Ago 5, 2022 | Derechos Humanos

Estela e Ignacio Carlotto: la historia de un abrazo que completó dos almas

Hace ocho años y tras 36 años de búsqueda, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo recibió la noticia de que su nieto había sido restituido. Nota al Pie hizo un repaso sobre esta historia de memoria, verdad e identidad.
Carlotto
El 5 de agosto de 2014 se restituye al nieto 114, Ignacio Montoya Carlotto. Al día de hoy, ese número se ha incrementado a 130 identidades recuperadas. Crédito: NA

El 5 de agosto de 2014, y luego de décadas de lucha, Estela de Carlotto recibió la mejor noticia, la más esperada: se había confirmado la restitución de su nieto, el 114. Ignacio Montoya Carlotto nació el 26 de junio de 1978 en el Hospital Militar, y su madre Laura Carlotto, solo pudo estar con él apenas cinco horas.

Poco tiempo después, fue asesinada y de su hijo no se supo nada más, hasta aquel 5 de agosto. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, luchó incansablemente desde el primer día. Recorrió juzgados, comisarías y cementerios hasta que pudo dar con los restos de su hija. 

Sin embargo, nunca perdió la esperanza de reencontrarse con su nieto. La jueza María Romilda Servini fue la encargada de brindarle aquella hermosa noticia. A las horas, estaba dando una conferencia de prensa, en donde manifestó: “Yo lo que quería era no morirme sin abrazarlo”.

En 2010, Ignacio comenzó a tener dudas sobre su identidad luego de haber participado de Música por la Identidad. Este ciclo cultural de Abuelas de Plaza de Mayo tiene el objetivo de acercar a jóvenes que sospechan ser hijes de desaparecides.

Cuando supo que quienes decían ser su padre y su madre no lo eran, se presentó en Abuelas. Finalmente, se realizó el análisis de ADN que revelaría que era hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar Montoya, secuestrades y asesinades durante la última Dictadura Cívico Militar. “Hace dos días que sé quién soy o quién no era”, expresó en aquel agosto.

Carlotto
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo luchó y buscó 36 años a su nieto. Crédito: La Primera Piedra

Violación a los Derechos Humanos

El día del anuncio, hace exactamente ocho años, Estela recordó a su hija Laura. Y emocionada por las sensaciones encontradas expresó: “Quiero que sonría desde el cielo. Y me diga, y repita: `Mi mamá no se va a olvidar de lo que me están haciendo».

Además, la presidenta de Abuelas aseguró: «Esto es un premio para todos, ya tengo mis 14 nietos conmigo».

Laura nació el 21 de febrero de 1955 en la ciudad de La Plata. La joven fue secuestrada el 26 de noviembre de 1977 en su casa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Por aquel momento, transitaba un embarazo de dos meses y medio. 

Según explica el portal de abuelas.org.ar, y gracias a testimonios de sobrevivientes, se pudo conocer que Laura estuvo detenida en el Centro Clandestino de Detención (CCD) “La Cacha”. 

Además, se supo que el 26 de junio de 1978 nació su hijo en un Hospital Militar, y que luego del parto, la regresaron al CCD sin su bebé. Desde el día que desaparecieron su hija y su nieto, Estela no paró un día de luchar. 

No solo por elles, sino para averiguar el paradero de miles de personas secuestradas y desaparecidas a fines de los años 70. En medio de las amenazas que recibía su familia, Estela habló con el general Reynaldo Bignone

Carlotto
En 1978, Estela de Carlotto, supo que su hija había dado a luz a su hijo pero lo habían dado en adopción, con su identidad cambiada. Crédito: Revista Anfibia

Este le dijo que Laura, no saldría viva del lugar donde la tenían cautiva los militares. En 1978, la presidenta de Abuelas, se enteró que su hija había dado a luz a  su hijo pero lo habían dado en adopción, con su identidad cambiada. 

La búsqueda de Estela por la Memoria, la Verdad y la Justicia, no duró solamente 36 años, hasta el 5 de agosto de 2014. Sino que aún hoy, sigue presente: hasta que aparezca el último nieto.

Ocho años de recuerdos

En el día de hoy, Ignacio Montoya Carlotto compartió en su cuenta de Twitter, algunas palabras a 8 años de la recuperación de su identidad. Al respecto, expresó: “Hace 8 años ante mí se abrió una puerta, tras la cual estaba esperando ser contada una historia tan trágica como la peor, y que si bien sabía, jamás la imaginé propia”.

Además, Ignacio dijo que no supo entonces que hacer luego, tras el llamado de su tía la mañana de 2014. Pero mencionó: “Tampoco sé muy bien ahora que hacer con esto. No encuentro las palabras para poner por ningún lado, más allá de intentarlo año tras año”.

El hijo de Laura, contó que desde aquel día recibió amenazas de todo tipo, por distintos motivos. Al respecto, agregó: “Aprietes desde todos los rincones imaginables. Operaciones, fake news, pedidos, y más amenazas”.

Por último, Ignacio sostuvo: “Pero así como la tormenta sucedía, sería esa borrasca enorme, el viento que impulsaría un aluvión de cosas simples y tanto más poderosas, que son las que hacen de la vida la vida misma”.

Notas Relacionadas