Jul 23, 2022 | Política

Mercosur: ¿bloque regional o voluntades dispersas?

Luego de la tensión entre Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou en el marco de la XL Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, Nota al pie dialogó con Sebastián Schulz, sociólogo e investigador, quien se refirió a cómo opera la disputa geopolítica en la región sudamericana.
“Lo que debemos querer además de la paz, es un continente más justo. Tenemos que hacer fuerte al Mercosur para que la Celac sea fuerte”, desafió el presidente argentino. Crédito: MinutoUno.

Esta semana el contrapunto entre Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou en la LX Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) con China se llevó las miradas de los analistas internacionales en Argentina.

Nota al Pie dialogó con Sebastián Schulz, sociólogo e integrante del Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE). Schulz realizó un repaso del tablero geopolítico para darle perspectiva a los movimientos nacionales en la jornada regional. Conflictos, acuerdos y aparentes contradicciones a 30 años de la creación del espacio, en un mundo en crisis.

La intervención de Argentina en la LX Cumbre 

En la LX Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, Alberto Fernández habló sobre los desafíos que tienen por delante los pueblos sudamericanos y volvió a convocar a la unidad regional. Asimismo, hizo énfasis en la globalización de las consecuencias de la invasión a Ucrania: “Cuando alguien estornuda en Moscú, un argentino se resfría”, señaló. 

En ese marco, consultado sobre el llamado del presidente argentino, Schulz aclaró que “tiene que ver con el aumento de las tensiones internacionales a partir de la pandemia pero, principalmente, por el conflicto en territorio ucraniano, que dispara los precios de las materias primas y de la energía”. En tanto, Alberto Fernández reforzó que el mundo demanda lo que Latinoamérica puede proveerle, pero que es condición “ponerse de acuerdo de forma inteligente”.

“El mundo está atravesando un panorama muy complejo. Hay una necesidad de fortalecer un bloque regional, en este caso muy fuertemente centrado en lo comercial para poder hacer frente en conjunto a esta crisis que atraviesa el sistema internacional”, señaló el investigador argentino.

Asimismo, Alberto Fernández rechazó las salidas de “corto aliento”: “Lo único que yo pido a todos es que no nos ilusione la idea de separarnos, de buscar soluciones individuales”. En ese sentido, el mandatario rechazó el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Uruguay está camino a ratificar con China, que tiene como objetivo engrosar las exportaciones de materia prima; bienes industriales y tecnología con el gigante asiático. Sin embargo, viola cláusulas de la institución que indican que los estados miembros deben consultar a los demás para iniciar negociaciones bilaterales.

Desde el inicio de la gestión de Lacalle Pou, Uruguay sostiene que el Mercosur es un problema para sus intereses nacionales. Crédito: Sputnik Mundo.

Movimientos nacionales en la región en tiempos de crisis geopolítica

Schulz planteó que, detrás de los movimientos de los distintos actores, se expresa el enfrentamiento estratégico de escala global entre el multipolarismo y el unipolarismo, en sus fracciones continentalistas y globalistas. 

“Lacalle Pou es hoy uno de los actores del globalismo en América Latina en su objetivo de romper el Mercosur para disciplinar a Sudamérica. Su proyecto se apoya en una de las demandas básicas que han tenido los industriales tanto uruguayos como paraguayos sobre las asimetrías económicas con Brasil y Argentina, que el Mercosur ha tardado en actualizar. Sin embargo, es una excusa que pone Lacalle Pou para contribuir a un debilitamiento o incluso una posible ruptura del Mercosur”, enfatizó el sociólogo e investigador. 

¿Este Uruguay de Lacalle Pou es más parecido al Uruguay que quería Gran Bretaña después de las luchas libertadoras del comienzo del siglo diecinueve? De la Banda Oriental independiente en lugar del Provincias Unidas del Río de la Plata del federal Artigas.

Claro, independiente en un sentido formal porque aquel Uruguay británico y el Uruguay que hoy gobierna, o sea la estrategia de Lacalle Pou, es un Uruguay completamente dependiente de los sectores globalistas angloamericanos. Un Uruguay que no tiene una escala de poder para proyectarse como Estado independiente, sino que está muy subordinado a la estrategia globalista.

En cambio, el Uruguay de Pepe Mujica, Methol Ferré y Artigas es el que plantea la integración sudamericana. Ese Uruguay se orienta a una geopolítica soberana para América Latina, que es la que hoy viene a romper Lacalle Pou intentando dividir a Uruguay del resto de los países de la región, e incluso la posibilidad de fracturar el Mercosur.

¿El veto brasileño a Volodímir Zelensky para intervenir en la cumbre también se puede leer en clave de este enfrentamiento?

El globalismo está intentando alinear a todos los países del mundo en esta puja: o estás con Ucrania, con el globalismo, o estás en contra del globalismo. Planteado en términos de ideas fuerza: o estás con la democracia o estás con la dictadura; o estás con la paz o estás con la guerra.

El bolsonarismo expresa linealmente al núcleo conservador del sector continentalista, que conduce Donald Trump. Es parte de eso y por eso está jugando a golpear sobre la estrategia globalista en el marco del plan del continentalismo del Partido Republicano al interior de los Estados Unidos. En algunas tácticas lo acerca al proyecto multipolar aunque él exprese al unipolarismo.

En su estrategia geopolítica, Brasil tiene ciertos cortocircuitos con Washington y dirige sus planes al esquema euroasiático en lugar del atlántico. Crédito: Sputnik Mundo.

¿Mercosur fallido o Estado continental?

Durante su intervención en la LX Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur el mandatario argentino planteó que “el mundo que se viene es el de las regiones y no el de los países”.

Ya lo mencionaba Perón hace setenta años: estamos pasando de la etapa de los continentalismos a la etapa del universalismo. Hoy la geopolítica se está definiendo en el plano de lo global. Y para hacer frente a los desafíos que plantea la geopolítica de hoy, es muy difícil hacerlo solo desde la territorialidad nacional, por la escala que plantea en términos de Producto Bruto Interno (PIB), de cantidad de población, de territorio, de recursos de poder real. Para ganar es necesario coaligarse en bloques regionales y conformar bloques continentales.

¿Qué lugar tiene entonces el Mercosur en este escenario?

Uno de los desafíos de América Latina es consolidarse como un bloque regional, una de las condiciones indispensables para no caer en una condición de dominación. Construir grados de soberanía para no ser dominado. 

En ese marco, el Mercosur es una pieza clave y la otra instancia central es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que hoy bajo la presidencia de Argentina se ha visto una reactivación muy importante.

Según tu punto de vista: ¿el Mercosur transita hacia un bloque regional, o por el contrario profundizará un escenario de voluntades dispersas?

El Mercosur es una instancia que tiene un objetivo estratégico que es la integración económica de los países de la región, pero tuvo varias etapas. Originalmente fue una propuesta que emergió desde los grupos económicos locales para defender la soberanía económica, que encontró en Alfonsín y Sarney su realización política. Luego, le sucedió un período de expansión en un sentido más político con la incorporación de Venezuela y Bolivia. Sin embargo, en la última década sufrió un retroceso con los gobiernos conservadores.

Hoy estamos atravesando un bloque que sigue atravesado por esas tensiones, pero entiendo que vamos hacia una profundización de la integración seguramente. Con la victoria de Lula se avecina un fortalecimiento del Mercosur.

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