
La operación, que incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas estratégicas, generó una inmediata y polarizada reacción en Argentina, donde el gobierno de Javier Milei celebró la acción, mientras que la oposición y diversas organizaciones sociales convocaron a una movilización de repudio a la Embajada estadounidense en Buenos Aires.
El presidente argentino, Javier Milei, fue uno de los primeros en manifestar su apoyo a la intervención militar. A través de sus redes sociales, el mandatario celebró la captura de Maduro con su característica consigna: «¡Viva la libertad, carajo!.
La reacción de Milei se inscribe en su línea política de rechazo frontal al régimen bolivariano, al que ha calificado reiteradamente como una «dictadura atroz e inhumana» y «narcoterrorista».
El gobierno argentino, que ya había respaldado públicamente la política de «máxima presión» de la administración Trump, reafirmó su alineamiento con Estados Unidos, considerando la acción como un paso necesario para la «liberación del pueblo venezolano».
La postura oficial argentina contrasta fuertemente con la condena expresada por otros gobiernos de la región, como Brasil, Chile, Colombia y Cuba, que denunciaron la agresión como una «flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional».
El repudio de la oposición y la convocatoria a la movilización por la situación en Venezuela
Organizaciones sociales, sindicales y políticas se unieron en un llamado a la acción bajo consignas antiimperialistas y con un decidio repudio a la intervención militar.
Humberto Tumini, presidente de Libres del Sur expresó el “absoluto repudio al ataque norteamericano a Venezuela y al secuestro de Nicolás Maduro, su Presidente. Como así también al apoyo brindado por Milei a esta descarada acción imperial de Trump. Fuera yanquis de nuestras naciones y llévense sus cipayos a vivir con ustedes”.
Desde Libres del Sur repudiamos el ataque de EE.UU. y Trump a Venezuela.
— Libres del Sur (@libresdelsurnet) January 3, 2026
Es inadmisible está acción colonialista en pleno siglo XXI.
Llamamos a movilizarnos y repudiar esta invasión imperialista.#FueraYanquisdeVenezuela#PatriaSiColoniaNo pic.twitter.com/RNwF3gC8jI
El Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad (FIT-U), a través de figuras como la diputada Myriam Bregman, condenó el ataque como una «agresión imperialista» y llamó a la movilización .
De manera similar, el Partido Justicialista (PJ), emitió un comunicado condenando los bombardeos y advirtiendo que la acción de Estados Unidos constituye una «amenaza para toda la región».
La movilización de repudio está convocada para hoy, sábado 3 de enero, a las 15:00, frente a la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, ubicada en la calle Colombia al 4300, en el barrio de Palermo.
La convocatoria busca expresar el rechazo a la injerencia militar y el secuestro de Maduro.
El contexto del ataque contra Venezuela
El ataque militar se produjo en un contexto de máxima tensión, precedido por semanas de amenazas públicas del presidente Donald Trump y el despliegue de una flota de buques de combate en el Caribe.
Los bombardeos impactaron objetivos militares clave como Fuerte Tiuna y el Palacio de Miraflores, así como zonas urbanas, lo que llevó al ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, a denunciar el impacto en la población civil y a anunciar un «despliegue masivo» de armas para la defensa.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, confirmó indirectamente la captura al exigir una «prueba de vida» del presidente Maduro y su esposa, mientras que el gobierno venezolano activó el «estado de Conmoción Exterior» y llamó a la población a la movilización.
La crisis desatada por la intervención militar estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro pone a prueba la unidad regional y subraya la profunda división ideológica en Argentina, entre un gobierno que celebra la acción y una oposición que se moviliza en las calles para repudiarla.

