¿Estados Desunidos? El conflicto entre Texas y Washington por la frontera desata la crisis nacional

Con el respaldo de numerosos estados, el gobernador Abbot plantea que la administración Biden abdicó de sus responsabilidades y suma argumentos a la crisis política del gigante norteamericano
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Texas cuenta con el antecedente histórico de haber logrado su propia independencia a expensas del proceso de la Confederación. Créditos: AP

Por el conflicto fronterizo-migratorio con México, el estado de Texas se declaró en desacato con el Gobierno federal. Hasta el momento, 25 estados han expresado su apoyo político y 14 de ellos anunciaron que movilizarán fuerzas de seguridad. 

En el inicio del año electoral, Josep Biden deberá resolver una compleja disyuntiva: exponerse a un eventual enfrentamiento interno o sentar un antecedente de vacío de autoridad nacional. Nota al Pie analiza el conflicto en derredor de la crisis política que atraviesa Estados Unidos y sus posibles desenlaces.

Desacato

Tras semanas en que se elevó la conflictividad y el caos en la frontera entre el estado de Texas y México, el gobernador Greg Abbot declaró al territorio del sur de Estados Unidos en desacato con el Gobierno federal. 

Los dos motivos principales fueron no permitirle deportar inmigrantes ilegales y ordenarle derrumbar el muro que construyó el expresidente y actual candidato, Donald Trump

La crisis fronteriza que aqueja al sur del país fue el detonante para que Abbot decida confrontar a la Casa Blanca pero también deja a la vista que la incapacidad de Washington en esta materia es un reclamo que comparten varios estados.

El conflicto inició hace dos semanas a partir de la orden de Abbott para que la Guardia Nacional de Texas aísle a la Patrulla Fronteriza de un parque municipal que permite el acceso a navegar el Río Bravo, la frontera fluvial entre Estados Unidos (EEUU) y México. 

En efecto, Texas decidió unilateralmente tomar el control que le corresponde a la fuerza de seguridad de escala federal. A propósito, la Guardia Nacional cercó un tramo de 4 km que rodea el Parque Shelby y la ciudad fronteriza de Eagle Pass, y colocó alambre de púas a lo largo del río para bloquear la inmigración ilegal.

A propósito de la situación, el Departamento de Justicia de EEUU. presentó dos denuncias contra Texas y la Corte Suprema de EEUU. le dió la razón al Gobierno federal en ambas. 

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Trump apoya a Abbott de cara a su propia carrera presidencial, pero se expone a eventuales sanciones. Créditos: AP

Sin embargo, Texas no las aceptó y fue el propio gobernador quien especificó que la Guardia Nacional “no permitirá” que la Patrulla Fronteriza retire el alambre, insinuando la voluntad de resistencia armada. 

Abbott reprocha a Biden por haberse “negado a hacer cumplir esas leyes, e incluso las ha negado”, en relación al deber de la administración nacional por asegurar la frontera.

Derivaciones

Expertos afirman que la dimensión de esta crisis sólo encuentra antecedentes en la Guerra Civil de EEUU, ya que desde entonces nunca se habían enfrentado las fuerzas armadas federales contra las estatales, un escenario latente hoy. 

Estados demócratas le reclaman a la Casa Blanca que actúe conforme al fallo de la Corte Suprema mientras Texas argumenta que Washington abdicó de su responsabilidad. Abbot declaró que está “preparado para un enfrentamiento con los federales” al contar con 19.000 soldados estatales.

En paralelo, Biden suspendió provisoriamente las exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL), situación que pone en riesgo al aparato productivo del estado sureño. Típica maniobra de un Gobierno federal intentando presionar a partir de lo económico para que las élites cedan. 

Si la administración demócrata cede, el orden interno de EEUU se quebraría. En cambio, si moviliza a las fuerzas federales todo parece indicar que se expondrá a un enfrentamiento interno de dimensiones desconocidas.

Solidaridad interestatal y el factor Trump

Alrededor de 2.500 camiones que transportan camioneros y voluntarios desde Oklahoma y otros estados del sur han arribado a Texas para la eventual confrontación contra las Fuerzas Federales en defensa de la Guardia Nacional texana sobre la frontera. 

Entre ellos, Florida y Georgia, territorios con volumen económico y fuerte influencia política. Por ejemplo, la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, dijo que “se dirige a una zona de guerra” para expresar la solidaridad con Texas y que todos los gobernadores republicanos deberían ir al estado rebelde. 

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El proyecto nacional estadounidense sufre un irreversible declive en su frente exterior y una evidente descomposición interna. Créditos: Istock

En tanto, el senador Ted Cruz dijo estar trabajando para detener la invasión federal en su territorio que representa como legislador. El ex presidente y actual candidato por el Partido Republicano convocó a 26 estados para que envíen sus guardias a Texas, lo cual puede generar un motivo para ser acusado de insurrección, si bien no tiene funciones públicas. 

De hecho, todos los estados que se unan al desacato serán invalidados por el Colegio Electoral para la votación presidencial. Aunque reste la resolución judicial, Trump ya fue proscripto en Colorado y Maine, con lo cual no se puede descartar que la administración Biden ponga en juego esta variable para conducir el conflicto.

“Biden entregó la frontera e instigó una invasión masiva de millones de inmigrantes ilegales. Texas invocó con razón la Cláusula de Invasión de la Constitución y debe recibir pleno apoyo para repeler la invasión”, argumentó el ex presidente. 

En su carrera electoral por volver a ocupar el sillón del Salón Oval que ostentó entre 2017 y 2021, un envalentonado Trump expresó su apoyo público a Abbot capitalizando una demanda histórica de su base social y desgastando políticamente a su rival.

¿Decadencia o colapso?

Si bien el conflicto puede leerse con mucha linealidad desde la clave electoral, la situación también opera como síntoma de asuntos más estructurales, profundos e históricos. Algunos analistas consideran que lo que se está desarrollando en Texas es un punto de quiebre incluso mayor que lo ocurrido en el Capitolio

Un desacato masivo al Gobierno federal y un eventual retroceso de Biden sientan un precedente para futuras disputas, incluso de Estados demócratas contra una futura gestión republicana como podría ser la de Trump.

Al desacato masivo por Texas se suma en el cuadro general que la Reserva Federal (Fed) tiene un balance negativo por primera vez desde 1915, y que los intereses de deuda de EEUU superan por primera vez el billón de dólares. 

A esta delicada situación económica y financiera en el frente interno se suma su declive irreversible como hegemón mundial producto de la crisis intra élites. Si bien el escenario general viene desplegándose hace décadas, la emergencia política de Donald Trump como representación de una base social decidida a confrontar con el complejo militar del Pentágono y la burocracia de Washington, aceleró los tiempos.

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