Una entrevista histórica: Tucker Carlson y la primera exposición mediática de Putin desde el inicio de la confrontación en Ucrania

El periodista estadounidense, ligado a la política de Trump, dialogó en el Kremlin con el presidente ruso acerca del conflicto en Ucrania, el liderazgo de Estados Unidos y la disputa geopolítica.
Tucker Carlson entrevistó a Putin
La entrevista de Carlson con Putin tuvo una enorme repercusión mediática en la esfera occidental. Crédito: Sputnik Mundo.

Tucker Carlson, ex periodista estrella de la cadena Fox News y ligado políticamente a Donald Trump, entrevistó durante dos horas al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. El encuentro, realizado en el Palacio del Kremlin, supuso el primer acercamiento periodístico luego del blindaje mediático que Occidente impuso sobre Rusia desde el inicio de la Operación Militar Especial (OMS) en Ucrania

Nota al Pie analiza una entrevista histórica a la luz de la crisis internacional, la proyección del conflicto en el espacio post soviético, el liderazgo atlantista, la emergencia multipolar y las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Ucrania, un conflicto de dimensiones históricas

Carlson inició la entrevista preguntándole a Putin por qué consideraba la movilización de tropas de la OTAN sobre la frontera rusa como una amenaza concreta de Estados Unidos. A partir de allí, el mandatario realizó un extenso desarrollo historiográfico, remontándose hasta el siglo XIII, para concluir que Ucrania “es un estado artificial”. 

En ese marco, recuperando los conflictos interimperialistas del segundo milenio y las guerras del siglo XX, Putin señaló que Ucrania no fue más que un territorio perteneciente a la nación rusa. 

Sin embargo, desde la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hasta su propia desintegración en 1991 fue utilizado como un “estado tapón” entre los intereses de Moscú, Europa Occidental y el atlantismo en general. En ese aspecto, el Jefe de Estado ruso planteó una serie de críticas hacia líderes bolcheviques como el propio Valdimir Lenin, alegando un descuido sobre esas tierras. 

La “perestroika” soviética representó un quiebre de una identidad nacional que marcó el esquema bipolar que gobernó desde el final de la Segunda Guerra Mundial, pero del que la dirigencia anglosajona sacó provecho para someter a Rusia. Haber burlado el acuerdo suscrito entre la administración de George H. Bush y Mijaíl Gorbachov, admitiendo el ingreso de la reunificada Alemania a la OTAN a cambio de negar la expansión de la frontera oriental de la alianza militar, es uno de esos antecedentes.

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Putin responsabilizó a la CIA como autor intelectual del sabotaje al Nord Stream en septiembre de 2022. Crédito: Naiz

“Líneas rojas” que la OTAN burló

Putin fue claro al expresar su visión: la escalada bélica actual no solo es responsabilidad del atlantismo, sino que Rusia intenta detenerla. El presidente ruso explicó que desde 2008, el ex presidente ucraniano, Víktor Yúshchenko, comenzó a negociar con la Unión Europea (UE) para desarrollar acuerdos comerciales. 

Sin embargo, su sucesor, Víktor Yanukovich, desestimó esta idea debido a que afectaría los tratados de libre comercio que tenían con Rusia y el espacio post soviético. Esta especulación motivó a la OTAN a fortalecer los diálogos con la oposición con el fin de desestabilizar a su gobierno.

De acuerdo a su testimonio, las históricas protestas del Euromaidan fueron impulsadas por intereses atlantistas para desembocar en lo que él interpreta como un golpe de Estado a Yanukovich y causar la conflictividad civil en la región rusófona del Donbass.

En tanto, señaló que los Acuerdos de Minsk, firmados por Alemania y Francia para contener la escalada, fueron sistemáticamente burlados, situación a la que Putin evalúa como una subordinación de Europa Occidental a Washington.

En tal sentido, opinó que el ex primer ministro británico, Boris Johnson, operó en contra de Moscú para sabotear el Acuerdo de Estambul que buscaba detener la confrontación con la intermediación del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan.

El liderazgo estadounidense decadente

En otro tramo de la conversación periodística, Putin expresó que la década del 90 y el primer período de su gestión representaron la voluntad política de Moscú para aproximarse a Washington y recomponer la relación. Sin embargo, la política exterior agresiva de Estados Unidos, sintetizada en acontecimientos como las invasiones de la OTAN a Yugoslavia, tensionaron la proyección del vínculo. 

El mandatario ruso recordó así que mantuvo conversaciones con el ex presidente estadounidense, Bill Cinton, en las que evaluó el ingreso de Rusia a la alianza militar, posibilidad que luego fue descartada por el demócrata.

Putin expresó que esa incapacidad de negociación es un síntoma que continuó en el tiempo hasta la actualidad. A propósito, indicó que el problema de Estados Unidos no es su liderazgo, sino su “tipo” de liderazgo. De hecho, afirmó que es una nación que ocupa un rol fundamental y tiene “enormes oportunidades” en este nuevo escenario. 

No obstante, lamentó su política exterior pendular, la cual, según él, representa un impedimento para construir relaciones serias. En ese sentido, el Jefe de Estado ruso pareció sintonizar más con la doctrina geopolítica de Donald Trump, quien asume a la unipolaridad como un esquema acabado y proyecta un “Haz América grande otra vez”, pero sin pretensiones hegemónicas porque reconoce que las condiciones cambiaron.

Consultado sobre su relación con la República Popular China, Putin explicó que la asociación estratégica y la consecuente cooperación en diferentes niveles se debe a su “previsibilidad”. Además, reivindicó el rol de los BRICS, ampliado de manera reciente, al que consideró “una realidad imparable” más allá del riesgo que expresa para el G7

En efecto, el mandatario ruso consideró que la profundización del conflicto en Ucrania, traccionado por la OTAN, es un problema de orden estratégico para el esquema multipolar en franco ascenso.

Carlson protagonizó una histórica entrevista a Putin
La entrevista de Carlson con Putin representa un quiebre del blindaje mediático occidental que la propia dirigencia republicana no tolerará. Crédito: Independent.

Carlson, un alfil de Trump de cara a las elecciones

El anuncio de la entrevista de Carlson con Putin alertó a la dirigencia demócrata de la Casa Blanca, pero también a sectores del Partido Republicano. El célebre periodista, despedido de la cadena Fox News, ganó una inmensa fama desde aquel acontecimiento y aprovechó la ocasión para romper el blindaje mediático occidental sobre la figura de Putin y la esfera de influencia rusa. 

En líneas generales, no apuntó a incomodar al mandatario, ya que su estrategia se basó en dejar que despliegue su visión política para tener alcance sobre la audiencia anglosajona y occidental. Tal fue la repercusión de la entrevista que el propio portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la administración demócrata, John Kirby, convocó a la ciudadanía estadounidense a no dejarse influenciar “por la perspectiva de Putin”.

Entre las opciones que consideraría Trump para definir a su compañero de fórmula, además de varios funcionarios, se encuentra Carlson. Sin embargo, la ruptura del blindaje mediático sobre Putin no solo afecta a los demócratas, sino también a los sectores republicanos que defienden los intereses de la fracción continentalista del esquema unipolar, representada por el complejo energético de Texas y el Pentágono

Si bien la disputa política entre demócratas y republicanos se acentuó por la coyuntura electoral a tal punto de trabar suministro militar a Kiev, la sintonía con Putin es la “línea roja” indigerible para el Estado Profundo norteamericano.

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