Nov 5, 2022 | Cultura

“Los hombres que vendieron la Copa del Mundo” denuncia la corrupción en el ADN de la FIFA

La serie documental, disponible en HBO Max, expone una maquinaria cuyos engranajes, infectados de sobornos y negociados políticos, convirtieron al fútbol en una moneda de cambio.
FIFA corrupción
Dinero, poder y corrupción en el ADN de la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol. Crédito: Getty Images.

Durante años, el proceso de adjudicación de las sedes de la Copa del Mundo otorgada por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) estuvo bajo sospecha de corrupción. Pero cuando en 2010 le otorgó los derechos a Qatar, una nación desértica con altas temperaturas y una población indiferente al fútbol, todas las luces se enfocaron en el organismo.

En 2021, Discovery+ ordenó un documental, Los hombres que vendieron la Copa del Mundo. Este revela cómo algunos de los funcionarios más importantes del fútbol internacional se enriquecieron con el evento deportivo más grande del mundo y cómo fueron descubiertos. La producción se encuentra disponible en HBO Max

En un formato de serie de dos episodios de 60 minutos, expone la investigación de Heidi Blake y Jonathan Calvert, periodistas del The Sunday Times. Tras años de pesquisa, desenredaron el entramado de corrupción y soborno entre miembros del Estado de Qatar y funcionarios de la FIFA para comprar la Copa del Mundo. 

La docuserie de 2 episodios se encuentra disponible en la plataforma HBO Max.

Todos los hombres del Emir

Las sospechas sobre la candidatura de Qatar para la Copa del Mundo comenzaron en 2008. En ese entonces, Joseph Blatter anunció que el país planeaba postularse como sede para el campeonato 2022. 

Si bien la campaña fue dirigida por el abogado qatarí Hassan Al Thawadi, el hombre que se convirtió en la fuerza impulsora fue Mohammed bin Hammam, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) entre 2002 y 2011.

Bin Hammam fue descrito como alguien que tuvo un “papel extremadamente importante” y fue una “influencia clave” para asegurar que Qatar se convirtiera en sede del mundial, a pesar de no tener un “papel oficial” en la campaña.

Días después del discurso de Blatter, bin Hammam invitó a 25 líderes de las asociaciones africanas de fútbol a un hotel de cinco estrellas en Kuala Lumpur para una fiesta all-inclusive. Era crucial que Qatar obtuviera el apoyo de África y, para lograrlo, el qatarí dividió $200.000 dólares de la cuenta de AFC entre sus 25 invitados como “dinero para gastos” para su estadía.

Este nivel de generosidad hacia sus colegas africanos no era nuevo. Atenciones similares recibieron los funcionarios africanos durante las elecciones presidenciales de la FIFA de 1998 y 2002 para apoyar la candidatura de Blatter.

En octubre de 2008, se organizó un segundo viaje para los funcionarios africanos y sus familias. Esta vez repartió $130.000 dólares entre los 40 invitados a su llegada a Kuala Lumpur.

Si bien bin Hammam no desempeñó un papel oficial durante el proceso de candidatura, las reglas de conducta de la FIFA prohíben cualquier “obsequio monetario o cualquier tipo de ventaja personal que pueda dar… la impresión de ejercer influencia”. 

Los incentivos otorgados por bin Hammam se consideran algunos de los primeros pasos que tomó Qatar para asegurar su posición en 2022. Pero quizás el paso más grande antes de la candidatura se tomó en noviembre de 2010, nueve días antes de la votación en Zúrich.

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Mohammed bin Hammam, la fuerza impulsora detrás del comité de candidatura de Qatar. Crédito: Getty Images.

La conexión francesa

El entonces presidente de la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA), Michel Platini, visitó el Palacio del Elíseo en París para almorzar con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani. Sarkozy dejó muy claro que quería que Platini votara por Qatar, al mismo tiempo que intentaba convencer a los qataríes de que compraran el club de fútbol francés Paris Saint-Germain (PSG), al que Sarkozy apoya.

Si bien Platini niega que Sarkozy le haya pedido que votara por Qatar, admitió que sabía “lo que quería el presidente de Francia”. A pesar de admitir que había prometido su voto a Estados Unidos, Platini votó por Qatar. 

Después de la votación, Qatar Sports Investment compró PSG, además de realizar varias otras inversiones en Francia. BeIN Sports compró los derechos de televisión de la Ligue Une de Francia, pagando 607 millones de euros al año entre 2012 y 2016, y luego aumentó esa cantidad a 726 millones de euros al año entre 2016 y 2020.

Qatar Airways, la principal aerolínea del país, realizó un trato con los franceses, comprando 50 aviones A320 de la base de Airbus. Este acuerdo aseguró a la economía francesa alrededor de $18 mil millones de euros.

La reunión que derivó en este gran beneficio económico para el país y sellaría el destino de la Copa del Mundo, marcaría el principio del fin de Platini en la FIFA.

La FIFA, en la mira por denuncias de soborno y corrupción

A principios de 2011, la ex funcionaria de medios del comité de candidaturas de Qatar, Phaedra Almajid, afirmó que los representantes qataríes habían ofrecido sobornos a tres funcionarios del fútbol africano a cambio de su apoyo.

Si bien Phaedra se retractó de sus declaraciones en julio de 2011 debido a las amenazas que sufrió su familia por sus declaraciones, las acusaciones de soborno a funcionarios africanos han sido abundantes durante la última década.

Los periodistas de The Sunday, con cámaras ocultas, mantuvieron conversaciones con representantes de la FIFA para descubrir que los qataríes habían pagado alrededor de $1,2 millones a miembros del comité africano a cambio de sus votos en la selección de la sede.

Mohammed bin Hammam fue expulsado de toda actividad en la FIFA luego de que el Comité de Ética del organismo lo declarara culpable de soborno.

Bin Hammam estaba compitiendo contra Blatter por la presidencia de la FIFA antes de que lo acusen de enviar a cada uno de los  25 miembros de la Unión de Fútbol del Caribe $40.000 dólares a cambio de sus votos para apoyar su propia campaña presidencial. 

La presión que ejercieron las investigaciones de la prensa y del FBI llevaron a que 14 de los 22 miembros del ExCo de la FIFA, organismo que decide las sedes mundialistas, hayan sido expulsados ​​del fútbol. 

En abril de 2020, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos dijo en una acusación que tres funcionarios del fútbol sudamericano recibieron pagos para votar por Qatar, entre los que se encontraba el fallecido presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona.

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Joseph Blatter, presidente de la FIFA desde 1998 hasta 2015. A su lado, Michel Platini, presidente de la UEFA desde 2007 hasta 2015. Ambos fueron expulsados de la FIFA. Crédito: CNN Español.

El sport washing y el posicionamiento geopolítico

El sport washing  es un proceso mediante el cual los Estados intentan mejorar su imagen a través de la participación en el mundo deportivo. Que cualquier deporte sea usado para encubrir la mala imagen de un país no sólo es indecoroso sino, como en el caso del fútbol, mancha de corrupción el “jogo bonito”.

Qatar es un país de inmensa riqueza, que cuenta con las terceras reservas de gas natural y petróleo más grandes del mundo. Cuenta con inmensas ciudades futuristas en medio de algunos de los desiertos más duros del mundo.  

A pesar de ser una monarquía que gobierna con leyes de hierro, ha financiado a grupos oprimidos y minoritarios durante la primavera árabe (2010-2012). Sin embargo, su posición internacional es menos que favorable.

El ascenso del Estado se produjo a costa de su fuerza laboral migrante. Se cree que el 90% de sus trabajadores son inmigrantes, y la mayoría de ellos trabajan en condiciones esclavizantes. Desde entonces, Qatar ha sido declarado culpable de abusos contra los derechos humanos, además de tener una gran desigualdad de género.

Las mujeres están sujetas a la opresión, restringidas por “leyes de tutela masculina”, y las personas LGTB carecen de derechos. El acceso a la salud y la educación también está limitado y, en algunos casos, prohibido. Esto está mal visto por la cultura occidental que ha condenado a Qatar y se ha distanciado de su régimen.

La candidatura de Qatar para albergar la Copa del Mundo de 2022 es un intento de distraer la atención de esto. El Mundial atraerá a miles de fans, turistas y periodistas. También proporcionará un importante impulso económico. Por lo tanto, es una excelente oportunidad para que el país venda una mejor imagen en Occidente. Esto completaría la transición de Qatar a una superpotencia global dentro de la comunidad internacional.

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