
Diego Armando Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en el Hospital Eva Perón de Lanús. Hijo de Diego Maradona y Dalma Salvadora Franco —“Don Diego” y “Doña Tota”—, creció en Villa Fiorito, un barrio humilde del conurbano bonaerense que moldeó su carácter y su vínculo con el pueblo.
Su talento deslumbró desde niño. Con apenas 16 años debutó en la Primera División con Argentinos Juniors el 20 de octubre de 1976. En el “Bicho” jugó 166 partidos, marcó 116 goles y dio 40 asistencias antes de su paso a Boca Juniors en 1981, donde fue figura clave para conquistar el Torneo Metropolitano.
De Barcelona a la idolatría napolitana
En 1982 llegó al F.C. Barcelona, donde obtuvo tres títulos. Sin embargo, fue en el Napoli donde Maradona se transformó en leyenda: llevó al equipo a ganar dos campeonatos de Serie A, la Copa Italia, la Supercopa y la UEFA, convirtiéndose en símbolo eterno de una ciudad que lo adoptó como propio.
El héroe del Mundial 86
Con la Selección Argentina, Maradona alcanzó la cima del fútbol mundial al liderar al equipo hacia la consagración en México 1986. Su “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” frente a Inglaterra se convirtieron en hitos universales. Cuatro años después, en Italia 1990, rozó nuevamente la gloria, cayendo en la final ante Alemania.
El adiós al fútbol y su partida
Tras sanciones y conflictos, Diego jugó su último partido profesional el 25 de octubre de 1997 con Boca Juniors. Falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, víctima de un edema pulmonar y una insuficiencia cardíaca. Su muerte conmovió al mundo entero, que lo despidió con lágrimas, canciones y altares espontáneos.
Las frases que inmortalizaron al “Diez”
Más allá de los goles, Maradona dejó una herencia de palabras que hoy forman parte del ADN argentino.
“Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, dijo en su despedida en La Bombonera.
“Fue la mano de Dios” trascendió el fútbol y se volvió parte del imaginario colectivo.
“Crecí en un barrio privado de Buenos Aires. Privado de luz, de agua, de teléfono”, retrató su origen con ironía y verdad.
Y su amor por el país, la justicia social y el pueblo se resumió en su frase: “Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy y seré siempre peronista”.
Un mito que sigue vivo
A 65 años de su nacimiento, Diego Maradona sigue siendo más que un futbolista: es una identidad, un sentimiento y una bandera. Su legado vive en cada potrero, en cada camiseta número 10 y en cada argentino que lo recuerda con orgullo.
Porque, como él mismo dijo:
“Si me muero, quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armando Maradona.”

