Oct 10, 2022 | Internacional

Agudización del conflicto Rusia-Ucrania

Un análisis de la nueva fase del estallido bélico en las últimas semanas, novedades en el plano militar y el dilema europeo, entre la OTAN y la Comunidad Política Europea.
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Vladimir Putin calificó este domingo como “un acto terrorista” la potente explosion que dañó el puente de Crimea y acusó a Ucrania de su autoría. Créditos: Head Topics.

Como sostuvimos desde Nota al Pie, a partir de la movilización parcial ordenada por Vladimir Putin y la celebración de los referendos en las provincias ruso-parlantes de Ucrania, el conflicto en Europa del Este entró en una nueva etapa. La “Operación Militar Especial”, caracterizada por un uso visiblemente ponderado del poder  técnico-militar de Rusia, alcanzó sus límites frente al respaldo financiero y armamentístico de Estados Unidos y la OTAN al régimen de Kiev.

Hasta el momento, Rusia alcanzó varios de los objetivos que el Kremlin fue deslizando a través de sus funcionarios con el correr de los meses. Por un lado, frente a la expansión de la alianza militar atlantista en el espacio post-sovietico, dejó en claro que Ucrania representa una línea roja. Por otro lado, consiguió liberar el Donbass y las provincias ruso-parlantes. Estas eran víctimas de un incesante ataque desde el golpe de Estado en Ucrania; en el 2014. Con el respaldo de los emergentes multipolares, pudo sobrellevar las miles de sanciones que recibió por imposición de Occidente; y dejó en claro su imprescindibilidad en el plano geopolítico y económico.

Sin embargo, la estrategia globalista de empantanar y hundir a Rusia en un conflicto de larga duración amenaza el escenario imaginado por Moscú. Así ocurrió al anunciar la operación militar aquel 24 de febrero. La firme decisión de la administración de Joe Biden, la OTAN y Volodímir Zelenski de continuar la guerra hasta el último soldado ucraniano muerto es uno de los factores en los cuales se explican las últimas decisiones del gobierno ruso.

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“Si los ocupantes huyen mientras tengan posibilidad, esa será su mejor opción” sostuvo Zelenski en un mensaje dirigido a los reservistas rusos. Créditos: RTVE.

Rusia-Ucrania: novedades en la dimensión militar

El pasado martes, en Rusia, el Ministerio de Defensa brindó detalles acerca de los resultados preliminares de la movilización parcial ordenada por Putin el 21 de septiembre. Según informó el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, en tan solo dos semanas el Ejército logró reclutar 200.000 reservistas; para reforzar el frente en Ucrania. 

De esta manera, en el marco de una contraofensiva de Ucrania, que logró recuperar varios territorios, Rusia se prepara para ampliar su fuerza militar. Para principios del 2023, gracias a un decreto firmado el 25 de agosto, el gobierno ruso espera contar con un aumento de 137.000 militares más (un 13%) en sus filas. 

En este sentido, luego del repliegue ruso y la captura por parte de Ucrania de Jarkov y Liman, el ejército aseguró que recuperó 1170 km cuadrados en la región de Jerson. Esta es una de las provincias ruso-parlantes incorporadas a Rusia. Si bien la contraofensiva ucraniana de ninguna manera permite inclinar la balanza en el aspecto técnico-militar; lo que sí hizo fue despertar críticas en la misma Rusia respecto de la estrategia bélica.

En consecuencia, este sábado, el ejército ruso anunció el nombramiento de un nuevo comandante al frente de las operaciones militares: el general Serguéi Surovikin. El nuevo jefe militar, que hasta el momento se encargaba del flanco sur en Ucrania, es un veterano de la guerra civil en Tayikistán; de la segunda guerra de Chechenia; y de la intervención rusa en Siria en 2015.

En tanto que el Kremlin, a través de su vocero Dmitri Peskov, dejó en claro no solo su intención de recuperar los territorios perdidos en las últimas semanas; sino también la de anexionar más regiones. “Ciertos territorios serán recuperados y seguiremos consultando a sus residentes quién quiere abrazarse a Rusia”, sostuvo Peskov en declaraciones a la prensa el pasado miércoles.

Europa: entre la sujeción y la autonomía

El continente se encuentra sumido en una profunda crisis socio-económica y energética. Las consecuencias de subirse a la campaña anti-rusa promovida por EEUU, asimismo, impactaron políticamente en la Unión Europea y su frágil unidad. El vasallaje hacia la agenda atlantista resultó caro para la ya dañada periferia europea; pero también hasta para su motor económico: el tándem franco-alemán. La dificultad para unificar una política común amenaza su proyección de poder como bloque. 

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El presidente de EEUU, Joe Biden, le anunció el pasado 4 de octubre a Volodimir Zelenski la entrega de un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania, por 625 millones de dólares. Créditos: CNN.

En este marco, a pesar de seguir bajo la lógica sancionadora frente a Rusia; Europa intenta ganar grados de autonomía. Por eso plantea públicamente el rédito que EEUU obtiene con las consecuencias del conflicto ruso-ucraniano. En este sentido, el miércoles pasado, el vicecanciller y ministro de Economía alemán, Robert Habeck, sostuvo: “Algunos países, incluidos los amigos, a veces alcanzan precios astronómicos” en la venta de gas. “EEUU vino a nosotros cuando los precios del petróleo se dispararon”. “Ese tipo de solidaridad también sería útil para amortiguar los precios del gas”, criticó.

La Comunidad Política Europea

Sin embargo, un hecho más que importante para Europa en tanto proyección de poder en el plano internacional sucedió el pasado jueves en Praga, capital de República Checa. Allí, gobernantes de 44 países se reunieron en la cumbre inaugural de la Comunidad Política Europea (CPE). La iniciativa lanzada en mayo por Emmanuel Macron se cristalizó en una jornada donde participaron no solo países de la UE sino también: Reino Unido; Turquía; Ucrania; Armenia; Azerbaiyán; Moldavia; Georgia; y las naciones de los Balcanes Occidentales.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó en relación a la organización naciente: “Se trata de construir una unidad estratégica. Y el objetivo es, ante todo, compartir la misma lectura de la situación que vive Europa, para construir también una estrategia común”. Si bien la nueva plataforma no reemplazará a la UE, Macron sostuvo que “la Unión Europea no puede ser la única respuesta”; y que la CPE tiene la intención de estructurar políticamente el continente.

Más allá del énfasis mediático en el componente anti-Rusia del encuentro, que lo tuvo en términos declarativos, la CPE se presenta como una oportunidad para disminuir la influencia de la OTAN y EEUU en la región. La búsqueda de una síntesis, que supere las contradicciones de la misma Europa; y ponga en valor estratégico su autonomía como bloque de poder, es también uno de los resultados posibles del conflicto Rusia-Ucrania.

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