
“Siempre tuve la certeza y la ilusión de que con el papa, nos íbamos a reencontrar acá en Argentina”, comentó Jorge Ignacio Bergoglio, hijo de María Elena, hermana menor del ex cardenal, Jorge Mario Bergoglio.
José, desarrolló su crianza y labor solidaria en Ituzaingó pero desde mayo del 2025, reside en la localidad bonaerense de General Rodríguez, junto a su esposa, Lucía Rodríguez y su pequeña bebé, Sophie.
Durante la entrevista que nos concedió antes de que se cumpliese el primer año de la muerte del primer Papa latinoamericano, que conquistó el corazón de la gente por su profunda sencillez y humildad, esbozó lo que está transitando por el duelo.
El 21 de abril del 2025, el mundo se conmovió con la noticia de la muerte del ex líder religioso argentino, falleció a los 88, a causa de un derrame cerebral que le provocó un coma y posteriormente un fallo cardiocirculatorio irreversible.
Una charla que evoca sentimientos sobre el Papa Francisco

José Ignacio Bergoglio, siempre utilizó el apellido de su madre, y se lo conoce además porque en 2015 creó la ONG, “Haciendo Lío”, con el objetivo de ayudar a personas carenciadas. El nombre estuvo inspirado en un discurso del papa en la Jornada Mundial de la Juventud del 2013 (Brasil).
La última vez que vio al papa Francisco, fue cuando viajó a Roma en el 2024. “Más allá de que fue un viaje especial porque hace algunos años no lo veía; en ningún momento sentí que era un encuentro con sabor a despedida. Estuvo con gripe y alternaba entre la silla de ruedas y un bastón. De hecho, cuando le dieron de alta en el hospital y después regresó al Vaticano, el comentario entre amigos y familiares, fue: “Tenemos a Jorge Mario Bergoglio para diez años más”.
–En tu trato, ¿cómo le decías, tío o papa Francisco?
En lo personal, telefónico, era tío. Cuando hablaba a través de los secretarios o por correo electrónico, siempre dejaba un mensaje para el papa Francisco. No hubo protocolo más que el familiar y obviamente, siempre con respeto y los chistes quedaban para el cara a cara.
–¿El papa Francisco es irremplazable?
Obviamente lo dije en su momento y sostengo que no puedo mirar a Roma, ni al Vaticano. Me resulta difícil no ver a Francisco; lo digo como sobrino, como católico argentino y latinoamericano. Puedo estar en Instagram, aparece un video y cuando veo que es el papa León XIV, paso de largo. No puedo seguir su agenda, sus actividades.
–Es un sentimiento normal sobre todo cuando se pierde a un ser querido.
Sé que forma parte de la esencia del ser humano, y de encariñarse lo cual genera estas cosas. Sin duda es injusto, pero en general el argentino es muy profundamente nostálgico, no soy una excepción a esa regla. Pero también hay un paralelismo que digo cuando se nos fue Juan Pablo II, fue un hombre santo, marcó un antes y un después en la Iglesia y en la humanidad.
Cada papa, dejó huella, aunque algunos han sido más carismáticos que otros.
Tuvimos al papa Benedicto XVI, fue una figura que no emanaba lo que fue Juan Pablo II, aunque tuvo el tremendo acto de coraje de renunciar y dar un paso de costado, entendiendo que no tenía fuerzas para seguir con su papado.
El Espíritu Santo, a través de los cardenales, eligió a Jorge, apenas salió al balcón con sus primeras cinco o seis palabras, e impartió la bendición,“Urbi et Orbi”, se metió en el bolsillo a los feligreses. Estaba y estuvo en el corazón de todos, posteriormente pidió una oración por Benedicto XIV.
–¿Cuál es el legado que te dejó Francisco?
Puedo decir que me marcó y me llevó a pensar mucho. A los 15 años, me guió a involucrarme en la militancia social y política de la cual participé activamente durante muchos años.
Fui un dirigente y me aboqué mucho a lo social dejando completamente de lado de lo político, y posterior a eso, surgió la posibilidad de asumir una responsabilidad en un rol institucional en mi trabajo dentro de la ANSES y decidí que no podía estar en los dos lados, me aboqué totalmente a mi trabajo.
Todo me hace pensar cada vez que tengo que tomar una decisión digo: “¿Qué me diría Jorge?”, mirando su crucifijo, cerrando los ojos, respirando hondo. Las enseñanzas son muchas.
Obviamente la humildad, la vocación de servicio, del cuidado de la casa común, la austeridad, el trabajo incansable por la paz. No nos olvidemos que fue un líder que se despojó del supuesto poder que te da ser un líder, y se arrodilló frente a una autoridad política pidiéndole por la paz para que cese la guerra.

El papa Francisco dejó huella por siempre ser frontal y abierto a ciertos temas que habían sido tabú.
Supo leer muy bien la apertura que necesitaba la Iglesia Católica. Dejó su visión de la comunión como un encuentro con Dios. Expresó que no se puede juzgar a nadie por su orientación sexual.
También hablaba de una iglesia de puertas abiertas. Sobre los divorciados, dijo “que no son personas excomulgadas”, había que apoyarlos y no apartarlos de la Iglesia.
Ha pasado un año de su muerte, ¿cómo has pensado transitar esa fecha con tu familia?
No sé si es muy católico lo que voy a decir, pero yo no tengo ninguna duda que entre abril y septiembre del 2025, cuando nació mi hija, Jorge estuvo con ella, la cuidó y la preparó para llegar a este mundo. Lo que puedo hacer en su nombre es regalarle el último rosario que me obsequió. Sé que no lo va a conocer personalmente, pero en algún momento la vida me va a volver a dar la oportunidad de viajar.
Vamos a ir a la Basílica de Santa María la Mayor, le contaré quién descansa ahí, quién fue, porqué está y porqué hicimos tantos kilómetros para saludarlo. Ella no eligió portar el apellido que tiene, a diferencia mía, que lo decidí. Es importante que conozca la historia de su familia, la tierra de sus antepasados.
El 21 de abril, será una fecha que nos marcará con un baño de realidad y en familia vamos a rezar, decirle que lo extrañamos, pero que sabemos que le hubiera gustado que seamos fuertes.

