Sep 25, 2022 | Zona Ambiental

Sergio Dumrauf: «Un modelo de producción alternativo e importante en vistas al futuro»

Nota al Pie dialogó con el coordinador del Programa de Agricultura Familiar del Consejo Social de la UNLP.
Sergio Dumrauf también es prosecretario de Vinculación Territorial de la Facultad de Trabajo Social de la UNLP. Crédito: Facultad de Ciencias Veterinarias UNLP.

Los sectores de la Agricultura Familiar, enmarcados en lo que conocemos como la Economía Popular, se han constituido como un importante polo productivo estratégico con el paso de los años. Asimismo, también han logrado poner en agenda discusiones tales como la soberanía alimentaria, la importancia de la agroecología, el desarrollo de las economías regionales e, incluso, el arraigo rural.

En este marco, Nota al Pie entrevistó a Sergio Dumrauf, coordinador de La Justa Comercializadora y del Programa de Agricultura Familiar del Consejo Social de la UNLP.

En primer lugar, para quienes no conocen sobre el tema: ¿Qué es la Economía Popular, Social y Solidaria?

Básicamente, a pesar de las distintas denominaciones que recibe, significa una Economía que no tiene en cuenta la rentabilidad como el fin último sino la resolución de las necesidades de las personas. Ante la reproducción del capital en la Economía de Mercado, la Economía Popular, Social y Solidaria plantea la reproducción de la vida. Para eso es necesario resolver las necesidades sustantivas e importantes de la población.

Por otro lado, también se diferencia de la economía predominante porque ésta tiene como eje la valorización de las personas a través del trabajo. Un trabajo más integrado, más liberador, no tan alienado, en otra lógica. En ese marco se plantea resolver las necesidades de las personas, arrancando por aquello que son las necesidades legítimas, como el abrigo, la vestimenta, un techo, la alimentación, etc.

Por supuesto que esto no se logra de un día para el otro. Lo que se plantea en el mientras tanto es ir construyendo, subsistemas o circuitos sociales que tengan que ver con entramados de organizaciones, colectivos y personas que están dentro la Economía Popular.

Los días 26, 27 y 28 de octubre se llevarán a cabo, en la Facultad de Trabajo Social de la UNLP, las I Jornadas de Economía Popular, Social y Solidaria. Crédito: La Justa UNLP.

Entiendo que una de las dimensiones importantes de la Economía Popular, Social y Solidaria, es la Agricultura Familiar…

Si, totalmente. La alimentación es una de esas necesidades primarias o sustantivas de las que hablábamos. Ahí también es donde se abre la discusión de pensar a la alimentación como mercancía o como un derecho. En relación a la alimentación como derecho, aparece la corriente de la soberanía alimentaria que vienen planteando actores como la Vía Campesina desde hace tiempo.

En este sentido, la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, donde también podemos sumar a cooperativas y PyMES, tienen un rol predominante. Y lo tienen en esto de buscar la manera de decidir como pueblo sobre lo que consumimos, de que lugar, a que precio, con que tecnología. Yendo más a lo concreto, nosotros venimos planteando la necesidad de buscar otras formas de comercialización de alimentos, porque en nuestro país está oligopolizada por los hipermercados. Si bien esas alternativas están lejos de dar una disputa a los hipermercados, vienen creciendo de forma sostenida y organizándose con mayor fuerza.

¿Qué pasa con el uso de agrotóxicos en nuestras frutas y verduras? Es una de las discusiones que puso sobre la mesa el sector de la Agricultura Familiar.

La industria de los agrotóxicos ha llegado a niveles alarmantes. Se han encontrado inclusive agrotóxicos en la lluvia, en los ríos, en la sangre de un montón de personas. Cada vez hay mayor cantidad de problemas de salud a causa de esto tanto en productores como en consumidores.
En ese sentido, hay dos caminos. Uno más ligado a las buenas prácticas agrícolas, que está ligado con instituciones como el SENASA o el INTA. Este es un camino interesante para reducir la cantidad de agrotóxicos en nuestros alimentos.

Por otro lado, está el camino de la agroecología, que es de una producción sustentable, sin químicos, mucho más diversa y en armonía con la naturaleza. Somos muchos los que planteamos que ese es el camino, no tanto el de las buenas prácticas, porque un modelo de producción alternativo es importante en vistas del futuro.

La Justa Comercializadora pretende generar un vínculo directo entre productores y consumidores. Crédito: La Justa UNLP.

Un ejemplo concreto para pensar en otro modelo de producción y comercialización de nuestros alimentos es la experiencia La Justa Comercializadora ¿Qué es y en qué consiste?

La Justa nació en el 2020, en plena pandemia, junto a otras ferias de la Universidad. Fue como una reacción, una defensa, para que los productores y productoras pudieran seguir vendiendo y llevando los alimentos a los consumidores. Primero arrancamos con una comercializadora digital con Whatsapp y con el correr de los meses eso fue creciendo mucho.

Eso nos permitió crecer en lo que tiene que ver con nodos, que se fueron distribuyendo por toda la ciudad, y a su vez fuimos sumando una gran cantidad de productores nuevos. En el 2021 pudimos incorporar una página web, que fue una fortaleza importante y a su vez hicimos un recetario colaborativo, con la lógica de la Agricultura Familiar. Hoy estamos tratando de hacerlo «lo más profesionalizado» posible con la incorporación de equipos de trabajo.

En ese marco, tratamos de ir generando nuevas redes y con un punto de vista educativo. Nosotros nunca perdemos de vista que, a pesar de que es una actividad comercial, siempre intentamos vincular la Economía Popular, Social y Solidaria desde lo educativo.

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