
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció este sábado una agresión militar atribuida a Estados Unidos contra la capital venezolana y los estados Aragua, Miranda y La Guaira, que, según afirmó, provocó muertes de civiles y daños en distintas zonas del país.
En declaraciones oficiales, Rodríguez aseguró que tras los ataques se desconoce el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, por lo que exigió al gobierno estadounidense una prueba de vida inmediata de ambos.
La funcionaria sostuvo que el mandatario venezolano había advertido previamente a la población sobre la posibilidad de una ofensiva de estas características.
Esa versión es, por ahora, la respuesta oficial del gobierno venezolano.
Según publicó el portal RT “el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que fue capturado este sábado por las fuerzas estadounidenses durante el ataque lanzado contra el país suramericano, está siendo trasladado a la ciudad estadounidense de Nueva York, según fuentes de ABC News”.
Presumiblemente, se sostiene “Maduro permanecerá allí retenido, en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de juicio”.
En la crónica de RT se afirma que “Trump aseveró que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados fuera del país. En un mensaje en su red, Truth Social, confirmó que el ataque aéreo «a gran escala» sobre varios puntos de Venezuela, fue ordenado por él”.
Según la vicepresidenta, ante la situación se activaron los mecanismos de defensa nacional, siguiendo instrucciones del presidente. En ese marco, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), junto con la milicia popular y los organismos de seguridad ciudadana, en lo que el gobierno describió como una acción de “fusión cívico-militar y policial” para la defensa del país.
🇻🇪🪖🇺🇸Explosiones tras un probable ataque aéreo estadounidense cerca del aeropuerto de Higuerote, Venezuela.https://t.co/09VwL60TaB pic.twitter.com/QjD2crXYDt
— RT en Español (@ActualidadRT) January 3, 2026
Rodríguez calificó los ataques como una violación de la soberanía venezolana y afirmó que “nadie vulnerará el legado histórico de Simón Bolívar ni el derecho de Venezuela a ser una nación libre e independiente”. En ese sentido, convocó a una “unión nacional” para que todas las fuerzas sociales se movilicen frente a lo que describió como una amenaza externa.
«Nuestro absoluto repudio al ataque norteamericano a Venezuela y al secuestro de Nicolás Maduro, su Presidente. Como así también al apoyo brindado por Milei a esta descarada acción imperial de Trump. Fuera yanquis de nuestras naciones y llévense sus cipayos a vivir con ustedes».
Humberto Tumini, presidente de Libres del Sur
Las acusaciones de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela
Pese a la gravedad de la denuncia, la vicepresidenta indicó que el país se encuentra “en calma”, aunque “asimilando el impacto de una agresión militar que ha quebrantado la paz y la tranquilidad del pueblo venezolano y ha causado la muerte de civiles inocentes”.
Desde Caracas, el gobierno reiteró que estas acciones se inscriben en una estrategia de desestabilización regional y en un intento de intervención armada para forzar un cambio de gobierno, acusación que ha sido sostenida en reiteradas oportunidades por las autoridades venezolanas frente a maniobras militares y presiones diplomáticas de Washington.
Nicolas Maduro and his wife, Cilia Flores, have been indicted in the Southern District of New York. Nicolas Maduro has been charged with Narco-Terrorism Conspiracy, Cocaine Importation Conspiracy, Possession of Machineguns and Destructive Devices, and Conspiracy to Possess…
— Attorney General Pamela Bondi (@AGPamBondi) January 3, 2026
En el plano internacional, organizaciones como la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) y la Answer Coalition condenaron los ataques, a los que calificaron como un “crimen contra la paz” y una violación de la Carta de las Naciones Unidas.
Ambas entidades llamaron a la solidaridad internacional y a la movilización global contra lo que describieron como una ofensiva de carácter colonial vinculada a los intereses estratégicos sobre el petróleo venezolano.
En el ámbito de las Naciones Unidas, China, Rusia y Colombia solicitaron una reunión urgente al Consejo de Seguridad del organismo.

