
“Cada vez que quisieron desmantelar la ciencia, hubo una comunidad que salió a defenderla”. Con esta frase se presenta la muestra “Ciencia en lucha. Resistencia y movilización de la comunidad científica y universitaria en la Argentina reciente”, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FAHCE), de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La exposición se puede visitar de forma gratuita hasta fines del mes de abril, en la planta baja del edificio C de la casa de estudios. La misma se encuentra en la intersección de las avenidas 122 y 52 de la capital bonaerense.
La exhibición se da en el marco del Día de la Investigadora y el Investigador Científico, que cada 10 de abril conmemora el natalicio de Bernardo Houssay. El argentino fue el el fundador del CONICET y el primer latinoamericano en ganar el Premio Nobel de Medicina, en 1947, por sus investigaciones sobre la hipófisis.
La fecha reconoce el trabajo de quienes impulsan el desarrollo científico, la soberanía y el conocimiento en el país. En un contexto donde día a día se profundiza el desfinanciamiento a las instituciones académicas, la comunidad universitaria platense recuerda las luchas pasadas para encarar la pelea actual.

Crónica de un ajuste anunciado
El recorrido de “Ciencia en lucha” recupera aquellos momentos significativos desde la década del ’90 hasta la actualidad, en los cuales la comunidad científica y universitaria asumió roles decisivos de organización frente a las políticas recesivas de ajuste y desmantelamiento del sistema argentino.
Comienza desde los gobiernos de los presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa, que, aseguran, “impactaron negativamente tanto en la investigación que se realizaba en las universidades nacionales como en los organismos científicos (CONICET, INTI, INTA, CONEA)”.
Este sistema fue “una de las tantas variables de ajuste de un gobierno que buscaba achicar el Estado y reducir lo público a su mínima expresión”, manifiestan los paneles de la muestra.
Así, rescata de la memoria el momento en que el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, mandó a “lavar los platos” a la socióloga Susana Torrado, luego de que criticara las cifras oficiales de la desocupación. “La reacción fue inmediata: movilizaciones y acciones públicas para poner en valor el trabajo científico y responder a los discursos sobre la supuesta inutilidad de las ciencias humanas y sociales”, comparte la exposición.
También se remonta al año 2000, cuando el entonces Secretario de Estado Dante Caputo (¿te suena el apellido?), anunció un plan para transformar CONICET. Este incluía cierre de ingresos y eliminación del escalafón del investigador. Otra vez, gracias a la lucha de la comunidad científica se frenó la iniciativa y se evitó el desmantelamiento del organismo.
Más tarde, a fines de 2016, la restricción de acceso a la carrera de investigador en el CONICET causó una reacción en todo el país. Hubo ocupaciones de los Centros Científicos y Tecnológicos de esa institución, y del entonces Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT). La lucha logró que ninguno de sus integrantes se quedara sin trabajo.
A su vez, en 2018, se degradó el MINCyT al rango de Secretaría, pasando a depender del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Esta medida fue parte de una reestructuración de gabinete que redujo ministerios ante una crisis presupuestaria y generó protestas en la comunidad científica.
La muestra destaca que en respuesta a las medidas que tomó el gobierno de Mauricio Macri, se creó la Asamblea de Ciencia y Técnica en La Plata, así como la primera junta interna de ATE CONICET fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Desmantelamiento a las universidades argentinas
Hoy, los centros de estudio atraviesan otra crisis marcada por nuevos ajustes. A fines del mes de marzo, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), compartió cuál es la realidad de las instituciones que lo integran.
“La situación presupuestaria en el sistema universitario nacional es crítica”, planteó el organismo. Expuso que las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6 % entre 2023 y 2026, “lo que implica una reducción inédita de los recursos disponibles para el funcionamiento del sistema universitario”.
Lo mismo sucede con respecto a los sueldos en el sector. En el mismo periodo de tiempo, “los salarios acumulan un incremento del 158 %, mientras que la inflación acumulada alcanza el 280 %”. El CIN los describió en su nivel más bajo de los últimos 23 años y en uno de los más pobres desde el retorno de la democracia.
En tanto, el organismo analizó que el recorte incluye a las líneas presupuestarias que, si bien no forman parte de los presupuestos universitarios, son centrales para sostener el funcionamiento del sistema.
En ese sentido, el presupuesto en ciencia y técnica se redujo 95% en términos reales; el financiamiento para becas cayó un 39%; y entre 2023 y 2026, el CONICET perdió el 14% de sus investigadores (sin computar el éxodo de quienes trabajan en universidades de otros países pero todavía no oficializaron su renuncia).
Ante esta realidad, durante este miércoles 15 de abril, las universidades públicas argentinas realizan una jornada nacional para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Serán 24 horas de actividades académicas, culturales, científicas y de extensión. Además, el jueves 23 de abril se realizará una nueva marcha universitaria, que promete movilizaciones masivas en todo el país.

