Israel. Ya no soportamos más las payasadas y los papelones de Milei. Se terminó”, sostuvo. “Si no hay plata para los trabajadores, no habrá paz para el Gobierno. La conflictividad va a escalar y no será nuestra responsabilidad”, remarcó.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), conformado por más de 140 organizaciones gremiales de distintas centrales obreras, estimó que cada trabajador perdió en promedio 11.917.049 pesos en el sector público y 2.274.545 pesos en el sector privado en los últimos dos años. Según el informe, la pérdida total de los asalariados asciende a 58 billones de pesos durante el actual gobierno.

